México:
Controvertido Economista Combatirá la Creciente Evasión

 

Monterrey (Bloomberg) - El Presidente electo mexicano, Vicente Fox, está decidido a nombrar al ex "terrorista fiscal" Francisco Gil Díaz como futuro Secretario de Hacienda y Crédito Público, dando así una clara señal de que el nuevo gobierno renovará el sistema impositivo para reducir su dependencia de los ingresos del petróleo.

Como Subsecretario de Rentas Públicas hace una década, Gil lideró una campaña contra los evasores de impuestos que incluyó el encarcelamiento de varios empresarios conocidos. La campaña, denominada "terrorismo fiscal" por la Elite de los Negocios en México, ayudó a elevar la recaudación impositiva, pero le ganó enemigos a Gil.
«Cambió radicalmente la forma de recaudar impuestos», contó Alberto Barranca Chavarría, un periodista que durante veinte años escribió una muy leída columna de negocios. «Para el país fue positivo, pero no así para la imagen de Gil»

Al elegir a Gil, Fox no dejará dudas sobre la prioridad que concederá su gobierno a aumentar los ingresos no petroleros para construir rutas, escuelas y hospitales, todos muy necesarios, reduciendo simultáneamente la vulnerabilidad del gobierno a las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo.

La designación de Gil sería confirmada cuando Fox anuncie su gabinete antes de asumir la presidencia el 1 de diciembre.

La recaudación impositiva mexicana equivale a 11 % del PBI, comparada con un promedio de 15% en otros países latinoamericanos y 26% en las naciones desarrolladas. Sin el petróleo, la recaudación ascendería a 9% del PBI.

Gil, de 57 años, que tiene un master y un doctorado en Economía de la Universidad de Chicago, es considerado uno de los más brillantes economistas mexicanos, con experiencia tanto en el sector público como en el privado.

Conocido como duro negociador y con fama de directo y obstinado en sus puntos de vista, Gil seguramente levantará chispas cuando trate de hacer aprobar nuevas leyes impositivas en el Congreso.

«Sus opiniones francas y precisas nunca dejan dudas sobre lo que piensa», dijo Fernando Sánchez Ugarte, director de la oficina antimonopolios de México y ex alumno de Gil. «Esa franqueza le ha impedido subir a los más altos niveles de la política nacional financiera y monetaria.»

Cuando en 1997 nombraron a otro como Gobernador del Banco Central, Gil fue contratado por la compañía telefónica de larga distancia Avantel como ejecutivo a cargo de relaciones con las autoridades, a fin de que las convenciera de bajar las tarifas que cobraba Teléfonos de México SA (Telmex), el entonces monopolio telefónico.

Aunque Avantel todavía pierde plata, la reglamentación que entrará en vigor el año próximo aliviaría la carga financiera de los competidores de Telmex.

Los economistas opinan que Gil continuará con las políticas de austeridad en los gastos y ajuste monetario trazadas por el presidente Ernesto Zedillo y sus dos secretarios de hacienda durante su gobierno, Guillermo Ortiz y José Angel Gurría.

Fiel al pensamiento de la escuela de Chicago, Gil cree en una moneda fuerte y un presupuesto equilibrado para mantener estable a la economía, dicen economistas.

Es reconocido por aumentar los ingresos al tiempo que baja los impuestos, como lo hizo durante su período como Subsecretario de Ingresos Públicos de diciembre de 1988 a marzo de 1994. Bajó su férula, la tasa de impuesto a las ganancias personales fue rebajada a 35% de 60,5% y la tasa de impuesto a las ganancias aplicada a las empresas se redujo a 34% por ciento, de 42%. El impuesto a las ventas en toda la nación bajó a 10% desde 15%.

En los cinco años que siguieron a las rebajas, la recaudación impositiva subió 32% en términos reales, mientras que la economía creció 20%, dijo Pedro Aspe, Ex-secretario de Hacienda durante la presidencia de Carlos Salinas, en un discurso el año pasado.

En su guerra contra la evasión, Gil persiguió a los contraventores, como quienes usaban exenciones impositivas aplicables a comidas de negocios para sus fiestas personales. Sin embargo, la reducción del impuesto a las ventas que realizó Gil fue posteriormente criticada por la administración de Zedillo porque desencadenó un torrente de consumo, llevando el déficit comercial mexicano a niveles insostenibles.

Durante su primer año de gobierno, Zedillo ganó una áspera batalla política para lograr que el Congreso elevara nuevamente a 15% el impuesto a las ventas. Ahí se iniciaron las diferencias entre el secretario de Hacienda de Zedillo, Ortiz y Gil sobre el aumento del impuesto a las ventas y una decisión de permitir que el peso se deslizara respecto del dólar.

Ortiz fue entonces elegido Gobernador del Banco Central en vez de Gil y permanecerá en su puesto basta diciembre de 2003.

FUENTE: Ambito financiero 23 de noviembre de 2000