EL GALLEGO, SEÑAL DE IDENTIDAD

UN PAÍS, UNA LENGUA

Por la lengua interpreta y expresa cada comunidad su realidad y su cultura.

En el conjunto de pueblos, el gallego nos identifica de forma inconfundible, porque el lenguaje es la capacidad más aracterística de laspersonas, la que nos diferencia de otras especies y la que establece la singularidad de las diferentes culturas. La lengua se convierte en la expresión de las experiencias del espíritu que conforman la cultura: la literatura, las costumbres, las fiestas, el arte…

La lengua, para Castelao, "la creó el genio inolvidable de nuestro pueblo y la labró el amor, el dolor y la alegría de muchísimas generaciones. Una lengua es más que una obra de arte; es matriz inagotable de obras de arte".
El gallego es la "lengua propia de Galicia", gracias a unas gentes que han sabido conservarlo en tiempos difíciles como afirmación colectiva.

Actualmente, el 97% de los gallegos entiende la lengua milenaria propia del noroeste peninsular; es punto de referencia, señal de identidad en medio de la diversidad cultural y lingüística.
El idioma gallego es una lengua románica, evolucionada desde el latín implantado por los romanos, con aportaciones de las lenguas prerromanas —sustrato— y de las lenguas superpuestas al latín galaico —superestrato —. No se reduce al ámbito geográfico de la Comunidad Autónoma, pues se extiende por el este a áreas limítrofes asturianas, leonesas y zamoranas. Casi dos millones y medio de personas saben hablar gallego, lo que representa el 86,4% de la población galaica.

Estado de la lengua

El gallego está integrado en la España multilingüe y comparte territorio con el castellano en esta Comunidad. En España se hablan varias lenguas y no todas gozan del mismo prestigio social. Mientras el castellano es usado por cientos de millones de personas en todo el mundo, el gallego no llega a dos millones y medio de hablantes. Dentro del conjunto de las lenguas de la Unión Europea, está considerada como lengua minorizada pero bien implantada, como el catalán o el vasco.

A comienzos del siglo XX más del 90% de la población era monolingüe en gallego. En la actualidad el número de hablantes se reduce al 83%. Bajó el número total de hablantes a pesar de las circunstancias favorables, sin embargo está recuperando prestigio social y experimenta un incremento cualitativo.

El gallego es una lengua minoritaria dentro del Estado plurilingüe español, pero está muy enraizado en el pueblo, como demuestran estos datos:

Se entiende por producción el uso de la lengua por hijos de padres que no la usaban. Reproducción es la transmisión intergeneracional de la lengua.

Tres parámetros analizan la producción y reproducción en el ámbito de la familia, de la cultura (reproducción cultural) y de la comunidad (uso social); en ellos es importante la endogamia, la emigración, la inmigración, la lengua en la que se relaciona el grupo lingüístico con el Estado y la posición económica del grupo lingüístico, pues no es igual estar en una zona de intensa actividad económica que estar en la periferia con predominio del sector primario, producción de energía y turismo.

El prestigio se mide por el valor de la lengua para el ascenso social. La institucionalización mide el grado de uso real de la lengua, incluso inconsciente, por parte de las personas y de los organismos públicos. La legitimación mide el grado de respaldo legal. El parámetro de educación tiene en cuenta la presencia de la lengua en el sistema educativo. El número de hablantes procede de Mercator Guide. El Mapa Sociolingüístico de Galicia, obra en tres volúmenes que recogen los datos de 38.897 entrevistas hechas en 1992 a personas de 16 o más años, con un error máximo del 3% y un nivel de confianza del 95%, aporta estas cifras sobre competencia lingüística en gallego: Más del 86% de los gallegos saben hablar el gallego; más del 97% lo entienden.

 

HISTORIA DEL IDIOMA GALLEGO

Evolución En el siglo IX la variante del latín usada en el noroeste peninsular se había convertido en una lengua románica nueva. Sin embargo, el primer texto conocido data de finales del siglo XII, ya que el latín seguía siendo la lengua de cultura en la Europa medieval. En el contexto de la Galicia de los siglos VIII al XII, el gallego es lengua oral que va desplazando al latín. La presión del monolingüismo oral da al gallego en el siglo XIII la categoría de lengua cooficial con el latín en textos escritos. En la segunda mitad del XIII, organismos civiles, gremios, cofradías, monasterios y conventos tienen el gallego como lengua vehicular; incluso se tradujeron del castellano los códigos civiles llegados de fuera. El gallego se convierte en lengua internacional, de moda entre los poetas líricos, y vive una época esplendorosa de renacimiento precoz, como lo demuestran las cantigas profanas conservadas —de Amigo, de Amor y de Escarnio y maldecir— y las religiosas de alabanza a Santa María — Cantigas de Santa María—, que representan la cumbre poético-lírica medieval en la Península. Más escasa y tardía es la prosa medieval, que se reduce a traducciones de valor literario limitado.

A finales del siglo XIV comienza la progresiva sustitución del gallego por el castellano, sin dejar de utilizarse aquel como lengua oral; el gallego va sumiéndose en una profunda crisis que se prolonga hasta el siglo XIX, aunque en el XVIII se oyen las primeras voces que reclaman la restitución del uso del gallego en todos los ámbitos de relación. Es la denuncia de esta situación de injusticia por parte de los ilustrados que quieren mejorar la vida económica, social y cultural de Galicia.

El benedictino fray Martín Sarmiento defendió el uso del gallego en la enseñanza, en la Administración y en la Iglesia, es decir, su normalización como lengua propia de Galicia. Su obra Onomástico etimológico de la lengua gallega,escrita entre 1757 y 1768, aporta aciertos y avances científicos extraordinarios para la lingüística románica y para la lengua gallega; defiende su ascendencia latina, su dignidad, la necesidad de su enseñanza, sus posibilidades de pervivencia como lengua oral y literaria. A Sarmiento se le debe la idea primera de un diccionario etimológico comparativo románico e “inventa el modo de coordinar las voces y raíces latinas”, usando sus propias palabras.

El padre Sobreira continúa la labor lexicográfica de Sarmiento y es el padre Feijoo quien primero rechaza la condición de dialecto para el gallego. La obra de los tres fue la primera llamada de atención sobre unos problemas lingüísticos que se habrían de manifestar en la segunda mitad del siglo XIX.

En este largo período de siglos el gallego desaparece de la vida pública y de los documentos escritos para refugiarse en las relaciones coloquiales de marineros, labradores y artesanos. A partir de los Reyes Católicos (siglo XV) se potencia el castellano, que se va fijando y codificando, mientras el gallego pervive sólo en la literatura oral popular.


A lo largo del siglo XIX nace un movimiento cultural de recuperación literaria, política e histórica conocido por rexurdimento o renacimiento. Con la invasión francesa (1809) y la guerra de la Independencia y con los enfrentamientos entre absolutistas y liberales nacen los primeros textos escritos en gallego, impresos en hojas sueltas y en periódicos con fines propagandísticos. El regionalismo hizo de la lengua su preocupación primordial.

La presencia del gallego en los periódicos contribuyó a prestigiar el idioma. En 1876 sale a la luz O tío Marcos da Portela, primera publicación periódica íntegramente en gallego; entre 1886 y 1888, se editaron también O Galiciano en Pontevedra, A Monteira en Lugo y As Burgas en Ourense.

Real Academia Galega

La Real Academia Galeganació en La Habana, por iniciativa de Xosé Fontenla Leal, un obrero litográfico nacido en Ferrol, que había emigrado con sus padres a Cuba a la edad de cuatro años. Fontenla Leal se formó intelectualmente con los libros que le llegaban de Galicia; su biblioteca gallega fué muy importante en la Cuba de entonces. Comprendió en la distancia los problemas de Galicia y sintió la necesidad de trabajar para resolverlos, de despertar a un pueblo que había renunciado a ser protagonista de su propia historia. Trabajó para reafirmar la propia cultura, especialmente el idioma. Consiguió que el poeta Eduardo Pondal y el músico Pascual Veiga compusiesen el himno gallego, estrenado en La Habana en 1907. Contactó con Curros Enríquez —también emigrante en Cuba— para crear una Academia que impulsase y prestigiase el idioma gallego.


Gracias a su entusiasmo, nació en 1905, en la Galicia de la diáspora, la Asociación iniciadora e protectora da Academia Galega, presidida por el poeta Manuel Curros Enríquez. En Galicia, se encargó de organizar la Academia Manuel Murguía con un equipo de asesores y el 4 de septiembre de 1905 los organizadores celebran la primera reunión. El 25 de septiembre de 1906 el rey Alfonso XIII aprobaba los estatutos y concedía a la Academia el título de Real. La nueva institución se presentó oficialmente el 30 de septiembre en el Círculo de Artesanos de A Coruña. Su sede actual está en el número 11 de la calle de Tabernas, casa que había pertenecido a la condesa Pardo Bazán, y el número seis de la de O Parrote, A Coruña, donde desarrolla su actividad. Xosé Fontenla Leal.

Otras realidades galleguizantes

La toma de conciencia de los campesinos, fomentada por el acceso a la propiedad de la tierra, unida a la evolución del galleguismo, favorece la utilización del idioma. Las primeras manifestaciones del galleguismo son precisamente Irmandades da Fala, creadas para defender, dignificar y cultivar el idioma, en A Coruña en 1916 y en otras villas y ciudades gallegas después. Pretendían normalizar el uso del gallego. Se encargó de difundir su ideario A Nosa Terra,publicación periódica totalmente en gallego. En 1918 la I Asamblea Nazonalista Galega recomienda la oficialización de la lengua gallega. Las Irmandades promovieron la elaboración de diccionarios y gramáticas, de estudios lingüísticos y reivindicaron la presencia del gallego en la Administración y en la enseñanza. Impulsaron la actividad editorial en las principales ciudades gallegas. En este contexto aparece la revista Nós(1923) con la finalidad de actualizar y universalizar la cultura gallega. En 1936 se aprueba el Estatuto de Autonomía de Galicia, que reconoce el gallego como idioma oficial de Galicia, aunque la guerra civil del mismo año impidió que tuviese aplicación práctica. El inicio del franquismo eliminó la lengua gallega de la escena pública, de la enseñanza y de las actividades socioeconómicas. La obligación de la escolarización en español y el monolingüismo castellano de los medios de comunicación de masas debilitaron la salud del idioma gallego.

Pieza clave en la recuperación de los usos escritos es la Editorial Galaxia, fundada en 1950 para prestigiar el idioma. Aparecen revistas en gallego como Grial o Atlántida. La Universidad de Santiago crea en 1975 la cátedra de Lengua y Literatura Gallega. Un cierto aperturismo en los años sesenta permite la creación de asociaciones culturales que defienden el gallego: O Facho, O Galo, Asociación cultural de Vigo… En 1971 nace el Instituto da Lingua Galega, creado por la Universidad de Santiago, por el Instituto Padre Sarmiento, por la Real Academia Galega, por la Fundación Penzol y por la Fundación Fingoy. Tapa de la revista Grial. Sede del Instituto da Lingua Galega. Santiago de Compostela. Según sus estatutos, tiene estos fines: • Estudiar, promocionar y cultivar la lengua gallega. • Investigar sincrónicamente el gallego actual. • Registrar el léxico gallego. • Investigar sobre dialectología galaico-portuguesa. • Promocionar trabajos encaminados a normativizar, normalizar y divulgar el idioma. • Formar profesorado en materias de lengua y cultura gallegas. Bajo la dirección de Antón Santamarina, sigue realizando una importante labor investigadora en el campo de la lingüística. La restauración de la democracia (1978) y la autonomía política (1981) abren nuevos horizontes para la lengua gallega en un ámbito sociocultural más normalizado.

La fijación oficial de los topónimos gallegos, siguiendo el imperativo de la Lei de Normalización Lingüística (1983) ha supuesto para la Comisión de Toponimia da Xunta de Galicia un esfuerzo extraordinario por el número ingente de topónimos que Galicia tiene en un espacio intensamente humanizado. Se publicaron en formato de libro y soporte informático el Nomenclator de Galicia. Ourense (1996) , Nomenclator de Galicia. Pontevedra(1998) y Nomenclator de Galicia. Lugo (2000). Con anterioridad se habían publicado cuadernos de toponimia de los distintos municipios.

El Centro para a Investigación en Humanidades Ramón Piñeiro,fundado en 1993, marca un hito en la evolución progresiva de los estudios sobre lengua y literatura gallegas; trabaja en diccionarios de fraseología y de literatura, en vocabularios temáticos, en ediciones facsímiles y en un sintetizador de voz. También puso en marcha el Servicio de terminología científico- técnica en lengua gallega (Termigal). En 1978 la Constitución española proclama la “voluntad de proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”. La Carta Magna sienta las bases de una nueva configuración jurídico-política: el Estado de las autonomías.

El Estatuto de Autonomía (1981) declara el gallego como lengua propia de Galicia, cooficial con el castellano. A la necesidad de una lengua estándar responden el Instituto da Lingua Galega y la Real Academia Galegaen 1982 con Normas ortográficas e morfolóxicas do idioma galego, que al año siguiente adquieren carácter oficial con la promulgación de la Lei de Normalización Lingüística. El Estatuto establece que “todos tienen el derecho de conocer y usar” el idioma gallego y la Lei de Normalización desarrolla el Estatuto y regula los derechos de los ciudadanos a emplear el gallego e incide especialmente en los ámbitos de la Administración, de la enseñanza y de los medios de comunicación. Después de la ley de 1983 se fueron aprobando órdenes y decretos que completan el marco legal y aseguran la recuperación del uso del idioma gallego. Sede del Centro para a Investigación en Humanidades Ramón Piñeiro.