Adiós al Príncipe Claus

*José Zepeda

La muerte del príncipe Claus ha hecho resurgir una vieja controversia: su pasado durante la Segunda Guerra Mundial versus su vida como príncipe consorte. Los humanos tenemos una costumbre dañina, solemos contagiar el presente con el pasado, o al revés.

koets7Claus durante los últimos años de la guerra engrosó las filas del ejército alemán y estuvo en el frente de batalla. Cómo extrañarse entonces que cuando se anunció su noviazgo con la futura reina Beatriz no se levantaran voces para protestar en contra del hombre que representaba el símbolo, por esos años, del enemigo, del mal mayor, del culpable de tantas desgracias y tantas humillaciones. Por eso, no se equivocaban aquellos que hablaban mal de él. El dolor estaba demasiado vivo como para exigirle a la gente cierto grado de tolerancia, porque nadie tiene el derecho de traficar, ni mensurar, el dolor ajeno. Aunque tal vez Claus fue también otra víctima del nazismo. No podemos ni debemos olvidar que el Tercer Reich se hundió arrastrando a la muerte, a la miseria y a la devastación a millones de alemanes que habían creído ciegamente en él.

Ese era el pasado. Claus lo sabía y, por ello, cuando se anunció su boda por televisión dijo que esperaba ganarse el respeto del pueblo. Era una forma elegante de dirigirse a aquellos cuyas vidas y sensibilidades habían sido literalmente pisoteadas por sus compatriotas alemanes.

Sin aspavientos pero con una firmeza inquebrantable dedicó su vida pública a la gente humilde de los países del Tercer Mundo. África, por ejemplo, fue un continente que estuvo permanentemente en su corazón. Había vivido diez años de su niñez en Tanzania, y esa experiencia no se olvida. Conocía pues la pobreza de cerca, no se la habían contando sus asesores.

Creía, tempranamente, por allá por los años 70, que la ayuda al desarrollo debía desembarazarse de su espíritu paternalista y abrirse a las propuestas de los beneficiarios y no como ocurría entonces que se imponían, muchas veces, las políticas equivocadas de los donantes.

Para contar al Primer Mundo el problema del agua en África no dudó un segundo en trasformarse en reportero que explicaba desde el mismo lugar las carencias y las necesidades.

Pero no sólo fue África. El historiador dominicano Bernardo Vega, en una obra de reciente publicación, asegura que Claus fue el único diplomático que se atrevió a confabularse en contra del dictador Rafael Leonidas Trujillo. Así, desde la embajada alemana, so riesgo de perder su empleo, transmitía mensajes de la resistencia a los contactos que ésta tenía en Puerto Rico, Estados Unidos y Europa.

Un amigo cercano, Huub Oosterhuis asegura que Claus era un hombre de izquierda y recuerda con emoción el 11 de septiembre de 1973, cuando Pinochet y los suyos  tomaban por asalto el palacio de La Moneda e imponían una de las dictaduras más célebres de América Latina. El príncipe que estaba reunido con Oosterhuis y otros, salía cada media hora de la sala para escuchar la radio. Al cabo del tiempo dijo: "es peor de lo que imaginábamos".

La fundación holandesa que lleva su nombre se ha dedicado a respaldar y premiar las iniciativas que en el Tercer Mundo contribuyen a fortalecer los procesos de ciudadanía democrática.

koets1La muerte no repara nada, no cambia nada. Que errados están aquellos que piensan que el deceso borra las culpas y responsabilidades. Es la vida la única capaz de enderezar los entuertos.

El príncipe Claus tuvo una existencia que en cierta medida, fue una reparación. Ese grado de entrega a las buenas causas, ese buen humor natural, no fingido para los medios de comunicación, ese saltarse el protocolo para acercarse y tocar a la gente, para reírse de buena gana de ciertos fastos monárquicos, ese sufrimiento casi público del corsé demasiado apretado de un modo de vida que lo consumía, hicieron de él el personaje más popular de la casa real. La fama se la ganó solito, sin pedirle prestado nada al marketing ni a la publicidad.

En el fondo el cariño que sienten los holandeses por el príncipe Claus se debe a que fue un hombre que supo elevar su humanidad por encima del tiempo y las circunstancias que le toco vivir.

*José  Zepeda, director del departamento latinoamericano de Radio Nederland


Fuente: RADIO NEDERLAND 
http://www.rnw.nl

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