1970 - 1980 MARTA MINUJIN

 

LA DESCONSTRUCCION DE MITOS

Por Alejandro Musich y Gabriel Sánchez Sorondo.

Marta Minujin -un verdadero ícono de los setenta- repartió esa década de su vida viajando y creando, entre Buenos Aires y New York, donde se interesó por la vanguardia en general y por los happenings, en particular. Además de tantas otras cosas que luego impulsó en su país natal, llamando siempre la atención, aún más allá de cualquier juicio estético.

Un rasgo fundante aportado por los happenings y heredado por la obra subsiguiente de Minujín, era esa propiedad de involucrar al público en forma única y a la vez muy directa, haciéndolo participar en situaciones inesperadas, y llegando incluso a "secuestrar" a alguno de los presentes. Interppening ('72), Kidnappening ('73), Nicappening ('72), e Imago Flowing ('74), fueron de su autoría intelectual y de su impulso.
En la Gran Manzana donde presentó Soft Gallery
; una galería de arte recubierta de colchones y dentro de la cual se realizaban distintos eventos, "esto es fantástico, una galería toda blanda"- se entusiasmó más de un visitante.

En Buenos Aires realizó la Academia del Fracaso ('75), Comunicando con Tierra ('76) -obra que incluyó un nido de hornero gigante y "veinticinco kilos de tierra que traje de Machu Pichu"-, Espi-Art ('77) junto con otros eventos y ambientaciones. Luego comienza el período que ella denomina "Arte Agrícola de Acción", una serie de obras de carácter ecológico en las que combina el arte con la naturaleza. De esta época se recuerdan especialmente sus Repollos ('77), Toronjas ('77), y Oranges ('79), expuestas en distintos museos y galerías de América. En estos años Minujin empieza a arriesgar sus obras consumibles.

El imborrable Obelisco de Pan dulce (´78) es la primera de estas obras, a las se suman La Torre James Joyce en Pan en Irlanda. Paralelamente a esta serie de figuras simbólicas recubiertas con diferentes alimentos, Marta desarrolla una serie de "descontrucción de mitos", como El Obelisco Acostado ('78), presentada en la Primera Bienal de Arte de Sao Pablo, y los antes mencionados Obelisco de Pan Dulce y El Nido De Hornero Gigante.

A la hora de describir los ´70 en Buenos Aires, Minujin es terminante como una de sus obras: "Fue horrible, para qué querés que te cuente lo horrible".

A ver, ¿qué hice en el ´76-´77?. En el '77 hice Soft Gallery; Interfering, una cosa con luces, con gente cantando. Yo salía del hippismo. Vivía en New York desde el '65. Después me fui a Washington, Washington y New York, y llegué a Buenos Aires justo en el peor momento creo. Cuando llegué casi me suicido del horror, y ahí empecé con la idea de los mitos que hice Comunicando con Tierra, es el nido de hornero gigante, que es como un mito argentino. Fui a Machu Pichu, saqué veinticinco kilos de tierra, y los traje acá. Después de venir de New York, de una sociedad pujante, enloquecida, exhorbitante, pero también muy, muy caída en el sentido filosófico, porque había estado el Pop Art y el hippismo, de pronto ;pum!, todos mis amigos hippies se murieron o se suicidaron o trabajan en bancos. Se acabó esa ilución de la vida de ser hippie en el mundo. Eso de que frente a un golpe le dabas una flor, de vivir en comunidad, el flowerpower, todo eso se acabó. Fue terrible.
Entonces en el arte, también se acabó el Pop Art y empezó el arte conceptual, el arte con video. Mi obra conceptual se dió cuando llegué acá y me pareció La Academia del Fracaso -es decir-, que tener fracaso o tener éxito es lo mismo, todo depende desde donde lo mires. Y ahí empezó toda esta obra mía genial de poner en movimiento las cosas. El Obelisco Acostado en el '78, El Obelisco de Pan Dulce en el'79. Ahí empezó todo, gracias a que volvía a Buenos Aires, porque New York estaba muy tecnificada, y muy.. absorbida por la sociedad norteamericana, ya era de l'ecole de New York. Entonces o me quedaba en NewYork y me transformaba en norteamericana o me volvía. Pero no me interesaba el pueblo norteamericano, me interesaba la elite, en cambio acá me interesa el pueblo y no la elite, esa es la difencia. Allá la elite vale la pena porque son millones y millones de elite y muy sofisticada, en cambio la elite acá son muy pocos y tiene sus elegidos. Acá la gente que me quiere a mi es el pueblo, todo lo popular.

Acá yo me volví totalmente popular, ya era, pero mucho más me dediqué a lo popular. Por eso El Obelisco de Pan Dulce: desmitificar.

La época de los militares fue horrible horrible, tortura... y yo que venía de una sociedad libre. Cuando llegué tuve un shock, del cual surgió la Academia del Fracaso, inspirada por cosas como Luder-el que nunca pudo ser presidente-, Armando Bo -el que nunca ganó el Oscar-; ahí un amigo mio inventó la fórmula Bo- Luder. El símbolo era un frac asado, en un asador puse un frac y lo asé : frac asado. Todo era así. La coajada, leche fracasada, todo era así. Y la gente se recibió de fracasada porque por ejemplo Van Gogh fracasado, Jesucristo fracasado, y después fueron éxitos.


FUENTE: FERVOR DE BUENOS AIRES. Guía Cultural. Diciembre de 1999.