Líbano: Donde Oriente se encuentra con Occidente

Las perspectivas de un acuerdo de paz en Oriente Medio siguen siendo inciertas. Sin embargo, con tantas naciones e individuos comprometidos en el proceso de paz, cuesta imaginar que no llegue a ser una realidad algún día -aunque el camino hacia la paz no sea fácil-. Todos los países de Oriente Medio y la región mediaterránea se beneficiarían de una paz duradera que aumentaría las oportunidades para el comercio y el crecimiento económico. Y uno de los países que obtendría más beneficios sería Líbano.

Líbano, la encrucijada geográfica en la que Oriente se encuentra con Occidente y en la que la historia y cultura antiguas se dan la mano, forma parte de una región conocida como la cuna de la civilización. Fenicios, romanos, persas y cruzados son sólo algunas de las cerca de 17 civilizaciones que han dejado huellas de su existencia en esta región en los últimos 7.000 años.

Hace treinta años, Líbano contaba con un floreciente sector turístico. De hecho, el turismo era un sector fundamental en la economía del país, puesto que generaba más del 20 por ciento de su PIB. En 1974, el año de mayor afluencia turística al país, las llegadas internacionales superaron los 1,4 millones en tanto que los ingresos por el turismo internacional se estimaron en cerca de mil millones de dólares.


Riqueza de oferta

Los muchos yacimientos arqueológicos de Líbano, como Baalbek, Byblos y Anjaar, seducían tanto a turistas occidentales como a sus vecinos de Oriente Medio, atraídos asimismo por su agradable clima Mediterráneo, su preciosa franja costera y playas y sus maravillosas estaciones alpinas, como la famosa estación de Cedars. En sus días de apogeo turístico, los libaneses se jactaban de que era posible esquiar y nadar en el país en el mismo día.

Sin embargo, para los turistas de los países árabes más tradicionales, que visitaban el país antes de que en él estallase la guerra civil en 1975, el principal atractivo de Líbano era que ofrecía la libertad de Europa a sólo unas horas de distancia. La capital, Beirut, era un destino cosmopolita, multilingue, divertido, con un mezcla exuberante de Oriente y Occidente, de tradición y modernidad.

El turismo del Líbano sufrió enormemente las consecuencias de una guerra civil que duró 16 años. La mayor parte de las infraestructuras turísticas fueron destruídas o severamente dañadas. Las llegadas de turismo internacional habían caído a 210.000 en 1992. No obstante, pese a la inestabilidad política y la violencia que sufre Oriente Medio, en la actualidad hay signos de recuperación. Las llegadas han aumentado de forma constante en los últimos ocho años, alcanzando la cifra de 742.000 en 2000, lo que supuso un crecimiento del 10,2% respecto a 1999.


Programa de Reconstrucción

Un importante programa de reconstrucción y rehabilitación, lanzado al acabar la guerra, ha transformado ya gran parte del arruinado centro de Beirut en una próspera metrópolis moderna. Los trabajos de excavación han revelado además siete ciudades en el subsuelo que representan diferentes periodos de esta ciudad de 5.000 años de antiguedad.

Aunque las carreteras y telecomunicaciones están lejos de ser las adecuadas, y el nuevo sistema de ferrocarril es sólo un proyecto aún por construir, tanto el nuevo aeropuerto de Beirut con capacidad para 6 millones de pasajeros al año como el puerto son operativos. El Primer Ministro del Líbano, Rafik Hariri, que asumió de nuevo el cargo en octubre de 2000, ha aplicado por otra parte una política de cielos abiertos para estimular la competencia aérea e impulsar la demanda de tráfico.

Hay otros signos de optimismo. Más de 7.000 millones de dólares de libaneses expatriados ha vuelto al país tras el final de la guerra y los exiliados -que representan casi cuatro veces la población de libaneses que viven en el país- vuelven cada vez más como turistas o para fijar su residencia de nuevo en Líbano.


Desarrollo del turismo

La OMT llevó a cabo un Plan Master para la reconstrucción y desarrollo del turismo para Líbano en 1996. El proyecto de dos años de duración y cuyo coste fue de 708.000 dólares estuvo financiado conjuntamente por el gobierno libanés, el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y el gobierno francés.

Líbano exhibe en la actualidad un buen clima para el crecimiento y la inversión. La economía libanesa apenas plantea barreras comerciales y posee un mecanismo de cambios flotantes que permite un fácil acceso a la financiación, así como una política impositiva a las empresas que favorece en particular a las empresas extranjeras.

Se han realizado o están en marcha un gran número de proyectos hoteleros, incluyendo tanto nuevos edificios como renovaciones, y muchos de ellos han atraído a grandes compañías internacionales de gestión hotelera. Entre 1996 y 2003 al menos 6.000 nuevas habitaciones, muchas de ellas bajo nombres internacionales, han abierto en Beirut o está prevista su apertura, representando más de 500 millones de dólares en inversión total. Y esto se suma a los cerca de 330 millones de dólares ya invertidos en el sector de 1994 a 1996.

Uno de los principales atractivos, en especial para los turistas árabes, es el famoso casino le Casino du Liban, situado al norte de Beirut en las colinas de Jounieh, que volvió a abrir sus puertas en diciembre de 1996. En los años 60 y principios de los 70, los extravagantes espectáculos del casino y su glamurosa atmósfera lo convirtieron en una parada obligada en la ruta de la jet set internacional. Lejos de ser otro proyecto de reconstrucción más, la reapertura del casino señala el renacimiento de Líbano como el divertido Monte Carlo de Oriente Medio.


Aumenta la proporción de turistas occidentales

Los turistas procedentes de países árabes representan ahora más del 40 por ciento del total de llegadas -comparado con el 63 por ciento antes de la guerra en 1974-. Esta proporción, basada en nacionalidad más que en el país de residencia, excluye las llegadas de Siria y a los libaneses expatriados que entran en el país con pasaporte libanés. Europa genera el 31 por ciento (18% en 1974) de las llegadas y las Américas el 12 por ciento (8% en 1974).

Arabia Saudí es el mercado emisor más importante, seguido de Francia. La importancia de este último país se debe en parte al gran numero de libaneses que viven en suelo francés, muchos de los cuales tienen doble nacionalidad. También hay una importante proporción de libaneses entre las llegadas de Australia, Sudamérica e incluso EEUU y Canadá.

La prohibición de viajar a Líbano impuesta por Estados Unidos a sus ciudadanos, que fue levantada en 1997, ha dado un gran impulso a las llegadas desde ese mercado en los últimos años, aunque el aumento no ha sido tan grande como cabía esperar dado que muchos norteamericanos ya viajaban al país con pasaportes no estadounidenses antes de esa fecha.

Aunque predominan los viajes de negocios, el sector del ocio está mostrando un crecimiento mucho más fuerte en términos de llegadas y cada vez más tour operadores se están planteando el programar este país en sus circuitos. Es evidente que las perspectivas a largo plazo del mercado dependen enormemente de que se alcance la paz en Oriente Medio y se logre un periodo de estabilidad en la región. Pero sin duda Líbano está a punto de resurgir como un importante destino turístico en un futuro no lejano.


Llegadas internacionales a Líbano por regiones emisoras
Llegadas (en miles)
% cambio
Región emisora
1974
1992
1999
2000
2000/1999
Países árabes
895
61
266
301
13.2
Europa
257
49
224
229
2.2
Américas
119
26
85
90
6.4
Asia
137
24
54
75
38.4
Oceanía
10
15
29
32
11.2
África
5
4
16
12
-25.5
Otros (*)
-
30
1
4
601.8
Total
1,424
210
673
742
10.2
Fuente: Ministerio de Turismo de Líbano
(*) Principalmente personal de las Naciones Unidas

Los diez principales mercados extranjeros de Líbano, 1994-99
 
Llegadas (en miles)
Crecimiento medio anual (%)
Mercado
1994
1999
1999/94
Arabia Saudí
27
83
25.4
Francia
35
67
13.8
Jordán
44
61
6.8
Kuwait
16
41
20.7
EEUU
14
40
23.3
Egipto
15
34
17.7
Alemania
13
30
18.2
Canadá
15
28
13.3
Australia
17
28
10.5
Reino Unido
11
22
14.9

Fuente: Ministerio de Turismo de Líbano

El Ministro de Turismo aboga por un desarrollo sostenible del sector

El nombramiento de Karam Shukrallah Karam como Ministro de Turismo bajo el gobierno de Rafik Hariri fue un acierto en lo que concierne al sector turístico libanés.

Ex Ministro de Sanidad (desde diciembre de 1998 hasta noviembre de 2000) y doctor en obstetricia y ginecología en el Centro Médico de la Universidad Americana de Beirut, Karam quizá no habría elegido turismo como su cartera ministerial favorita. Pero su labor en pro del turismo desde su nombramiento en noviembre de 2000 ha tenido ya una incidencia positiva en la moral del sector y augura un futuro esperanzador al turismo libanés.

El presupuesto del Ministerio de Turismo se incrementará de modo significativo para el ejercicio 2001/02. Gracias a Karam, existen planes para reabrir algunas de las oficinas de turismo del Ministerio en los mercados con mayores perspectivas de crecimiento. Todas estas oficinas, excepto las de París y el Cairo, cerraron en los últimos años debido a recortes presupuestarios.

Algo igual de importante es que Karam se ha manifestado claramente a favor del medio ambiente y está decidido a lograr que todo el futuro desarrollo del turismo en el país se haga de forma sostenible.

"Ya que estamos en el proceso de reconstruir totalmente nuestro sector turístico", dijo Karam, "podemos aprender de los errores de otros, e intentar asegurarnos de que estamos protegiendo nuestros recursos naturales más valiosos".


Un mercado hotelero cada vez más competitivo

En 1999, Beirut sufrió su primera caída en ocupación hotelera desde el final de la guerra, debido a una oferta creciente en la capital.

La ocupación en los hoteles de lujo y de primera clase cayó un 4,2 por ciento más a 61,8 por ciento en 2000, según Arthur Andersen, el precio medio de una habitación bajó un 22,5 por ciento a 121,41 dólares. Los beneficios tuvieron una caída aún más brusca del 25,7 por ciento, a 75,04 dólares. El rápido crecimiento de la oferta hotelera en el centro de la ciudad mantendrá probablemente la presión a la baja en el rendimiento y precios del mercado a lo largo del año 2001.

El hotel Phoenicia Inter-Continental, de 460 habitaciones, fue el mayor de los hoteles que volvieron a abrir sus puertas en 2000, tras una restauración de 100 millones de dólares. Además de absorber la mayor parte del negocio de las conferencias en Beirut, la apertura del Phoenicia tuvo un efecto negativo en todo el sector del ocio en general -no sólo en Beirut sino también en el vecino Monte Líbano, que fue en otra época un paraíso de verano para los viajeros del Golfo que huían del calor.

Entre los hoteles de lujo que se encuentran en construcción en la actualidad figura el complejo turístico Mövenpick International, con 280 habitaciones. Pero el propietario, el príncipe saudí Al-Waleed bin Talal, ha pospuesto la construcción de un proyecto Four Seasons de 265 habitaciones debido a las incertidumbres actuales en el mercado. Asimismo la burocracia ha osbtruido los planes de Fadi Khouri de reconstruir el Hotel St Georges. Khouri es el presidente de la firma propietaria del otrora mundialmente conocido hotel.

Las empresas internacionales de gestión hotelera miran cada vez más las afueras de Beirut así como la vecina Jounieh en busca de oportunidades de construcción. El sector privado ha invertido fuertemente y sigue haciéndolo en las estaciones de esquí existentes, anticipando la afluencia de entusiastas de los nuevos deportes de invierno una vez se estabilice la situación política. Un nuevo complejo valorado en 40 millones de dólares, que incluye un hotel Inter-Continental, ha sido construido en Faraya-Mzaar, una de las estaciones mejor equipadas y más visitadas a 2.000 metros de altitud. Sheraton dirigirá también el hotel de lujo Sheraton Claridge, con 140 habitaciones, que abrirá en Broummana.