Perú: Patrimonio de la Humanidad

Ciudad del Cusco

Inscrita en la lista del Patrimonio Mundial en 1983.

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Situada a los pies del cerro San Blas, a orillas del río Huatanay a 3.326 metro de altura sobre el nivel del mar, llegó a ser con sus y a 300.000 habitantes y su condición de capital del Imperio Inca, la ciudad màs poblada y una de las mas importantes de América hasta principios del siglo XVI. La que fuera, según la traducción de su nombre, "El Ombligo del Mundo", fue fundada alrededor del siglo XIII, y así nos lo cuenta el Inca Garcilaso de la Vega:

"La primera parada que en este valle hicieron - dijo el Inca - fue en el cerro Huanacauri, al mediodìa de este ciudad. Allí procuró hincar en la tierra la barra de oro, la cual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron con ella, que no la vieron más. Entonces dijo nuestro Inca a su hermana y mujer - En este valle manda Nuestro Padre el Sol que paremos y hagamos asiento y morada para cumplir su voluntad".

Lo primero que impacta hoy en el visitante es su edificación única aun en el Perú. Sus angostas y trepantes callejuelas atesoran lo más evidente de la "Ciudad de los Incas": la edificación hispana superponiéndose a la incaica. En un juego decenas de veces repetido a lo largo de su enigmática geografía, los grandes bloques de piedra amalgamadas sostienen la arquitectura del conquistador. Así, sobre el que fuera el Templo del Sol se alza hoy la Iglesia de Santo Domingo, sobre el Palacio de Huayna Cápac el templo de la Compañía de Jesús ; y sabro el Huiracocha, la Catedral.


Ordenada en fachadas coloniales e improntas de extrema originalidad que dieran vida un arte cusqueño sin igual, el conjunto da la impresión del retorno de la piedra inca a la cima. De tal manera que el arte indígena aportó su inspirada ornamentación en un florilegio de arcos balcones volados de madera y celosías y dejando incluso, espacio para torres románicas y los detalles platerescos.

De la Plaza Central partían las cuatro grandes calzadas que conducían a las cuatro provincias imperiales y que al mismo tiempo, se encargaban de dividir al Cusco en cuatro barrios.

Las crónicas hablan de numerosos templos y bellísimos jardines, de palacios y de súbditos llegados de las más lejanas tierras, que eran los encargados de dotar de vida la existencia dominante de la capital Incaica.

El: Inca Garcilaso se encarga de repetirnos que "Maravillosos edificios hicieron los Incas Reyes del Perú en fortalezas, en templos, en casas reales, en jardines y en caminos y otras fábricas de grandes excelencias,". Garcilaso amó profundamente al Cuzco y de ese amor, salvadas del olvido, logramos rescatar la magnificencia de la capital inca referidas en este caso al Templo del Sol:


"Fueron tan increíbles las grandezas de aquella casa que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubiesen escrito todos los españoles historiadores del Perú. Viniendo pues, a la traza del templo, es de saber que el aposento del Sol era lo que ahora es la iglesia del divino Santo Domingo (...) Todas las cuatro paredes del templo estaban cubiertas de: arriba abajo de planchas y tablones de oro".

La Catedral fue construida entre 1560 y 1657. Posee tres naves con bóvedas en crucería y fachada barroca. Atesora sillera de coro de exquisita talla, retablos de madera ornamentados con finura y un ambiente recoleto que anuncia su majestad a poco de transponerse sus, bellos portales.

La Plaza de Romacpampa, La "Plaza que Habla", se destaca no solo por su hermosura actual, sino por ser el lugar en donde los Incas mandaban a publicar a viva voz as ordenanzas de buen gobierno.

En Cuzco se hallaba asimismo la Casa de las Vírgenes del Sol en donde sus reclusas, al mejor estilo de las vestales romanas, mantenían el fuego sagrado para el inca y en donde, curiosamente, como una invocación a la vida, se amasaba el pan.

La belleza de Cusco estalla por las noches con sus brillos diamantinos, creando un sortilegio de hondos significados. Parecen convocar roces que ya no están pero que sabemos, nos susurran en el oído misteriosamente su mensaje de tiempos y tradiciones. (que nos cuentan acaso, sobre la gran cadena de oro que sirvió para celebrar el nacimiento de Huascar. Una cadena jamás repetida por mano de hombre alguno y que dicen, daba tres vueltas a la Plaza de Cusco y que desapareciera, también dicen que dicen, en las profundidades de la vecina laguna de Urcos.

Allí en pleno Cuzco, haciendo perdurable leyendas ancestrales y hondos significados se afinca el "Hotel Monasterio del Cusco". En la más que centenaria construcción, asomada a la impagable Plaza Nazarena, conviven en singular síntesis, pasado y presente.

Un pasado renacido como el volver a vivir del cedro emblemático, que custodia con su bagaje de tiempo los claustros transformados del antiguo monasterio colonial.


Entre los gruesos muros, combinando legendarias horas con exquisitas comodidades de nuestro tiempo afloran los frutos mas distinguidos del arte de la hospitalidad.

Julián Marías decía sobre Cuzco restallando en sus ferias:

"No se trata de arqueología. Ahí están los indios; ahí están los españoles; ahí está el Perú, en las calles, en la sierra, en las aldeas andinas. El problema no está en libros viejos, sino en este drama sencillo que, es la vida cotidiana del Cuzco. (...) Y ésta es la cuestión: en el Cuzco está vivo, acaso algunas, cosas moribundas. Pero palpita, y el historiador tendría que inclinarse sobre estas vidas actuales, cuyo secreto se nos escapa".

El sortilegio de la cautivante v arcana Cuzco eclosiona en sus noches saturadas de aires diáfanos, de música contagiosa y por momentos melancólica. Las luces descomponen en un imaginario pentagrama luminoso, el ritmo, la armonía de una sociedad que desgranan en sonrisas la satisfacción de pertenecer a ese mundo.

Las lejanas y por momentos vecinas ondulaciones, quebrándose en las laderas perfumadas del San Blas, invocan antiguas vivencias que saben de tradiciones y de sueños renovados.


El visionario Cusco que fuera cuna de la rebelión del indio Pumacahua en 1814 y en cuyo intento ofrendara la vida. La ciudad que alguna vez soñara el general Belqrano como capital de un imperio sudamericano independiente, no detiene al sonido místico de su saga incaica, repitiendo con la paciencia de su verdad la razón de su perpetuidad.

Se nos antoja ahora que el inca Huayna Cápac, acunado por su amor a la tierra que lo vió nacer, es el que recorre las estrechas calles en pendiente de Cusco, convertido en viento cuentista de historias, que nadie se cansa de escuchar.

Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
Derechos Reservados. Prohibida su Reproducción Total o Parcial.




Perú. Machu Picchu. La Ciudad Perdida de los Incas.
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1983.

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Partimos de Cusco en dirección Noroeste, en busca de La Antigua Ciudad Sagrada de Machu Picchu. La vía férrea serpentea entre elevados cerros, descendiendo desde los 3300 m. de Cusco, a los 2280 m. de nuestro destino final. Una gran parte del recorrido acompaña el andar del río Urubamba, el más importante curso fluvial del Valle de los Incas. Al dejar atrás el Poblado de Chachabamba iniciamos la aproximación a la Estación Terminal de Aguas Calientes. Desde Aguas Calientes ascendemos durante 20 minutos por un camino bellísimo para arribar a la Estación Arqueológica.

Aquél 24 de Junio de 1911, Hiram Bingham se asomó asombrado a lo que restaba de una ciudad notable, para decir: "Apenas podría creer a mis ojos, mientras examinaba los grandes bloques de piedra, que eran de la más grande belleza en su diseño, jamás se ha encontrado nada semejante a ellos, en lo que toca a dibujo y ejecución".

Machu Picchu fue construida por los Incas en el Siglo XV, y abandonada en la centuria siguiente ante la llegada de los conquistadores. Era una ciudad fortificada, que dominaba un precipicio de 500 m. en cada una de sus vertientes. Entre sus Murallas existían 150 Edificios que se intercomunicaban por medio de escaleras. Entre los picos de Machu Picchu y Huayna Picchu, la Ciudadela luce admirable e imponente.

Las construcciones fueron realizadas utilizando grandes bloques de piedra, alguno de cuales llegan a pesar más de 10 toneladas. Colocados en hileras perfectamente acoplados, al punto de no permitir el filo de un cuchillo entre ellas, las perfiladas rocas miden 4 m. x 1 m. ½.

Al contemplar los edificios, el visitante se pregunta: "Cómo este pueblo que no conocía la rueda, ni el hierro, sin caballos, y con caminos únicamente peatonales, pudo transportar los enormes bloques y asentarlos unos sobre otros?". El primero que se formuló la pregunta fue Hiram Bingham, ¿creería alguien lo que yo había descubierto?. Afortunadamente yo tenía una buena cámara y el sol brillaba.

Maestros en el arte de construir terrazas, los Incas aplicaron esa técnica en la edificación de Machu Picchu, y la extendieron en plataformas escalonadas, de más de cien peldaños gigantescos. A veces los escalones están tallados en un solo bloque y ajustados a las inclinaciones naturales de la montaña.

En el silencio quebrado de tanto en tanto por el viento, bajo la vigilancia de cerros pétreos, vestidos por nubes vaporosas y lentas, deteniendo la mirada en las paredes desnudas, de lo que fuera la suntuosa ciudad sagrada, el viajero se sorprende, iniciando un viaje interior, cargado de interrogantes que sólo el tímido suspiro parece contestar.

Frente al Huayna Picchu se alinean los templos y en prefecta simetría. Desde allí se distribuyen las casas y los depósitos, separados por callejuelas angostas, que no se cansan de trepar y bajar, por las plataformas. Al fin del precipicio, el Río Alcamayo, turbulento a veces, da la impresión de saludar entre los borbotones de sus aguas apresuradas.


Complejo arqueológico de Chavín
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1985

En el período conocido como formativo del mundo andino, se conoce a Chavín por la unificación cultural, producto y resultado de la difusión religiosa. Este se extendió por los actuales departamentos de Ica, Lima, Ancash, La Libertad, Piura, Cajamarca, Ayacucho y Huánuco. Su existencia data desde el año 1500 a. C. al 500 aC.

Su economía estuvo basada en la agricultura, apoyada por el intercambio y la domesticación de nuevas plantas; bajo este desarrollo de la tecnología agrícola, originó especialistas que predecían si hubiese buenas o malas cosechas, éste nuevo grupo de personas establecieron la división de clases sociales en dos grupos: los campesinos y los especialistas, el trabajo de estos últimos se manifestaba como fuerzas divinas donde ellos eran solo mediadores; por lo que vivían en los centros ceremoniales y dependían de los campesinos, esto se expresaba en él mantenimiento de los especialistas con el excedente productivo de los agricultores a manera de tributos u ofrendas.

Parque Nacional Huascarán
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1985

El Parque Nacional Huascarán se estableció el 1 de julio de 1975 mediante Decreto Supremo Nº 0622-75-AG. Ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, en 1985 y como núcleo de la Reserva de Biosfera del mismo nombre, en 1977.

Este Parque Nacional abarca virtualmente toda la Cordillera Blanca, la cordillera tropical más alta del mundo, y se ubica en el departamento de Ancash, en las provincias de Huaylas, Yungay, Carhuaz, Huaraz, Recuay, Bolognesi, Pomabamba, Huari, Mariscal Luzuriaga y Asunción.

Tiene una extensión de 340 000 hectáreas. Este Parque Nacional alberga gran riqueza de flora y fauna, nevados y bellezas paisajísticas. Varios de los picos y lagunas de esta cordillera son mundialmente reconocidos por su belleza, lo que convierte a esta región de montañas en un atractivo internacional. Allí se encuentra el nevado Huascarán, el pico más alto del Perú y uno de los mayores de América, con una altura de 6 768 m.

Zona Arqueológica de Chan Chan
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1986

El núcleo de Chan Chan está formado por 10 "ciudadelas", llamadas así por ser grandes recintos cercados ("canchones"), en cuyo interior albergan muchas estructuras menores, asemejando pequeñas ciudades amuralladas, de los cuales 9 tienen muchas características comunes. Vistos desde el norte y el sentido de las agujas del reloj han sido bautizadas como Squier, Gran Chimú, Bandelier, Uhle, Chayhuac, Tschudi, Rivero, Laberinto, Tello y Velarde. Los nombres derivan, en la mayoría de ellos, de viajeros e investigadores que han fijado sus ojos y pensamientos en esta urbe prehispánica.Como ejemplo del tamaño de estas estructuras, mencionaremos a la ciudadela Rivero, que ocupa un área de 8,7 hectáreas, o Gran Chimú (la más grande) con 22,1 hectáreas. Las demás, tienen un promedio de 14 hectáreas.


Parque Nacional del Manu
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1987

El Parque Nacional del Manu fue establecido el 29 de mayo de 1973 por Decreto Supremo Nº 0644-73-AG. Está ubicado en los departamentos de Cuzco y Madre de Dios.

El Parque Nacional ha sido reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad en 1987, y anteriormente (1977), la UNESCO lo reconoció como zona núcleo de la Reserva de Biósfera.

El Parque Nacional del Manu tiene una superficie de 1 716 295,22 hectáreas y representa parte de la gran diversidad biológica que existe en la Amazonía. Debido a la variación altitudinal, desde los 200 hasta casi los 4 000 m.s.n.m., posee casi todas las formaciones ecológicas subtropicales del oriente peruano. En esta inmensa superficie existen especies y ecosistemas de gran interés científico.

En la cercanía de los ríos se encuentran árboles característicos, como el cetico (Cecropia sp.) y la topa (Ochroma sp). También se encuentran árboles como el cedro (Cedrela sp.), el tornillo (Cedrelinga catenaeformis), la castaña (Bertholletia excelsa), la lupuna (Chorisia sp.) y el jebe (Hevea brasiliensis), entre otros, formando mosaicos de bosque húmedo tropical.



Centro Histórico de Lima
En 1988, el Convento de San Francisco fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial
En 1991, el Centro Histórico de Lima, recibió el mismo reconocimiento.

LIMA se alza en un fértil valle, sobre una terraza a 200 metros de altura, a orillas del Río Rimac y al pie del Cerro de San Cristóbal. Francisco Pizarro la fundó en 1535 llamándola Ciudad de los Reyes en honor del Emperador Carlos V y su esposa Isabel de Portugal. Pero el regio nombre finalmente quedó superado por el que naturalmente se imponía: Lima. Denominación inspirada en su vecino Rimac "El Hablador", en lengua quechua, y que alude al río que transcurre cristalino y cantarín por el valle andino.

Los límites de la antigua Lima han desaparecido hoy al conjuro de su moderno ritmo capitalino y se extiende hacia las sierras con los barrios Leticia, San Cosme y El Agustino y luego hacia el mar, rumbo al Callao con los Distritos de Miraflores, Barranco y Chorrillos.

La virreynal Lima atesora verdaderas obras de arte del barroco colonial. La Catedral, a la vera de la Plaza de Armas es uno de sus ejemplos. Erigida en el Siglo XVI, el terremoto de 1746 la destruyó casi por completo, siendo reconstruida empleando nuevas técnicas capaces de soportar los temblores de tierra. Para ello se utilizaron falsas bóvedas de cañas maderas revestidas de estuco, sistema que se conoció como quincha y fue posteriormente utilizado en otras obras limeñas.

Si se recorre Lima detenidamente es posible advertir la presencia de casi todos los estilos arquitectónicos que se dieron en esta bella capital del Perú.

La Catedral, de la que hablábamos, es la obra más significativa de la arquitectura limeña. En su capilla menor, un cofre de cristal custodia los restos de Pizarro, el valeroso y discutido conquistador extremeño que con sólo 180 hombres fue capaz de conquistar el Imperio de los Incas. La suma de los estilos, como en un muestrario cautivante, enseñan líneas criollas mezclándose con elementos andaluces, barrocos, platerescos, churriguerescos y hasta orientales.

Si profundizamos más aún, veremos cautivados la belleza de los portales rectangulares de sus casas, luciendo los escudos de armas familiares en los dinteles. Podremos admirar sus ventanas protegidas por rejas de madera y en hierro forjado. Nos detendremos entusiasmados bajo los balcones asimétricos de madera, embellecidos de celosías, cornisas y delicados calados en voluta que asoman para vestir de arte los recatados miradores.

Y Lima nos seguirá sorprendiendo cuando descubramos tras las fachadas recatadas de sus iglesias, el colorido y el lujo de sus interiores en donde de una sinfonía de arte en madera, espejuelos y oro, nos mostrarán la finura de la artesanía popular peruana.


El Palacio Torre-Tagle, que hoy ocupa el Ministerio de Relaciones Exteriores es una preciada reliquia de América construida en 1735 en estilo andaluz con reminiscencias árabes. Sus preciosos balcones le otorgan el tono intimo y bello del espíritu de la ciudad de los virreyes.

En Lima está presente también el general San Martín y sobre todo, la evocación de aquella hermosa mañana del sábado 28 de julio de 1821 cuando, llevando la primera bandera peruana y proclamando la independencia recorrió con su comitiva las viajas calles y plazas de la ciudad. Transitó por Coca, Bodegones, Melchormalo, Concepción, Lechugal y San Andrés hasta la plaza de Santa Ana y luego por Descalzos, Mercedes y Caridad hasta la plaza de la Inquisición, la misma en donde hoy se levanta el Monumento a Simón Bolívar.

El viajero inglés Basil Hall que presenció el acontecimiento recuerda con qué "enorme entusiasmo sin ejemplo en los anales del país y no visto en América un concurso ni más lucido ni más numeroso".

La ciudad que vio nacer a Santa Rosa y a San Martín de Porres continúa custodiando el espíritu de aquella vieja Lima del pasado.

El escritor Enrique Carrillo decía sin embargo: "¡Cuanto extraño yo esa Lima de antaño con su aire señorial y caduco, con su sonoro vocerío de campanas!".

Será así?.

Deambulando por su Plaza de Armas, por sus barrios coloridos cargados de flores que no se detienen un segundo en embalsamar el aire purísimo. Recorriendo Barranco y San Isidro, nos cuesta aceptar que Lima, la Lima de siempre no sea la que vemos admirándola.

Para decirnos que perdura están las canciones de Chabuca Granda, la peruana de Apurimac, repitiendo los versos de "La Flor de la Canela", "Fina Estampa", "Lima de Veras" y "Zeño ?anué". Y está en sus noches translúcidas pobladas de marineras y en sus valses que arremolinan emociones como en las volutas de sus balcones añosos. Está en el paseo en tranvía por el Paseo de Chabuca y en el Puente de los suspiros...
No!.

La Lima virreinal aun palpita en cada rincón anochecido, en cada cadencia de una limeña transitando la Alameda con jazmines en el pelo. En el decir del poeta Hernán Velarde:

"Ni pararrayos ni tejas,
grandes casas con blasones,
artesonados balcones
y celosías y rejas.
Plaza con pila y canales
y palacio virreinal
y cabildo, catedral,
covachuelas y portales.
Cien iglesias de amplios coros,
de torres gran profusión,
Plaza de la Inquisición
y además plaza de toros...

Si fuera poco, aun restan los versos que la pintaron y la pintan:

"Déjame que te cuente limeña
déjame que te diga la gloria.
Del ensueño que evoca la memoria
del viejo puente del río y la alameda"

0 en la armonía del canto anochecido con rumores de empedrados y aromas:

"Ave María Purísima
Viva el Perú y sereno..."


Parque Nacional del Río Abiseo
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1990.

El Parque Nacional del Río Abiseo fue establecido el 11 de agosto de 1983, mediante Decreto Supremo Nº 064-83-AG. En 1990 fue declarado por la UNES-CO como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.

Se encuentra ubicado en el departamento de San Martín, provincia de Mariscal Cáceres, distrito de Huicungo. Ocupa una superficie de 274 520 hectáreas

En este Parque existen siete zonas de vida que comprenden desde los 350 hasta los 4 200 m.s.n.m., con flora y fauna muy variada. Los bosques de neblina que conforman la mayor parte del Parque contienen la más grande diversidad de plantas después de los bosques húmedos tropicales. Su flora incluye helechos, orquídeas, bromelias, caña, musgos y plantas propias de la Selva Alta. Se han identificado 261 géneros, 105 familias y 1 000 especies de flora, de las cuales 13 han sido identificadas como nuevas para la ciencia y 50 aún no han sido determinadas.

Entre los 11 géneros y 13 especies de mamíferos registrados, se encuentran el mono choro de cola amarilla (Lagothrix flavicauda), especie endémica en el Perú y en peligro de extinción, el picuro de montaña (Agouti taczanowskii) y especies amenazadas como la taruca (Hippocamelus antisensis), el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), el jaguar (Panthera onça) y la maquisapa de montaña (Ateles belzebuth).

De las 132 especies de aves encontradas podemos mencionar el paujil de vientre blanco (Crax salvini), el cóndor de la selva (Sarcoramphus papa), el loro de cabeza amarilla (Amazona ochrocephala) y el pato de cabeza castaña (Netta erythrophthalma).

Este Parque Nacional presenta una gran riqueza biológica y contiene restos de ocupación precolombina, de incalculable valor cultural y científico. Se han registrado 36 sitios arqueológicos, siendo el de mayor importancia el Gran Pajatén, considerado el conjunto monumental más impresionante por su especial diseño arquitectónico, comparable, en Latinoamérica, con el Parque Nacional de Tikal en Guatemala.

El objetivo principal del Parque Nacional del Río Abiseo, es proteger los bosques de Neblina de la Ceja de Selva y Selva Alta, conservando especies de la fauna silvestre como el mono choro de cola amarilla, en vías de extinción.



Líneas de Nazca
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en 1994

En Perú, a 450 kilómetros al sur de Lima y cerca del océano Pacífico, se encuentran las pampas de Ingenio, Nazca, Palpa y Socos. Allí, en planicies elevadas entre los 460 y los 670 metros, se extiende un enigma arqueológico que ha llamado la atención de los curiosos desde que fue observado por primera vez por el conquistador español Cieza de León, en 1547: cientos de líneas rectas que a menudo superan un kilómetro de longitud, grandes trapecios, espirales, triángulos, 'plazas' y dibujos de animales y personas se reparten de forma caótica en el desierto.

Un colibrí, un cachalote, una araña o un mono -de tales dimensiones que es necesario tomar una avioneta para poder observarlos- componen un insólito paisaje arqueológico considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. ¿Quién hizo estos dibujos? ¿Cuándo? ¿Para qué? Los arqueólogos Johny Isla Cuadrado y Markus Reindel han obtenido las respuestas a estos interrogantes. Los dos científicos encabezan desde 1996 un equipo arqueológico de la Fundación Suiza Liechtenstein para las Investigaciones



Centro Histórico de Arequipa
Inscrito en la lista del Patrimonio Mundial en el 2000

El Centro Histórico de Arequipa fue la declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad el 29 de noviembre del 2000, y el 2 de Diciembre del 2000 fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - UNESCO, con lo cual se confirma el valor excepcional y universal de la ciudad histórica, y en consecuencia la necesidad de su protección para beneficio de toda la humanidad.

Algunas de la razones de la declaratoria se debieron a que el Centro Histórico de Arequipa constituye un testimonio único de una arquitectura singular, expresada en el uso extensivo del sillar volcánico, de un sistema constructivo de anchos muros y bóvedas, sobre todo en la arquitectura doméstica, y de una riqueza ornamental que definen un estilo local y regional, con expansión hasta el altiplano puneño. Este formidable legado de los siglos XVI al XX, se expresa en más de 500 monumentos sobre una trama de patrones hispánicos e indígenas y emplazados en un marco geográfico espectacular.

En su última trigésima reunión realizada en el presente año 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ratificó a Arequipa como Patrimonio Cultural de la Humanidad