Salón de Baile del Plaza Hotel
1900. Harry G. Olds

"Buenos Aires 1910"

Del 13 de mayo al 11 de junio, en el Abasto se realizó la megaexposición "Buenos Aires 1910, Memoria del Porvenir" donde se exhibieron 400 objetos y una cifra idéntica de fotografías pertenecientes a diversas colecciones. La curaduría fotográfica estuvo bajo la responsabilidad de Luis Priamo, mientras que el estudio Luzzi-Sanguinetti realizó las ampliaciones con tecnología digital. Fue acompañada con un CD-Rom y será llevada a los Estados Unidos para ser exhibida entre septiembre y noviembre en la sede del Banco Mundial en Washington D.C. y, de abril a junio del 2.000, se presentará en el Word Financial Center de New York.

Durante los meses de mayo a junio, es decir, durante 60 días, Buenos Aires fue la sede de un acontecimiento cultural inédito: una gran exposición destinada a que los visitantes pudieran experimentar en fragmentos como era la ciudad en 1910, en momentos que se pleanteaba ante el mundo en torno a los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo y se consolidaba en su carácter cosmopolita que habría de desarrollarse a lo largo del siglo.


Construcción del puente Nicolás Avellaneda, 1913. Museo Nacional Ferroviario.

"Buenos Aires 1910: Memoria del Porvenir", así denominada por sus organizadores, se realizó en el Abasto en un espacio de 1.200 metros cuadrados, acondicionado especialmente, se expusieron 400 objetos y 400 imágenes rigurosamente escogidas a partir del trabajo de un equipo interdisciplinario. Reproducciones fotográficas, pinturas, piezas escultóricas, publicidades, partituras, films, objetos de la vida cotidiana, fueron reunidos como resultado de un trabajo que llevó más de cuatro años.

El material, que fue rescatado de 80 archivos privados y públicos, forma un total de 10.000 piezas, 2.000 de las cuales fueron ingresadas en una base de datos y catalogadas en 74 álbumes, habiendo sido estrictamente eleccionadas por su relevancia estética, la máxima calidad en la reproducción y su pertinencia histórica.

La muestra fue realizada por un pool de instituciones entre las que se destacan la Fundación Getty Research Institute de Los Angeles, el Banco Mundial, Instituto Internacional de Medio Ambiente, Facultad de Arquitectura de la UBA y Fondo Nacional de las Artes, contando, además, con los auspicios de la UNESCO, Secretaría de Cultura de la Nación y Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El diseño del espacio de exhibición estuvo a cargo del estudio Craig Hodgetts & Ming Fund, de Los Angeles, que se ha especializado en eventos artísticos y culturales. También ha contado con la participación especial del arquitecto argentino Luis Fernando Benedit, que fue convocado para hacer la interpretación plástica de los postulados de la exposición. Bajo su responsabilidad se realiza el espacio de entrada a la exposición.


Patronato de la Infancia, ca. 1910. Museo de la Ciudad.


Taller de sombreros de señoras, 1915. Colección "Caras y Caretas", Archivo General de la Nación.


Tranvía en un barrio de Buenos Aires, ca. 1910. Alejandro Coppola.

El recorrido propuesto guía al espectador por la ambientación de los espacios más significativos de un itineriario urbano. Cada sector de la muestra tiene un clima propio.

El itinerario estaba dividido en 8 módulos: "El Puerto y las puertas de la tierra" (escenificación realizada por Benedit del espacio de tránsito por donde los inmigrantes llegaban al país); "Torre del Trabajo" (con imágenes de los oficios y trabajos, pero también de la marginalidad y la pobreza); "El Barrio" (la vida cotidiana y objetos de uso diario); "El Tango"; "Torre de la ciudad impresa" y "Ritmos metropolitanos" (aspectos dinámicos de la vida, impuestos por la tecnología, los medios de transporte, la prensa gráfica, etc.); "La ciudad en construcción" (documentación del primer subterráneo de la ciudad); "La euforia del centenario" (muestra el acontecimiento que marcó la cultura del momento); "La Torre de la Infanta y el Futuro" (las imágenes con las que se celebraba el pasado, anticipando el futuro de la ciudad tal como era imaginado en 1910).

Luis Priamo estuvo por su parte trabajando durante dos años en este proyecto, urgando en colecciones públicas tales como las del Archivo General de la Nación y el Museo de la Ciudad, así como en colecciones privadas, muchas veces de difícil acceso. El aporte de fotógrafos aficionados ha sido significativo, entre los que se destacan Juan Cunil que en la deácada del 10 realizó una hasta ahora desconocida serie de imágenes nocturnas de la ciudad. En Italia, por ejemplo, se encontró la colección más importante de fotografías sobre la construcción de la línea A del Subterráneo, integrada por 400 fotografías de las cuales han sido seleccionadas 21 para la exposición. También se exhibirá un número significativo de fotos de Harry G. Olds.

Margarita Gutman, una de las organizadoras del evento, señaló que el interés es "poner en el presente testimonios poco conocidos del pasado". De esta manera, los porteños en particular y los argentinos por extensión, tendrán la oportunidad de experimentar buena parte de un tiempo perdido.

Las copias se realizaron sobre papel Multigrade, expuesto en duotono -es decir un filtrado para las luces diferente al filtrado para las sombras-, también se incorporaron máscaras para bloquear sectores de la imagen durante la exposición en la ampliadora.

Si en promedio cada placa insumió tres exposiciones a diferentes filtrados, algunas necesitaron hasta ocho exposiciones. Los resultados por este sistema nos maravillaron a todos por su capacidad de rescatar toda la información disponible en cada placa. Cables casi invisibles en el cielo, aparecían donde no se los esperaba, áreas quemadas por el sol adquirían textura, así como surgían los detalles en el interior de un escaparate bajo la sombra de un toldo. Se podría objetar la visión puramente documentalista del impresor. La muestra es documental y en las fotos seleccionadas no se observa un estética de otro tipo en sus autores.


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