El Museo de Calcos y Escultura Comparada Ernesto de la Cárcova

 

En fecha no exacta, pero seguramente antes de 1926, ya que el museo se inauguró en 1928, la Comisión Nacional de Bellas Artes propició la formación del Museo de Calcos  y Escultura Comparada, cuya finalidad era didáctica y estética.

No hay datos precisos sobre la fecha de llegada de los primeros calcos a Buenos Aires, pero se supone que la parte más importante arribó después de 1923 y antes de 1930. Fueron los gestores el entonces Ministro de Agricultura de la Nación, Doctor Tomás Le Bretón, y el agregado cultural de la Embajada Argentina en Francia, Doctor Rodolfo Alcorta, contando además con el asesoramiento del pintor Ernesto de la Cárcova (algunos entendidos afirman que también participó el artista plástico Pío Collivadino)

Según ciertas versiones, un buen número de reproducciones habría llegado de Alemania en 1910 para integrar la Exposición del Centenario que fuera montada en Plaza San Martín, donándolas a continuación el gobierno germano al argentino. Según otra versión, el Kaiser Guillermo envío como regalo al gobierno argentino por la fiesta del Centenario gran cantidad de calcos obtenidos de piezas destacadas que se encontraban en el Museo del Rey. Los mismos  llegaron a nuestra Capital aparentemente entre 1911 y 1913. En general, la mayor parte de estas obras eran relieves, habiendo muy pocas de las llamadas esculturas de bulto. Tampoco se sabe con exactitud la cantidad de calcos recibidos, aunque se supone que debe de haber sido un número importante. Como en ese momento no había un lugar adecuado, la Comisión Nacional de Bellas Artes resolvió distribuirlos en escuelas y museos, donde algunas de las piezas todavía permanecen (las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y Manuel Belgrano son los mejores ejemplos)

En 1935 un número elevado de calcos de esculturas egipcias, asirias y babilónicas fue cedido por el Museo Antropológico y Etnográfico Juan B. Ambrosetti de la Facultad de Filosofía y Letras a la Comisión Nacional de Bellas Artes, la cual los envió a su vez al Museo de Calcos. Es interesante resaltar que algunos calcos también llegaron a través de donaciones particulares.

Juntamente con el de la ciudad de México, la actualmente Dirección de Posgrado en Artes Visuales Ernesto de la Cárcova, constituye el Museo más importante de su género en América Latina. Su especial importancia radica en que varios de sus calcos son de primera colada, es decir que han sido obtenidos con un molde directo del original, conservando así sus rasgos perfectos.

            El acervo museológico se despliega en dos amplias salas, que por la ubicación particular de la Escuela, cuentan con una buena iluminación natural. En general, la mayor parte de las obras que se exhiben en ellas, representan las manifestaciones escultóricas más importantes realizadas por el hombre desde la cultura sumeria hasta el Renacimiento, tanto en relieves como en esculturas de bulto.

            Las piezas expuestas son muy numerosas y, entre las más interesantes, se pueden mencionar la Cabeza de Gudea, una serie de bajorrelieves asirios entre los que se destaca la Leona Herida, y escribas, esfinges y bajorrelieves funerarios del Antiguo Egipto, junto a un trabajo extraordinario por sus características artísticas: la Cabeza de Nefertiti.

            El arte cretense se muestra con los vasos Vafios y el de la Grecia arcaica con algunas figuras del Templo de Afaya en Egina. Del período griego clásico nos llega un conjunto de obras, entre las cuales se distinguen las esculturas, los frisos y las metopas de Partenón, la Afrodita Genitrix  atribuida a Calímaco y los bajorrelieves del trono Ludovisi. La Grecia Helenística se da a conocer a través de las tanagras y de dos de los capolavori más célebres dentro de la historia del arte universal: la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.

            La civilización ibérica se presenta con la Dama de Elche, el continente africano con la princesa de Benín y la India e Indochina con su grupo de divinidades en posturas sedentes o danzantes, sobresaliendo entre estas últimas la imagen del señor de la Danza Cósmica (Shiva Nataraja)

            Propio de la Edad Media avanzada, el estilo románico ejerció su dominio en el Viejo Mundo durante los siglos XI, XII y parte del XIII. En el Museo de Calcos y Escultura Comparada, se lo puede observar en algunos ejemplos de escultura unida a la arquitectura, proveniente de varias iglesias de Francia. Al arte románico, le siguió el gótico y de éste se han recibido capiteles y sitiales de diferentes capillas europeas, la imagen yacente de Isabel de Borbón, el Beau Dieu de la Catedral de Amiens, diversas imágenes de la Virgen con el Niño, siendo el Tímpano Central de la Catedral de Chartres (presidido por la imagen de Jesucristo que se haya rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas), posiblemente el mayor vínculo ilustrativo.

            El arte francés del siglo XVI cuenta con dos nobles trabajos de Germain Pilon, el busto de Jean de Morvillier y la Virgen Dolorosa. Como cierre brillante de esta recorrida por el mundo de la escultura, el Renacimiento italiano nos envía un puñado de obras debidas al genio de Miguel Ángel.

            El Museo de Calcos y Escultura Comparada ha enriquecido su colección con la incorporación de un cierto número de calcos de obras artísticas del continente americano, los cuales se hallan momentáneamente en el taller de restauración de la institución y que próximamente serán expuestos en una sala reciclada especialmente para ellos.

 

Av. Tristán Achaval Rodríguez 1701 (C.P. 1107 – Buenos Aires) Abierto sábados y domingos de 14 a 17:30 hs. Visitas guiadas para el público en general y para Escuelas solicitar telefónicamente al (011) 4361-4419.