Vacaciones en el espacio y otras fronteras turísticas

El empresario Dennis Tito se convirtió en el primer turista espacial de pago al viajar en la nave rusa Soyuz TM-32/31 para visitar la Estación Espacial Internacional el pasado abril. Científicos de todo el mundo y aficionados a los viajes espaciales debaten ahora la posibilidad de crear una lotería que inyecte dinero en la exploración espacial y en la que se ofrecería como premio un viaje al espacio. Sin embargo, hay otras formas de lograr experiencia en viajes espaciales, según Clive Jones, vicepresidente del Consejo Empresarial de la OMT y vicepresidente ejecutivo de Economics Research Associates (ERA), quien contempla algunas formas en las que el turismo podría desarrollarse en el futuro.

Hay muchas posibilidades para la gente a quien le gustaría experimentar los viajes espaciales. Incluso desde casa puedes sentir con gran realismo cómo es una expedición espacial o un lanzamiento con las páginas web dreamtime de la NASA que ofrecen al público imágenes de las misiones procedentes del archivo DTV, así como algunas actividades interactivas.

También pueden encontrase experiencias espaciales más interactivas en cualquiera de los campamentos espaciales que se encuentran ya en funcionamiento. Este concepto debería ser llevado aún más lejos y combinarse con un planetario de primera categoría. Con ello se ofrecería una vivencia aún más cercana al hecho real donde la gente pudiera experimentar el estado de ingravidez y ver cosas tal y como lo haría en el espacio.

Hay un enorme deseo de experimentar lugares más allá de nuestras vidas cotidianas. Si vives en el desierto buscas cualquier otra cosa, desde una exuberante selva tropical a un entorno alpino. En la tropical Singapur, por ejemplo, esto significaría ver y sentir la nieve en Snow City, algo bastante divertido.

Por su parte, en Montreal la búsqueda de nuevos parajes incluiría una visita al Biodome en el que se recrean algunos de los ecosistemas más bellos de las Américas, desde las exuberantes y húmedas selvas tropicales a los mundos polares del Ártico y el Antártico.

A la gente le gusta experimentar y visitar hábitats inusuales, siempre que no exista un peligro inmediato de animales como serpientes y arañas, tiburones y rayas. El tema de la supervivencia está de moda, pero a la gente le gusta experimentar con relativa seguridad, utilizando tubos subacuáticos en un acuario, o andar por el espacio en un ambiente controlado. Sería interesante ver más proyectos experimentales, quizá subacuáticos, en el que se combinen dos medio ambientes totalmente opuestos. En ellos podrían darse sistemas de intercambio de calor que pueden ser energéticamente muy eficientes para mantener dos medio ambientes opuestos.

Me gustaría ver más proyectos al estilo del Jules, un pequeño hotel subacuático en Key West, Florida. Esta idea funcionaría mejor en un lago donde la estructura estaría protegida de las olas y donde es más fácil atraer a los peces.

Uno de los mejores lugares subacuáticos es el Hotel Atlantis en Bahamas. Se podrían agregar alojamientos a empresas subacuáticas como ésta.

Existe un apetito creciente por entornos inusuales como éstos. En Bolivia, se encuentra el Solar de Uyuni, un hotel hecho en sal al lado de una explotación salina. Tanto Suecia como Canadá cuentan con hoteles de hielo en los que los clientes duermen sobre camas cuya base es el hielo y beben en vasos de hielo. En Broken Hill y Coober Pedy en Australia, se han construido hoteles subterráneos para luchar con el calor extremo. En Tahití, se han realizado casas en las laderas de una colina. Los edificios están cubiertos por tejados de hierba que ocultan las construcciones y no interrumpen las vistas desde arriba.

Por otro lado, la experiencia de acampada se está vinculando a complejos de lujo. Así, en Hawai, un nuevo proyecto hotelero incluye tiendas tipo bungalows. Se trata de una continuación del tema de la supervivencia en el que los turistas pueden sentirse aventureros y observar la naturaleza, pero desde un lugar seguro y cómodo.

El desarrollo personal se considera hoy como una parte integrante del turismo. Prestigiosas universidades y escuelas universitarias como el Kellogg College en Oxford (Inglaterra) ofrecen cursos de inmersión cultural de una o varias semanas de duración en los que la gente pueden probar la vida en una ciudad extranjera al tiempo que amplían su mente. Algunos de los viajeros más experimentados buscan visitar lugares exóticos como la Ruta de la Seda. Este área debería ampliarse, una vez que se resuelvan algunos asuntos sobre seguridad y visados.

También están ganando popularidad las vacaciones centradas en intereses especiales y actividades como son las excursiones y excavaciones arqueológicas. Uno de los mayores atractivos es que a la gente le gusta conocer a otras personas con intereses y aspiraciones similares a las suyas.

El cuidado de la salud está cada vez más integrado al turismo de alto nivel. Muchos complejos están ofreciendo Programas de evaluación vital (Life Assessment Management Programs, LAMP) en el que los clientes se someten a una evaluación física y de su estilo de vida durante dos semanas, y reciben consejos sobre regímenes y sobre cómo cuidarse para evitar problemas de salud. La gente se somete a los LAMP un poco como a la inspección técnica de vehículos y puede que reciban tratamiento durante las vacaciones. Es una forma diferente de establecer una relación con los turistas ya que muchos vuelven para realizarse chequeos u otros programas de tratamiento. Pueden encontrase hoteles que llevan a cabo programas LAMP en Tucson, Reno, Baja California y Anguilla.

La evolución de estos productos turísticos de alto contenido son una prueba de que el objetivo de las vacaciones está cambiando de la tradicional idea de sol, playa y fiesta a la búsqueda del conocimiento y el descubrimiento personal".