Hace alrededor de 20 años, cuando el turismo a países exóticos comenzaba a ser masivo, se acuñó el término de Medicina del Viajero. Así se reconocía una especialidad destinada, principalmente, a prevenir las múltiples enfermedades que los turistas occidentales pueden contraer al viajar si no toman las precauciones necesarias.

  • Los peligros del viajero
  • Proceso de infección de la malaria
  • Anatomía del mosquito que produce la malaria
  • La diarrea en el mundo

Consejos para Prevenir las Enfermedades del Viajero

CARLOS MARTINEZ

Hace alrededor de 20 años, cuando el turismo a países exóticos comenzaba a ser masivo, se acuñó el término de Medicina del Viajero. Así se reconocía una especialidad destinada, principalmente, a prevenir las múltiples enfermedades que los turistas occidentales pueden contraer al viajar si no toman las precauciones necesarias. Al principio del mes de junio, el Ministerio de Sanidad hizo públicos unos datos que confirman la importancia que tiene esta disciplina hoy en día: aunque las cifras no se consideran alarmantes, los contagios de malaria en el transcurso de viajes a países tropicales han aumentado en España un 50% en los últimos cinco años.

Además, la mayoría de los viajeros (un porcentaje que oscila entre el 30% y el 80%) contrae enfermedades diarreicas. En la mayoría de los casos, un turista informado puede prevenir ambos trastornos. Para empezar, cualquier viajero tiene que tomar una serie de medidas de precaución básicas: lávese las manos con jabón a menudo; si conduce, hágalo con cuidado y utilice el cinturón de seguridad (los accidentes de tráfico son una de las principales causas de lesiones en los turistas); si mantiene relaciones sexuales, utilice preservativo; beba agua embotellada y coma sólo alimentos que se puedan pelar y nunca ingiera alimentos crudos (carne, huevos) ni productos lácteos que no estén pasteurizados. Por último, una advertencia: sepa que comer marisco crudo en mal estado es particularmente peligroso para las personas con problemas de hígado y con el sistema inmune débil.

Además, antes de salir de viaje debe informarse de si existe alguna enfermedad endémica en el país que va a visitar. Si, por ejemplo, la malaria está entre ellas (como ocurre en algunas zonas de África, Asia, Sudamérica y Centroamérica) tendrá que seguir un estricto tratamiento de profilaxis que comienza alrededor de una semana antes de salir (con la medicación que le recete un especialista) y continuará cuatro semanas después de volver. Tomar la medicación rigurosamente es completamente necesario: la mayoría de los casos de malaria en viajeros se dan por una profilaxis inadecuada.

 

Dudas más frecuentes

¿Qué tengo que hacer antes de salir de viaje a un país extranjero?

Lo primero es informarse acerca de la zona que va a visitar. Acuda a un especialista y pregúntele cuáles son las enfermedades comunes en ese país que pueden representar una amenaza y qué tipo de patologías puede contraer. Para su prevención, acuda a un centro de vacunación internacional (los únicos autorizados por el Ministerio de Sanidad y reconocidos por la Organización Mundial de la Salud).

¿Cuáles son las medidas de precaución básicas?

Aparte de las medidas mencionadas anteriormente (beber agua embotellada, no ingerir alimentos crudos, utilizar el preservativo en caso de mantener relaciones sexuales, etcétera.), dependiendo del país al que viaje tendrá que tomar algunas precauciones más. En general, la inmunoglobulina y la vacuna contra la hepatitis A se debe administrar a todos las personas que viajen a un país que no se encuentra en América del Norte, oeste y norte de Europa, Japón, Australia y Nueva Zelanda. La vacuna contra el tifus también se debe aplicar a todas las personas que vayan a estar una temporada en un país donde haya que tomar precauciones con los alimentos y el agua. En las zonas donde la malaria es endémica, es necesario seguir rigurosamente el tratamiento de profilaxis.

¿Qué medidas específicas debo tomar?

En algunas zonas de África y de Sudamérica se recomienda vacunarse contra la fiebre amarilla. En algunos países, incluso, es obligatorio hacerlo para obtener el permiso de entrada. Las personas que vayan a estar alrededor de seis meses en una zona donde haya una tasa elevada de hepatitis B también deben vacunarse contra esta enfermedad. Si hace más de 10 años que no se inmuniza contra el tétanos y la difteria, se recomienda hacerlo. Respecto a la polio, a las personas mayores de 18 años que hayan recibido la vacunación completa contra esta enfermedad se les deberá administrar una dosis única. Los nacidos antes de 1957 también deben considerar la posibilidad de vacunarse contra el sarampión. En general, los adultos tienen que poner al día las vacunas que se administran normalmente durante la infancia (hepatitis BŠ). Además, a los mayores de 65 años se recomienda la inmunización contra el virus de la gripe y el neumococo.

¿Hay que tomar alguna precaución específica con los niños?

En general, los que no hayan recibido la vacuna contra la hepatitis B deberán hacerlo antes del viaje. Respecto a los niños menores de dos años, hay que tomar una medida más: el calendario de vacunas que se administra de forma sistemática a todos los infantes debe ponerse al día o, incluso, acelerarlo para que se pueda completar antes de realizar el viaje. Asimismo, no se debe vacunar contra la fiebre amarilla a los bebés de menos de cuatro meses y sólo en circunstancias excepcionales a los que tienen entre cuatro y seis meses. Contra las fiebres tifoideas, la leche materna parece ejercer un efecto protector. Respecto a la vacuna contra la hepatitis A, no se permite su administración a niños menores de dos años.

¿Y las mujeres embarazadas?

También deben considerar algunas medidas específicas. La inmunización contra la fiebre amarilla y la polio sólo se les debe administrar a una mujer embarazada si existe un riesgo sustancial de contraer la enfermedad. En ese caso, aplicarla entre el segundo y el tercer trimestre del embarazo en principio minimiza el riesgo de que el bebé pueda sufrir algún tipo de malformación. En cambio, las embarazadas pueden inyectarse la vacuna contra la gripe en cualquier fase del embarazo sin, en principio, asumir ningún riesgo. Un estudio realizado con 2.000 embarazadas a las que se les administró esta vacuna mostró que el feto no sufre ningún daño. Sin embargo, hacen falta más investigaciones que confirmen estos resultados.

¿Qué debo hacer si soy un paciente crónico?

Las personas con patologías crónicas y las mayores de 65 años deben tomar una precaución extra esencial: llevar una lista con el nombre genérico de los fármacos que normalmente toma o que puede necesitar, así como de los efectos secundarios que le producen otros productos. Asimismo, incluya prescripciones de todos los medicamentos que consume diariamente e infórmese de si pudiera haber algún problema en el caso de que lo quisiese adquirir.

¿Qué botiquín tengo que llevar?

Para empezar, incluya los siguiente medicamentos básicos: un antibiótico; un antidiarreico; preservativos por si mantiene relaciones sexuales; una crema de protección solar de, al menos, factor 15 y un repelente de insectos. Para evitar posibles problemas en la aduana, lleve fármacos clásicos, fácilmente reconocibles, que no puedan levantar sospechas. Incluya también en el botiquín su certificado internacional de vacunación. Por último, hágase una póliza de seguros para que, en caso de accidente o de contraer alguna enfermedad, le evite muchos problemas y gastos.

¿Y la ropa?

Utilice ropa que le proteja de los rayos solares y los mosquitos. Lleve siempre también calzado para prevenir posibles lesiones, mordeduras e infecciones.

FUENTE: www.elmundo.es