Las Fobias y el Pánico ya no son Inconfesables

 


Escribe Margarita Belgrano

El malestar no avisa. Cuando aparece, siempre es tarde para encontrarse en otra parte. Sensación de peligro inminente, un entorno que se vuelve amenazante, y el cuerpo que reacciona con desmedidas respuestas fisiológicas mientras busca la salida de emergencia. Quien es asaltado por el pánico en un ascensor, muy probablemente se vuelva fóbico a su uso y de allí en más opta por las escaleras, así sea un fumador.

El miedo y la ansiedad son estados que nadie desconoce: el primero es una respuesta emocional, fisiológica y del comportamiento ante el reconocimiento de una amenaza externa; la ansiedad tiene una causa menos clara y a menudo se acompaña de cambios fisiológicos y del comportamiento similares a los generados por el miedo.

. Pánico y fobias

Expresiones de los trastornos de ansiedad son el pánico y las fobias
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El Doctor Andrés Flichman, médico psiquiatra, Vicepresidente de Ayuda, entidad creada para el tratamiento y la recuperación de estas afecciones, informa sobre distintos tipos de fobias; las más frecuentes son las específicas; por ejemplo, a determinados insectos o animales, a los encierros, a sacarse sangre, a viajar en avión, a las alturas, etc.
Otra forma de manifestación de los trastornos de ansiedad es la fobia social, también muy frecuente y discapacitante, en especial porque quienes sufren este problema habitualmente confundido con la timidez tienen grandes dificultades para entablar relaciones sociales, para establecer relaciones de pareja, para obtener trabajo o conseguir ascensos laborales, para poder concurrir a lugares de recreación. En general, los que lo padecen no se dan cuenta que es una enfermedad, de la que hasta no hace mucho se hablaba, pero no se había cuantificado.
En la Argentina no hay datos epidemiológicos, pero por lo menos se sabe que en Estados Unidos afecta hoy a 13 por ciento de la población, cifra muy significativa. Ultimamente se consulta mucho al respecto, pero sobre todo por Internet, precisamente por las dificultades que tienen estas personas para relacionarse.

· Estado de alerta, agorafobia, que la mayor parte de las veces es consecuencia de un ataque de pánico, trastorno de ansiedad caracterizado por la aparición brusca e inesperada de una crisis.
De repente, sin causa que lo justifique, la persona es invadida por una sensación de muerte, de que algo peligroso está por ocurrir acompañada de taquicardia, falta de aire, sudoración, una alarma que suena en el organismo sin motivo alguno.
Si estos episodios se dan en forma inesperada y repetida, los afectados empiezan a temer que eso suceda en cualquier momento, y tratan de evitar las situaciones o los lugares en donde sufrieron las crisis, porque erróneamente esos sitios o circunstancias quedaron asociados a situaciones de peligro en su mente.

Explica el especialista que todos los trastornos de ansiedad comparten cierto grado de irracionalidad. Las fobias específicas - al encierro, a volar, a ver " sangre- ya constituyen por definición un temor irracional. En la agorafobia, sea en lugares abiertos o cerrados, las personas temen que en determinada situación les sobrevenga una crisis de pánico y no puedan superarla ni recibir ayuda.

Es decir que en 80 por ciento, el pánico es una experiencia anterior a estas fobias. También, en un número mucho menor, hay quienes empiezan a sufrir una repentina sensación de inseguridad o de desamparo sin tener antecedentes de crisis de pánico o de angustia.

Pero la gran mayoría desarrolla una agorafobia como consecuencia de crisis de pánico. Si no reciben asesoramiento o terapia adecuada temen que tal situación sea verdaderamente peligrosa: el latiguillo repetido en la consulta es «sentí que me moría». Los afectados suelen concurrir a las guardias hospitalarias, son altos usuarios de sistemas de emergencia y, en general, después de auscultarlos les dan un ansiolítico y les dicen que no tienen nada. «Lo que no se les aclara es que no tienen nada en el corazón ni en los pulmones, pero esos órganos están reaccionando al sistema de alarma que se enciende"

«Hay otros tipos de ansiedad y uno que lamentablemente va a ser cada vez más frecuente, que es el producido por estrés postraumático, enfermedad que sobreviene como consecuencia de una situación traumática: personas que han sido abusadas sexualmente o que han sobrevivido a una catástrofe o al terrorismo.»

· Terapia

Los cuadros de fobia social ya se dan antes de los 15 años en 90 por ciento de los casos, a diferencia del pánico, que aparece entre los 20 y los 40 años.

Los tratamientos, habitualmente son integrados: asocian farmacoterapia - se usan, con consenso internacional, benzodiacepinas de alta potencia y drogas inhibidoras de la recaptación de la serotonina- y terapias cognitivo-conductuales, de entrenamiento.

Se indaga acerca de los circuitos patológicos de pensamiento que la ansiedad dispara o estimula, se identifican los miedos que dan lugar a los pensamientos negativos y se trabaja para corregirlos. Las posibilidades de que alguien se libere de sus fobias son altísimas.

El sujeto aquejado por temores inmanejables demora en hacer la primera consulta porque le cuesta explicar sus sensaciones y porque supone que no va a ser interpretado, por lo que cualquier tratamiento va a fracasar.

FUENTE: Ambito Financiero, Suplemento Ambito de la Salud, 23 de Noviembre de 2000.