EL NUEVO RELOJ DE SOL DE SAN CEFERINO

SAN CEFERINO posee ahora un reloj solar esférico, diseño poco común de descubrir en estas latitudes. Muy a la manera “ceferiniana” ha sido realizado con materiales reciclados de usos previos tales como las llantas de carro que conforman su estructura. Este instrumento estará allí contando pacientemente las horas que resten para su visita al establecimiento.

El origen de los relojes solares está perdido en la antigüedad, pero la relación entre el tiempo y su propia sombra no ha pasado desapercibida por el hombre primitivo. Era imprescindible para la supervivencia el conocimiento sobre los ciclos diarios y anuales, cuándo sembrar, cuándo reunirse a cosechar, prepararse para el invierno o esperar las tormentas e inundaciones.

 

La sistematización de la medición y lectura de las horas a través del reloj solar parece tener su más temprano exponente en el año 1300 AC en Egipto. Mil años más tarde aparecería el primer ejemplo de reloj solar Greco-Romano. Desde entonces se han creado cientos de relojes solares, no sólo para medir las horas sino también para informar sobre los cambios de mes, los equinoccios los signos del zodíaco... Modelos verticales, horizontales, esféricos, y de formatos más complejos han ido apareciendo con el dominio de la herramienta, los avances en el cálculo, y sobre todo, la imaginación del hombre.

Actualmente, los relojes de sol suelen verse como ornamentos de jardín en lugar de instrumentos de precisión, sin embrago, por centurias el hombre ha medido sus ciclos en función del sol o la luna. Los ritmos naturales hoy se han dejado atrás, pareciera necesario reconstruir en nuestros sentidos adormecidos aquella capacidad de orientación basada en la lectura de las sombras de los objetos o en la altura del horizonte con respecto al centro del Universo.

Silvina Mariel Pietragalli
Arq. Universidad de Buenos Aires

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