TERCEROS Y HUECOS DE BUENOS AIRES

Las páginas que siguen son el fruto de años de vinculación modesta con la historia argentina y, más precisamente, con el ayer de la Ciudad de Buenos Aires.

Mucho es lo que se ha escrito sobre los temas que las motivan, quizás la pregunta que cabe hacerse entonces, es para qué la insistencia en un tema tan transitado.

La razón se esconde, o se escondía, en la dispersión de la información. Hasta ahora no existía un trabajo que reuniera los datos históricos sobre los terceros y los huecos porteños.

Había que resignarse al arduo trabajo de indagar en las múltiples fuentes qua fielmente pueblan los anaqueles, para ir armando con infinita paciencia, la información que anhelábamos.

Esto lleva, consecuentemente, a suponer que nuestro trabajo se limita a ser un "refrito". Si así lo fuera, la razón de su presencia no se vería disminuida, toda vez que al compendiar las crónicas su misión se hallaría satisfecha.

Sin embargo, la intención va mas allá de tal "refrito" al aportar, creemos, nuevas fuentes documentales y también, personales análisis sobre la cartografía de la Ciudad, sin dejar de lado la formulación de algunas hipótesis, de nuestra cosecha, en la búsqueda de las "razones".

Si con este trabajo, por último, logramos despertar en muchos su aletargado amor por Buenos Aires, habremos superado la más querida de nuestras ilusiones.

La posibilidad de retornar al pasado es una idea que seduce siempre al hombre.

Decenas de novelas, cuentos y películas atrapan a lectores y espectadores generación tras generación. Si a ese de por sí embelesador intento sumamos el sueño de recorrer los años prístinos de nuestra Ciudad, la fantasía acrecienta su encanto.

Imaginemos, entonces, que vestidos como caballeros y damas del Siglo XVI caminamos en una soleada tarde de junio, escribiendo la historia que contaremos después.

La mirada escudriña infatigable y los oídos recogen ávidos, las viejas voces que ambicionamos.
Los momentos son estos y a la crónica, la iremos narrando.