LOS TRANVIAS FUERON PARTE DEL PAISAJE URBANO
Desde el momento en que el propio "padre del tango", Angel Villoldo, fue cochero de "Tramway", se puede deducir que el transporte público y el tango siempre estuvieron de alguna manera vinculados. Las primeras líneas de tranvías comenzaron a circular en Buenos Aires en 1870. Cumplían sus actividades tirados por dos caballos. La primera empresa que reemplazó la tracción animal por la eléctrica, fue La Capital, que realizó su viaje inaugural en 1897. El servicio se suprimió en 1962. En 1974, Héctor Negro compuso "Tiempo de tranvías" -que lleva música de Raúl Garello- evocación del paso de aquel pintoresco vehículo.
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TORTONI: EL CAFE DE LA BOHEMIA
Refugio de la bohemia intelectual de los años de oro, el Gran Café Tortoni fue fundado por Monsieur Touan en 1858 y es, desde su emplazamiento en la Avenida de Mayo, un símbolo de todos los cafés de la ciudad. Se dice que fue erigido como réplica de un café parisino de 1798. Benito Quinquela Martín, Raúl y Enrique González Tuñón, Juan de Dios Filiberto y Conrado Nalé Roxlo son apenas algunos nombres del ámbito literario y artístico que frecuentaban sus mesas. De Gardel se recuerda una sola actuación en el local: fue al cierre de un homenaje a Luigi Pirandello.
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Derecha: Extraña escena en el Café Tortoni, que nucleaba a los escritores de la época.
Izquierda: Testigo esencial del crecimiento de la ciudad, la calle Corrientes fue punto de encuentro de la farándula artística desde los mismos inicios del tango: a fines del siglo XIX existía un boliche conocido como "el de Provin" a la altura de Talcahuano (hacia donde enfoca la foto) que fue punto de encuentro de los noctámbulos, y otro llamado "La argolla de oro" donde paraban pioneros como Mendizábal, Saborido o Villoldo. Hacia 1920 -la imagen data de esa fecha- coexistían el teatro Cómico y enfrente suyo, el Smart, bastiones del teatro nacional y popular.
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LA VUELTA DE ROCHA A FINES DEL SIGLO PASADO
Por entonces, el típico paseo de La Boca servía como amarradero de las barcas que traían y llevaban productos alimenticios y maderas. En ese paisaje se inspiró Juan de Dios Filiberto, cuando en 1924 compuso el tango-tributo "La Vuelta de Rocha", que fue cantado por Carlos Gardel. La construcción del puente trasbordador y las sucesivas correcciones del Riachuelo y del trazado urbano le dieron al lugar otra fisonomía. En 1951, Enrique Lary inició su "Canzoneta" con una descripción del lugar: "La Boca... Callejón... Vuelta de Rocha...". El paisaje había sido ganado definitivamente por el tango.
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EL COLECTIVO, OTRO SIMBOLO DE LOS PORTEÑOS
El 24 de setiembre de 1928 los porteños se desayunaron con una novedad que les modificaría los hábitos: ese día aparecieron los primeros colectivos, que progresivamente fueron suplantando a los trolley bus y a los ómnibus de coches abiertos. Estos habían sido presentados en sociedad en 1903, pasando a competir con los tranvías. Los colectivos también fueron homenajeados por el tango y la poesía popular. Carlos de la Púa (periodista, poeta cultor del lunfardo y argumentista de la película "Tango") escribió "Línea 9", soneto que fue musicalizado por Edmundo Rivero.
LA CALLE FLORIDA A COMIENZO DE SIGLO
La calle Florida fue uno de los primeros paseos por donde transitó la aristocracia porteña, en los tiempos en que Buenos Aires quería parecerse a París. Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián le dedicaron el tango "Shusheta" ("Toda la calle Florida lo vio / con sus polainas, galera y bastón"). La foto es de los primeros años del siglo y corresponde a la intersección de Florida con Avenida de Mayo. Se observan la tienda Gath & Chaves y la casa Tagini, donde se vendieron los primeros discos y fonógrafos.
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LOS ALEGRES AÑOS DE LA BOHEMIA PORTEÑA
Durante el día, las calles del centro de Buenos Aires eran un hervidero de gente y vehículos que parecían hablar el idioma común del trabajo. Pero, cuando llegaba la noche, esa misma fisonomía se transformaba. En el teatro Porteño, el género revisteril era una cantera de jóvenes aspirantes a actrices y cantantes (como lo fueron Sofía Bozán y Tita Merello). Los cafés, los cabarés y los lugares bailables eran el eje geográfico de una ciudad que se movía al compás del tango.
ESTACION CONSTITUCION A PRINCIPIOS DE SIGLO
El auge del ferrocarril en la Argentina fue casi una marca identificatoria del progreso y la prosperidad del país, a partir de 1880. A su alrededor se asentaron pueblos que sólo se extinguieron cuando los ramales fueron clausurados por antieconómicos. La foto pertenece a la estación Constitución. Se advierten los tranvías de caballo y los coches, que llegaban hasta el costado de los andenes, y los faroles de gas. Más de seis décadas después, en 1969, Julio Camilloni escribió "Hasta el último tren", tema que obtuvo el primer premio en el Primer Festival iberoamericano de la Danza y la Canción, cantado por Jorge Sobral.
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EL CAFE, UNA INSTITUCION PORTEÑA Y TANGUERA
En los cafés donde no se bailaba el tango, se lo escuchaba. Los primeros reductos donde se difundía nuestra música popular fueron salones, academias, peringundines, casas particulares, prostíbulos, cabarés y recreos. En los tiempos del centenario de la Revolución de Mayo, como escenario tardío, comenzaron a proliferar los cafés. La foto tiene todos los elementos emblemáticos del Buenos Aires antiguo: el empedrado, los rieles del tranvía, los faroles en la fachada del local. Y la esquina, tentadora y llamativa, del sitio que es obligado punto de reunión del porteño. El local quedaba en Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y San José.

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