LA CONTRIBUCION DE LOS HUNGAROS A LA CULTURA UNIVERSAL     


La geometría absoluta, el péndulo de torsión, el carburador, el transformador, la bombilla eléctrica con filamento de volframio y rellena de criptón, el rastreo radiactivo, la central de energía nuclear, la fusión termonuclear, la torre de refrigeración, la locomotora eléctrica, la aviación supersónica, la astronomía radárica, el nuevo estándar métrico basado en la luz, el bolígrafo, la holografía, la radio, la televisión, el ordenador electrónico, el primer lenguaje común informático: el Basic, la gasolina sin plomo, la vitamina C o la teoría de los juegos, que ayuda las decisiones y el comportamiento racionales, son todas obras sobresalientes de la cultura universal. En el descubrimiento o desarrollo de ellos fue crucial la contribución de aquellas personas que nacieron en Hungría y obtuvieron los primeros elementos de sus conocimientos y de su humanidad en la escuela húngara, o a las cuales este país ofreció una acogedora morada y abrió campo para sus obras.

            En 1996 conmemoramos el aniversario milecentenario de que, en el curso de los desplazamientos de la era de las migraciones, los húngaros, provenientes del Este, eligieron la Cuenca de los Cárpatos como su nueva patria, estableciendo en el corazón de Europa su hogar definitivo. En memoria del establecimiento de nuestros antepasados en la Cuenca de los Cárpatos, ocurrido hace 1100 años, el gobierno de la República de Hungría declaró oficialmente el año 1996, el año del milecentenario.

            El establecimiento de los húngaros en este territorio y su supervivencia constituyen una hazaña histórica sin igual. Los pueblos de las estepas, que desde el siglo IV se desplazaron  hacia Occidente durante casi mil años, desaparecieron todos de la Cuenca de los Cárpatos, incluyendo a los hunos y ávaros. Entre todos los pueblos llegados del lejano Este, los húngaros fueron los únicos que lograron arraigarse en esta región, conservando su identidad política y cultural, para convertirse en uno de los artífices de la historia europea manteniendo siempre su originalidad, protegiendo y enriqueciendo sus valores particulares.

            En la lucha secular librada por la supervivencia y el adelanto, el factor fundamental fue la cultura, cuyos orígenes se remontan a la cultura de gestión económica y política, en armoniosa interrelación con el peculiar ambiente natural y con las condiciones sociales de la Cuenca de los Cárpatos.

            En dicha cuenca se encuentran y se mezclan tres grandes regiones ecológicas, la mediterránea, la atlántica y la continental. Este hecho requería una intensa capacidad de adaptación y gran creatividad en la gestión económica durante la era de las migraciones, a lo cual los húngaros lograron responder exitosamente.

            Su multifacética cultura de gestión económica se vio
complementada con la capacidad de adaptación, receptividad y organización. El asentamiento no se llevó a cabo en una forma impuesta sobre los pueblos aquí encontrados, sino que los húngaros se establecieron entre los demás. Su convivencia significaba el aprendizaje social de la tolerancia mutuamente ventajosa, como resultado de lo cual nació un nuevo país europeo, que más tarde llegó a ser uno de los pilares y promotores de la sociedad europea y del mundo civilizado de la época.

            La ley de la tolerancia y la ética de la convivencia ya aparecieron expresados con conciencia de jefe de Estado en las lecciones que el rey Esteban (975-1038), primer monarca húngaro coronado, dejó escrito a su sucesor:

            "Los visitantes y los forasteros producen un beneficio tan grande, que con razón pueden situarse en el sexto lugar de la dignidad real"; "...mientras más y más variados sean los territorios y provincias de donde vengan los huéspedes, tantos más y variados son los idiomas que hablan, las tradiciones que siguen, tanto más diversos son los ejemplos y las armas que traen consigo, y todo esto decora el país, honra a la corte e impide que los extranjeros incurran en  la arrogancia. El país de un sólo idioma y de una misma tradición es débil y falible.

            La Hungría multilingüe y de múltiples tradiciones se adaptó también en lo cultural, al sistema circulatorio de Europa.

 

            Obras de fama mundial - autores de origen húngaro

 

            Para indicar hasta dónde se elevó Hungría al llegar al siglo presente, citamos las frases de Norman Macrea, ex-redactor en jefe de The Economist, investigador del milagro económico japonés, tomadas de su biografía de Neumann, publicada en 1992, donde presenta la capital húngara de comienzos del siglo
XX: "A comienzos del siglo, Budapest fue la metrópoli europea de desarrollo más acelerado. Esta ciudad presentaba tal cantidad de científicos, artistas y futuros millonarios, que únicamente se podía comparar con las ciudades-estado de la Italia renacentista."

            Da una idea muy clara del avance realizado en el primer milenio transcurrido desde el asentamiento, el hecho de que la gente  pudo visitar en la capital el monumento al  milenio viajando en el primer tren subterráneo del continente.

            Si nos montamos en un tren o automóvil simbólico para recorrer nuestra historia, en los últimos dos siglos nos encontramos con numerosos enriquecedores de la cultura.

            Sándor Kőrösi Csoma (1784-1842) sirvió de puente entre los mundos de la ciencia oriental y occidental. Buscó la patria original de los húngaros y se hizo pionero de las investigaciones de la cultura tibetana. Sus obras fundamentales, su diccionario y su gramática fueron publicados en 1834 en Calcuta. Un siglo después, en 1933 en Tokio, en ceremonia solemne lo declararon Bodhisatwa; podemos respetar en él al hombre que enlazó el corazón y el alma de Oriente y Occidente.

            En la gran tabla histórica de los autores y sus obras, Ányos Jedlik (1800-1895) fue el pionero de la física experimental y de la electrotécnica, descubridor del principio de la autoinducción, padre del dínamo, del prototipo del motor electromagnético; János Irinyi (1817-1895) inventó la cerilla de seguridad, del fósforo silente; el médico obstetra Ignác Semmelweis (1818-1865), llamado el "salvador de las madres",  reconoció que la fiebre puerperal era resultado de una infección, y que se podía evitar lavándose las manos con cloro, durante los exámenes médicos de obstetricia;  la obra de András Mechwart (1834-1907) fue el molino de tambor, de fundición dura al frío, que funcionaba con cilindros de acero acanalados y que le dio un fuerte impulso a la industria molinera; Tivadar Puskás (1844-
1893) organizó en 1879 en París la primera central telefónica de Europa, y en 1893 creó en Budapest el noticiero telefónico, predecesor de la radio; Károly Zipernowsky (1853-1942) junto con Miksa Déri (1854-1938) mandó patentar en 1882 el generador de autoinducción de corriente alterna, en 1884 inventó con Déri el transformador rotante, consistente en dos máquinas montadas sobre un eje común, e inventó junto con Ottó Titusz Bláthy (1860-1939) y Miksa Déri, el transformador de corriente alterna; Donát Bánki (1859-1922) y János Csonka (1852-1939) desarrollaron juntos el motor Bánki-Csonka, y como parte del mismo, el carburador, además Bánki inventó la turbina de agua adecuada para aprovechar la energía de los ríos de caída pequeña y mediana; Kálmán Kandó (1869-1931) inventó las locomotoras eléctricas con cambio de fase; Lipót Fejér (1880-1959) es una figura de las matemáticas húngaras que creó escuela, su descubrimiento de mayor efecto es la tesis de Fejér que lleva su nombre, la cual se refiere a la totalización de las líneas Fourier; József Galamb (1881-1955) fue el diseñador del primer automóvil popular del mundo, el famoso modelo T; Zoltán Magyary (1888-1945) fue, junto con Kuno Klebelsberg -quien sentó las bases de la política científica húngara-, el reorganizador de la vida científica, de la enseñanza superior y de las relaciones internacionales de éstas en el país que habia quedado a reducidas dimensiones tras la primera guerra mundial, personaje destacado de las ciencias de la administración pública; Imre Bródy (1891-1944) fue el inventor de la bombilla eléctrica rellena de criptón; con el invento de Dénes Mihály (1894-1953), el "Telehor" con célula de selenio y oscilógrafo de cuerda, en 1929 la emisora de radio Berlín-Witzleben realizó por primera vez en el mundo una transmisión televisada móvil utilizando el aparato de transmisión inventado y desarrollado por Mihály; Ferenc Okolicsányi (1894-1954) creó el tornillo de prisma, destinado a los fines de la televisión; Kálmán Tihanyi (1897-1947) fue el inventor del tubo de imagen, en cuya patente inglesa y francesa describió el almacenaje de la carga y la aplicación del tubo acoplador en el tubo tomavistas para el barrido en el lado de la imagen, lo cual es el requisito fundamental en los iconoscopios modernos; el mundo le debe a László József Bíró (1899-1985) el bolígrafo, cuyo nombre en inglés -Biro-pen- recuerda a su creador; fue el invento de Péter Károly Goldmark (1906-1977) inventó en 1940 el primer sistema de televisión en colores, de 343 líneas de imagen, utilizable en la práctica, con el cual la compañía CBS comenzó en ese mismo año sus emisiones de pruebas, así como el disco de microsurcos patentado en 1948; la torre de refrigeración de László Heller (1907-1980), el "Heller-system", suministra el enfriamiento sin agua, por medio de aire, de centrales eléctricas, y László Forgó (1907-1985) desarrolló para este sistema un intercambiador de calor, de aluminio con estrías minúsculas, capaz de conducir el calor del agua caliente al aire de refrigeración de manera barata y en dimensiones relativamente reducidas, dicho sistema también suele llamarse sistema Heller-Forgó; János György Kemény (1926-1994)  desarrolló el  idioma informático Basic junto con su colega matemático Thomas E. Kurtz, así como del Time-Sharing System de Dartmouth, o sea, de la utilización sincronizada de los ordenadores.

            Podríamos continuar por mucho tiempo la lista de húngaros o de gente exitosa de origen húngaro que enriquecieron las ciencias y el progreso técnico. No obstante, dos personas y dos círculos de creadores merecen atención especial, incluso entre los más grandes.

            János Bolyai (1802-1860) fue matemático, filósofo y el mayor científico húngaro. Su primer profesor de matemáticas fue su padre, Farkas Bolyai (1775-1856), a quien, durante sus estudios en Gotinga, Gauss, el "rey de los matemáticos", lo acogió como su amigo, y quien introdujo a su hijo al problema, irresuelto hacía
más de dos mil años, de los paralelos. János Bolyai le comunicó desde Temesvár la noticia de la solución con las frases: "De la nada creé un nuevo mundo diferente".

            Su obra que revolucionó la geometría fue publicada en forma impresa en 1831. El título de la obra indica su contenido: "La ciencia verdadera absoluta del espacio. En discurso independiente del carácter cierto o erróneo del axioma euclidiano Nº XI (nunca resuelto a priori): en caso de ser éste equivocado, con la cuadratura geométrica del círculo."

            "La nueva geometría descubierta por Bolyai -y Lobachevski- constituye un viraje aún mayor que la de Copérnico, es una revolución realmente extraordinaria del pensamiento" - dijo E. T.  Bell en su gran obra de historia de las matemáticas; "debemos remontarnos hasta el mismo Copérnico para poder encontrar algo de trascendencia semejante, es más, ni siquiera eso es suficiente".

            La obra matemática de Bolyai no se limitaba sólo a sus investigaciones geométricas, ni su obra científica meramente a las matemáticas. Reconoció la estrecha interrelación de la estructura espacial geométrica y el campo de acción de la fuerza de gravedad.

            Un cráter recuerda en la Luna el nombre de Bolyai y -qué símbolo más bello- justamente al lado, otro cráter lleva el nombre de Eötvös.


            El invento más famoso de Loránd Eötvös (1848-1919) fue el péndulo de torsión desarrollado por él en 1891 (péndulo de Eötvös), con el que se pueden medir los cambios de la fuerza de gravedad. Durante sus investigaciones demostró que la fuerza de atracción de la gravedad solamente dependía de la masa de los cuerpos y no de su materia; o sea, la masa gravitante y la inerte eran iguales o proporcionales la una a la otra. Además de su obra científica, también fue muy importante su actividad de organizador de las ciencias y de la enseñanza. Por iniciativa de él se creó en 1891 la Sociedad de Matemáticas y Física, de la cual fue su presidente.

            Loránd Eötvös, siguiendo el ejemplo de Bolyai,  logró hacer algo de repercusión mundial y encaminó -mediante los concursos de alumnos de las escuelas secundarias y el desarrollo de las escuelas y de la vida científica- hacia resultados semejantes a un gran número de jóvenes talentosos, incluyendo a futuros científicos premio Nobel.

 

            Premios Nobel húngaros

 

            En las ciencias, el premio Nobel es el reconocimiento más afamado de los resultados sobresalientes. Alfred Nobel, quien le dio nombre a dicho galardón, nació en Estocolmo, en 1833 y murió
hace exactamente cien años, en 1896 en San Remo. El aniversario centenario brinda una ocasión propicia para pasar revista a aquellos que obtuvieron el premio desde el comienzo hasta el fin del siglo.

            Entre ellos cabe destacar el círculo de aquellas personas que por relaciones más o menos estrechas, pueden considerarse (también) de origen húngaro. Dando testimonio del carácter internacional de la ciencia, trabajaron en varios países, por lo que varias naciones se enorgullecen de sus resultados. Por ejemplo, Austria, Suecia y Hungría publicaron estampillas conmemorativas de Róbert Bárány, pero igualmente están orgullosos de él con justificadas razones en Israel. El espíritu del premio Nobel mueve a construir puentes por encima de las paredes divisorias.

            Fülöp Lénárd (1862-1947) fue el primer científico nacido en Hungría que obtuvo el premio Nobel. Inició su carrera científica en Budapest, al lado de Loránd Eötvös, luego pasó toda su vida en Alemania. Fue galardonado con el premio Nobel en 1905 "por su obra relacionada con los rayos catódicos". Constituyó el principal terreno de sus investigaciones el fenómeno de la fosforescencia y los rayos catódicos. Compuso el primer modelo de átomo sencillo. La Academia de Ciencias de Hungría lo eligió en 1897 miembro correspondiente y en 1907, miembro de honor.

            Róbert Bárány (1876-1936) fue galardonado en 1915 con el premio Nobel de fisiología o ciencias médicas del año 1914, "por sus trabajos relacionados con la fisiología y patología del aparato vestibular". György Békésy, quien también obtuvo el premio Nobel casi medio siglo después, en el mismo terreno profesional de Bárány, la otología, en su discurso pronunciado en el acto de entrega del premio, habló de la continuidad histórica del eslabón húngaro: "Como recordarán, el primer premio Nobel de otología, Róbert Bárány, también era de origen húngaro. No creo que sea una mera coincidencia. La otología en Hungría está a un nivel
muy alto, y se manifiesta un interés verdadero por ella." Békésy indicó a Endre Hõgyes como su precursor común.

            Richárd Zsigmondy (1865-1929) fue galardonado con el premio Nobel de química del año 1925 "por la explicación del carácter heterogéneo de las soluciones coloidales y por los métodos utilizados durante sus investigaciones, que son de importancia fundamental en la química coloidal moderna". Zsigmondy había nacido en Viena, pero tanto por el lado paterno como el materno, provenía de célebres familias húngaras.

            Albert Szent-Györgyi (1893-1986) Laureado con el premio Nobel de fisiología o ciencias médicas del año 1937 "por sus descubrimientos en el terreno de los procesos de combustión biológica, especialmente en cuanto a la vitamina C y la catálisis del ácido fumárico". Junto con sus colegas, también llegó a descubrimientos pioneros en la investigación de los músculos.

            György Hevesy (1885-1966) fue galardonado en 1944 con el premio Nobel de química de 1943 "por la utilización de isótopos en calidad de indicadores a lo largo de la investigación de los procesos químicos". Fue el descubridor del hafnio, elemento químico Nº 72, de la tabla periódica.

            György Békésy (1899-1972) fue galardonado con el premio Nobel de fisiología o ciencias médicas del año 1961 "por el descubrimiento del mecanismo físico de los impulsos nerviosos que se producen en el caracol del oído". El elemento más importante de la obra de Békésy ha sido la observación y descripción de los procesos mecánico-físicos que se producen en el oído interno y la creación de la nueva teoría referente a la naturaleza de la audición. Fue el primero en construir un aparato que realmente funcionaba de manera semejante al oído interno.

            Jenõ Wigner (1902-1995) recibió el premio Nobel de física de 1963, compartido con Maria Goeppert-Mayer y Hans David Jensen "por el desarrollo de la teoría de los núcleos atómicos y de
las partículas elementales, y en especial, por el descubrimiento y la aplicación de los principios fundamentales de la simetría". Wigner jugó un papel destacado en la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos y en condiciones seguras. Fue el primer ingeniero de reactores de la historia.

            Dénes Gábor (1900-1979) fue uno de los pioneros de la teoría de la información. En 1946 fue publicado su ensayo titulado "Theory of Communication". En 1947 descubrió el  principio de la holografía. Fue laureado con el premio Nobel de física de 1971 "por el descubrimiento del método holográfico y por su contribución al desarrollo del mismo". Tras el descubrimiento del principio del Laser,  se abrieron nuevos horizontes con múltiples posibilidades ante el procedimiento holográfico. El resultado de ellos: la imagen tridimensional, estereoscópica.

            John C. Polanyi (1929- ) Recibió el premio Nobel de química de 1986 compartido con Dudley R. Herschbach y Yuan Tseh Lee, "por las investigaciones realizadas en el terreno de la dinámica de los procesos químicos elementales". Polanyi nació en Berlin, hijo de Mihály (Michael) Polányi, químico y filósofo de fama mundial, como descendiente de una familia de intelectuales que jugó un papel importante en la vida cultural húngara.

            Elie Wiesel (1928- ) Laureado con el premio Nobel de la paz de 1986, "fue uno de los principales dirigentes y líderes espirituales en tiempos cuando la violencia, la opresión y el racismo empañaban la imagen del mundo". En 1989 en Tel Aviv se publicó un libro acerca de aquellas personas que tanto en Hungría como en Israel son considerados enriquecedores de sus respectivas culturas. En la cubierta aparece también la fotografía de Elie Wiesel, autor del prólogo del libro escrito en húngaro.

            György Oláh (1927-  ) En el terreno de la química orgánica moderna, sus trabajos refutaron el dogma de las cuatro valencias del carbono y abrieron nuevos caminos para la elaboración de
hidrocarburos. Entre ellos se destaca la gasolina sin plomo. Premio Nobel de química de 1994 "por su contribución a la química carbonocatiónica".

            János Harsányi (1920- ) Recibió el premio Nobel de economía de 1994 junto con John Nash y Reinhard Selten "por su labor de pionero desempeñada en el terreno del análisis del equilibrio en la teoría de los juegos no cooperativos". Harsányi demostró cómo se podía analizar juegos sociales disponiendo de informaciones incompletas. Con ello sentó las bases de un ramo de investigación de desarrollo vertiginoso, la economía de la información, que toma en cuenta situaciones estratégicas donde los distintos participantes no conocen las intenciones de los demás.

            La lista de los premios Nobel, hasta los últimos galardonados, testimonia de forma unánime el papel decisivo de la escuela húngara en el logro de los resultados sobresalientes. Jenõ Wigner, al recibir el premio Nobel, recordó con las siguientes palabras el "Fasori", el liceo principal evangélico: "Mi historia comenzó en Hungría, en la escuela secundaria, donde mi profesor de matemáticas, László Rátz me dio libros para que los leyera, y despertó en mi la sensibilidad hacia la belleza de su asignatura."

            El padre de la holografía, Dénes Gábor, respondiendo a una pregunta referente a sus recuerdos de sus profesores y de su escuela, dijo: "Mis recuerdos del liceo son los mejores. En ese entonces Hungría era un país muy pobre, pero rico en talentos. Al menos tres de nuestros profesores de la escuela secundaria estaban a nivel realmente universitario..." Conocía los valores de su alma mater, y en una carta escrita en 1960 preguntó con preocupación: "¿sigue funcionando esa excelente escuela secundaria húngara de la que no pudo haber otra igual en el mundo entero?"

            János Harsányi, respondiendo a la pregunta de qué papel juega la buena escuela secundaria en los éxitos científicos, dijo: "Juega un papel de absoluta importancia. Mi experiencia personal lo testifica, ya que mi universidad no fue tan excelente. Por ello le estoy muy  agradecido a mi liceo. Varios de nuestros profesores hubieran podido ser profesores universitarios en el extranjero, pero en nuestro país no había suficientes cupos universitarios para ello. A mí me causaba un verdadero placer el poder haber sostenido  serios debates con mis excelentes compañeros de estudios, en temas que iban desde la filosofía hasta la política y la sociología."

            György Oláh también recuerda como una base muy buena lo adquirido en el liceo, subraya sus connotaciones internacionales y mira con optimismo el futuro del sistema escolar húngaro: "Durante ocho años estudié con los escolapios de Budapest, y eso fue una formación muy buena y sólida. Seguro que el liceo me brindó una base excelente...  la premisa del trabajo científico era la buena formación básica. Desde este punto de vista el sistema educativo húngaro era excelente, y espero que lo siga siendo en el futuro..."

             Pioneros de la era atómica, de la era espacial y de la información

             El otorgamiento del premio Nobel es un indicador ampliamente conocido de los resultados científicos. Hay también
científicos de origen húngaro que a pesar de no haber recibido el premio Nobel, tienen su merecido lugar entre los más grandes de todos los tiempos.

            Una empresa gigante, la Westinghouse ha publicado un calendario de científicos para el año 1996. Se podia elegir, para los doce meses del año, a doce personalidades entre los representantes de la historia secular de las distintas profesiones y naciones. Aún entre los doce puestos es una distinción, con quién comienza y con quién termina el año.

            János Neumann inaugura el año, lo finaliza Zoltán Bay, y a mediados del mismo, a la altura del mes de julio se encuentra el retrato de Tódor Kármán. En el caso de los tres personajes, la publicación norteamericana indica que Hungría fue la que los dió a América y al mundo.

            De Hungria llegaron también al Nuevo Mundo Tódor Kármán, Leó Szilárd, Ede Teller, numerosos pioneros de la era nuclear, de la era espacial y de la era de la información. Es comprensible que este hecho haya llamado la atención a los investigadores y se hayan puesto a buscar el porqué.

            El premio Nobel Leon Lederman,  escribió este enigma de manera jocosa, resolvió el misterio de los húngaros con la ayuda de Sherlock Holmes y el ayudante del maestro detective, el Dr. Watson. Neumann y los demás son seres extraterrestres llegados del espacio, que crearon su primera base en este planeta en Budapest, luego, haciéndose pasar por emigrantes húngaros, se dispersaron desde ese lugar, y en la primera mitad del siglo XX se infiltraron en las mejores universidades e institutos de investigaciones científicas del mundo.

            Conozcamos más de cerca a los "marcianos", quienes con su obra ejercieron una influencia decisiva sobre la historia de la cultura de la Humanidad incluso a nivel mundial. Ellos mismos revelaron su secreto. No vinieron del espacio sideral, pero en su
carrera jugaron un papel determinante la escuela y la motivación húngaras, incluyendo el espíritu de Bolyai y Eötvös.

            Tódor Kármán (1881-1963) fue el "padre" de la aerodinámica moderna y del desarrollo de los aviones y cohetes supersónicos. Desempeñó un papel decisivo en la obtención de la superioridad aérea necesaria para ganar la segunda guerra mundial. Pero aun ni siquiera había terminado la guerra mundial, cuando ya Kármán se dedicaba a cuestiones del período posterior a la victoria. Reunió un equipo de especialistas y sintetizando el trabajo del mismo, determinó en 1945, con el título Toward New Horizons, el derrotero de los desarrollos de técnica de aviación de la posguerra. En tiempos de la revolución industrial, el ferrocarril estableció contacto entre pueblos y países. Ahora, con la aviación, se hizo realidad el transporte masivo entre continentes. El espíritu de Kármán reside en la innovación constante. Más barato, más seguro, más lejos, más rápido, más alto. Saliendo al espacio, subiendo hasta las estrellas. ¡Sic itur ad astra! En la historia del premio él fue el primero en recibir la más prestigiosa condecoración científica norteamericana, la "National Medal of Science". Un cráter en el lado opuesto de la Luna y uno en Marte llevan su nombre.

            Leó Szilárd (1898-1964) en su trabajo de habilitación titulado "Reducción de entropia en sistemas termodinámicos por efecto de un ser inteligente" (1926) aclaró la interrelación entre el papel generador de informaciones de la inteligencia y la II tesis principal de la termología, lo cual constituye uno de los puntos de partida de la informática y de la investigación del cerebro. Descubrió la posibilidad de la reacción nuclear en cadena y demostró la multiplicación de neutrones en el caso de la escición del uranio. Fue el iniciador del programa nuclear norteamericano. Enrico Fermi y él dirigieron el diseño y la ejecución del primer reacror atómico. También en la patente del reactor nuclear aparecen
los nombres de ellos dos. "Estoy convencido de que una sola persona también es capaz de cambiar la marcha de la historia. Dedico este libro a la memoria de un hombre que nunca aspiró al poder, ni lo alcanzó, no obstante fue el iniciador de la era nuclear" - escribió Ede Teller en su libro dedicado al recuerdo de Leó Szilárd (Es mejor el escudo que la espada).

            Ede Teller (1908- ) también es protagonista del "segundo encendido del fuego", la liberación de la energía nuclear. Estuvo entre los primeros que estudiaron las reacciones termonucleares y jugó un rol clave en la construcción de la bomba de hidrógeno norteamericana. Después de la segunda guerra mundial, en Estados Unidos se creó el Comité de Seguridad de Reactores, cuyo primer presidente fue Ede Teller, quien ganó el premio Fermi por su actividad desempeñada en aras del funcionamiento seguro de los reactores nucleares americanos. Varios descubrimientos físico-químicos importantes llevan su nombre (en la ecuación BET la letra T se refiere a él, al efecto Jahn-Teller).

            Zoltán Bay (1900-1992) Fundador de la astronomía radárica. Elaboró un nuevo estándar métrico, aprobado a iniciativa de él por la Conferencia Internacional de Pesos y Medidas en 1983. Según éste, un metro equivale a la distancia que la luz recorre en 1/299.792.458 del segundo en el vacío. El es el primer europeo que hace cincuenta años intercambió mensajes desde Budapest con la Luna.

            Los que salieron primero al espacio, lo hicieron mediante señales, de manera simbólica. Dieron los primeros pasos paralelamente y de forma independiente entre sí, De Witt y G. Valley en América y Zoltán Bay con sus colaboradores en Budapest. Zoltán Bay y sus colegas, el 6 de febrero de 1946, con la ayuda del radar elaborado en el laboratorio de investigaciones de Tungsram, con el método de visión informática de la repetición e integración de señales, captaron ecos radáricos desde la Luna.

            El experimento exitoso con el radar lunar no solamente abrió las perspectivas de la investigación espacial y de los vuelos espaciales, en el futuro lejano, hacia nuevos planetas. Lo que de la era espacial ya tiene una influencia directa en la actualidad, no es el viaje interplanetario futuro, sino el intercambio de informaciones entre las personas aquí en la tierra, el gran salto a la telecomunicación global vía satélite y a la revolución comunicativa de la telecomunicación espacial.

            János Neumann (1903-1957) cultivó a alto nivel numerosos terrenos de las matemáticas, desde la estructura axiomática de la teoría general de conjuntos hasta la teoría ergod. Su obra clásica fue la fundamentación matemática de la mecánica cuántica. Fue una figura determinante del programa nuclear estadounidense. Fundó la teoría de los juegos, que en 1994 obtuvo el premio Nobel, colocando asi sobre nuevas bases el pensamiento económico y político.

            El nombre de János Neumann se hizo más conocido aún en el  mundo entero debido a su papel desempeñado en la informática: es "el padre de los ordenadores". Hace más de medio siglo, el 30 de junio de 1945 se publicó el famoso escrito de Neumann titulado First draft on the report of EDVAC, acerca de las labores encaminadas a desarrollar el primer ordenador electrónico moderno de gran velocidad. Hasta su muerte se dedicó al tema de la nueva simbiosis, abarcadora de la tecnología y la biología, también su libro póstumo titulado The Computer and the Brain versa sobre este tema.

            Sin embargo, Neumann en su iniciativa Memorandum on the Program of the High-Speed Computer del 8 de noviembre de 1945 planteó un programa que iba mucho más allá de la construcción del ordenador: "Paralelamente a la planificación y construcción de la máquina, se deberá seguir realizando otros estudios. La mayor parte del trabajo deberá llevarse a cabo una vez que la máquina
esté lista y pueda utilizarse. A partir de ahí se deberá utilizar la máquina misma como medio experimental".

            Tras la finalización exitosa del proyecto, la creación del ordenador según el principio Neumann, pasó a "la mayor parte del trabajo". Colocó en el blanco de sus investigaciones ulteriores el análisis del progreso de la técnica de la información y de la técnica en general, así como del impacto de dicho progreso sobre la sociedad y del futuro de la Humanidad que depende de ello.

             ¿Cómo podemos sobrevivir el progreso técnico?

             "La misma gran esfera terrestre está sumergida en una crisis que madura rápidamente" - va directo al grano Neumann en su ensayo estratégico titulado ¿Podemos acaso sobrevivir la técnica?, y publicado en 1955. Señala que la crisis, que atañe a toda la humanidad, "no se origina de eventos casuales ni de errores humanos. Está arraigada en la relación entre la técnica y la geografía, por un lado, y entre la primera y la organización política, por el otro."

            "La técnica que se está desarrollando ahora y que predominará en las décadas venideras, contradice completamente las unidades y concepciones geográficas y políticas tradicionales y sobre todo las actualmente vigentes. Esta es la crisis de la técnica que se madura."

            Por esto hará falta que surjan nuevas formas y procedimientos políticos. Todas las experiencias demuestran que incluso los cambios técnicos menores a los que se están produciendo actualmente, transforman de manera profunda las relaciones políticas y sociales." "No hay remedio contra el desarrollo" - constata Neumann, y saca la conclusión final siguiente: "No sería razonable solicitar por adelantado una receta hecha y derecha. Tan sólo podemos determinar las cualidades humanas necesarias: tolerancia, flexibilidad e inteligencia."

            No hay remedio contra el progreso, el avance técnico es incontenible. Sólo podemos superar la crisis, sólo podemos sobrevivir el avance científico-técnico si éste va acompañado de la modernización de la administración pública y de la vida del estado y del progreso sociopolítico, si los científicos, ingenieros y políticos se comprenden mutuamente y colaboran. Bolyai ya había comprendido esto, y luego Kármán, Neumann y sus grandes compañeros científicos, cuando apoyaron con sus consejos a la dirección del estado, y esto mismo comprendieron aquellos jefes de estado que otorgaron las condecoraciones más distinguidas a los pioneros húngaros de una nueva era mundial.

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            Sería poco un libro entero para poder presentar a todos aquellos que, a lo largo de los siglos, desde la esfera de la cultura húngara contribuyeron al avance de la cultura mundial. No hemos querido hacer otra cosa que dar una imagen, mediante la presentación de algunos personajes y resultados sobresalientes, de que Hungría y la gente procedente de este país enriquecieron con valores considerables la cultura universal.

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A continuación completamos con unos nombres y breves biografías la lista de húngaros que han contribuido al desarrollo de nuestra civilización. La lista no es completa - nunca será -, por lo tanto agradecemos Su contribución en castellano para ampliarla. 

Bartók, Béla Gabor, Dennis Capa, Robert Kodaly, Zoltán Koestler, Arthur
Korda, Alexander Kossuth, Lajos Kubala, Laszlo Lehár, Ferenc Liszt, Ferenc
Lukács, György Moholy-Nagy, Laszlo Nagy, Imre Neumann, Johann von Petöfi, Sándor
Pulitzer, Jozsef Vasarely, Victor Wigner, Eugene Paul Zilahy, Lajos

Bartók, Béla

(Nagy Szent Miklôs 1881 - Nueva York 1945) Compositor húngaro. Su obra arranca del nacionalismo*, para llegar en sus últimas creaciones a la abstracción musical. Su producción, que se inició con Rapsodia para piano y orquesta, comprende la ópera (El castillo de Barba Azul), el ballet (El mandarín maravilloso), la serie de cuadernos Microcosmos para piano, y varios conciertos para piano, viola, clarinete, etc., y seis cuartetos que constituyen la mayor contribución del s. XX a dicha especialidad de cámara

 

Capa, Robert

(Budapest 1913 - Thai Binh, Vietnam 1954) Seudónimo de Andrei Friedmann, fotógrafo húngaro. Renovó el reportaje fotográfico con sus instantáneas de la guerra civil espańola, de la Segunda Guerra Mundial, de la guerra de Indochina, etc

 

Gabor, Dennis

(Budapest 1900 - Londres 1979) Físico de origen húngaro, nacionalizado británico. En 1971 recibió el premio Nobel de física por la invención de la holografía

 

Kodaly, Zoltán

(Kecskemet 1882 - Budapest 1967) Compositor húngaro. Se formó en el conservatorio de Budapest y en París y fue, junto a Bela Bartok, un gran estudioso del folclore húngaro y principal representante de su escuela nacionalista. En su obra figuran la ópera Hary Janos (1927) y composiciones sinfónicas como Salmo hungárico (1923), Danzas de Galanta (1933) y Variaciones del pavo real (1939)

 

Koestler, Arthur

(Budapest 1905 - Londres 1983) Escritor húngaro nacionalizado británico. Fue corresponsal del periódico londinense News Chronicle en la guerra civil espańola y en la Segunda Guerra Mundial. Militante comunista en los ańos treinta, evolucionó posteriormente hasta convertirse en autor muy crítico con su antigua ideología. Posteriormente se interesó por temas científicos y parapsicológicos. Miembro de una sociedad de eutanasia*, se suicidó junto a su esposa Cynthia. Entre sus obras merecen destacarse el relato autobiográfico Testamento espańol (1938), las novelas Los gladiadores (1939) y El cero y el infinito (1941) y los ensayos El loto y el robot (1960) y La búsqueda del absoluto (1981)

 

Korda, Alexander

(Turkeve 1893 - Londres 1956) Director y productor de cine británico de origen húngaro. Fue director de London Films y contribuyó a dar al cine británico una proyección internacional. Dirigió películas de género histórico, como La vida privada de Enrique VIII (1933) y Lady Hamilton (1941)

 

Kossuth, Lajos

(Monok, Zemplen 1802 - Turín 1894) Político húngaro. Participó en la revolución de 1848 y fue ministro del gobierno de Tabbhyány. Al producirse la ruptura con Austria (1849) levantó en armas al pueblo húngaro consiguiendo la deposición de los Habsburgo y la independencia de Hungría, pero la intervención rusa hizo fracasar el movimiento, por lo que hubo de huir a Turquía y permanecer en el exilio hasta su muerte

 

Kubala, Ladislao

(Budapest 1927) Futbolista espańol de origen húngaro. Se inició en el Ferencvaros y a los 17 ańos alcanzó la internacionalidad. Huyó de su país en 1949 y, tras una estancia en Austria, fichó por el Barcelona, equipo en el que alcanzó extraordinaria popularidad y numerosos éxitos. Tras su retirada se convirtió en entrenador

 

Lehár, Franz

(Komárom 1870 - Bad Ischl 1948) Compositor húngaro. En su estilo recoge la influencia de la música popular espańola e italiana, así como elementos de origen zíngaro. Debe su fama a operetas como La viuda alegre (1905), El conde de Luxemburgo (1909) y El país de las sonrisas (1929)

 

Liszt, Franz

(Doborjan, Sopron 1811 - Bayreuth 1886) Compositor y pianista húngaro. Se formó en Viena con Czerny y perteneció al círculo de Chopin. Presidente de la Academia Húngara de la Música (1875) y excelente instrumentista del piano, cuya técnica interpretativa hizo evolucionar, fue el creador del poema sinfónico, composición que tuvo gran auge durante el romanticismo, y de las rapsodias húngaras. De su obra orquestal merecen destacarse Los preludios (1848), la sinfonía Dante (1857) y Fausto (1857)

 

Lukács, György

(Budapest 1885 - íd. 1971) Filósofo húngaro. Miembro del Partido Comunista de su país desde 1918, ocupó el cargo de ministro de Educación en los gobiernos de Bela Kun (1919) e Imre Nagy (1956). La invasión soviética en 1958 provocó su deportación a Rumania; regresó a Budapest, donde se reintegró a la docencia y fue rehabilitado en 1970. Interesado por la estética desde su juventud, la estudió desde un enfoque marxista y sustituyó el idealismo estético, vigente en la época, por un concepto dialéctico del arte, ligado a las contradicciones de la sociedad. Muy influido por Hegel, interpretó a Marx en un sentido humanista. Sus obras más importantes son El alma y las formas (1910), Teoría de la novela (1916), Historia y conciencia de clase (1923) y El asalto a la razón (1954)

 

Moholy-Nagy, Laszlo

(Bacsborsod 1895 - Chicago 1946) Pintor, escultor y dibujante húngaro. Participó desde muy joven en movimientos vanguardistas, experimentando materiales y técnicas y desarrollando nuevas concepciones artísticas a base de luz y color. Trabajó en la Bauhaus de Weimar (1923), donde fue el principal investigador. Con la creación de sus esculturas pintadas, hdenominadas space modulators, sentó las bases del arte cinético. En 1937 se estableció en Chicago, donde fundó y dirigió la Nueva Bauhaus. Realizó también experiencias en los campos de la fotografía, el cine y la escenografía teatral. Llevó a cabo una importante actividad pedagógica y dejó escritos y libros teóricos, como La nueva visión (1939) y Visión en movimiento

 

Nagy, Imre

(Kaposvár 1896 - Budapest 1958) Político húngaro. Dirigente comunista, fue nombrado en 1953 primer ministro, cargo desde el que propició una apertura del régimen que chocó muy pronto con los sectores más ortodoxos y prosoviéticos. Relevado en 1955 y expulsado del partido en 1956, retornó ese mismo ańo al poder debido a la presión popular. Fue detenido y fusilado tras la intervención de las tropas soviéticas en el país. Su memoria fue rehabilitada en 1989

 

Neumann, Johann von

(Budapest 1903 - Washington 1957) Matemático húngaro, nacionalizado estadounidense. Fue creador de la teoría de juegos, aplicada a la economía, e hizo notables aportaciones matemáticas a la física cuántica y la informática

 

Petöfi, Sándor

(Kiskörös 1823 - batalla de Segesvar 1849) Poeta húngaro. Representante del romanticismo, fue el inspirador de la revolución húngara con su himno  ˇEn pie, magiares! y murió en el campo de batalla defendiendo la independencia de su país. Entre sus obras destacan El herrero (1844), El héroe Janos (1844) y El Apóstol (1848), novela en verso

 

Pulitzer, Joseph

(Mako, Hungría 1847 - Charleston, Carolina del Sur 1911) Periodista estadounidense de origen húngaro. Emigró a EE UU en 1864 y en 1878 fundó el diario Post Dispatch. Asimismo, en 1883 compró el periódico The World, uno de los de mayor tirada de Nueva York. Instituyó el premio periodístico que lleva su nombre, el de mayor prestigio de EE UU

 

Vasarely, Victor

(Pécs 1908) Pintor francés de origen húngaro. Máximo representante del op-art*. Estudió las teorías y los métodos de la Bauhaus en Budapest y posteriormente se estableció en París, donde alternó el trabajo como publicista con sus investigaciones pictóricas. En 1955 publicó el Manifiesto amarillo, en el que expuso sus hallazgos estéticos. Entre sus creaciones destacan las decoraciones arquitectónicas de la universidad de Caracas (1954), la facultad de Montpellier (1968) y la fachada de Radio-Télé-Luxemburg (1972)

 

Wigner, Eugene Paul

(Budapest 1902) Físico estadounidense de origen húngaro. Su trabajo se centró en el estudio de la física de los sólidos. Investigó, sobre todo, las interacciones entre nucleones y el funcionamiento del átomo en una red cristalina. Obtuvo el premio Nobel de física en 1963, junto con Maria Goeppert-Mayer y Hans Jensen

 

Zilahy, Lajos

(Nagyszalonta 1891 - Novi Sad, Yugoslavia 1974) Escritor húngaro. Estudió la carrera de derecho y fue periodista en París y Londres. Residió en EE UU (1947-1973). Entre sus novelas más conocidas figuran Primavera mortal (1922), Algo flota sobre el agua (1928), El desertor (1931), El alma se apaga (1932), La ciudad errante (1939) y Las cárceles del alma