TERCEROS Y HUECOS DE BUENOS AIRES

IV

El "Segundo" de los cursos acuáticos, llamado Tercero del Medio o del Centro, nacía en los alrededores de la actual Plaza de los Dos Congresos.

Su curso, al que trataremos de seguir, era sumamente sinuoso. Originado en una laguna, corría hacia el norte hasta alcanzar la calle San Nicolás, Inchaurregui a partir de 1808 y hoy Corrientes. Por ésta, cambiaba de dirección hacia el este hasta la altura de la calle San Pablo, hoy Libertad, desde donde viraba nuevamenta hacia el norte hasta alcanzar la actual calle Tucumán, Santiago hasta 1808 y luego Herrero.

Luego pasaba frente a un espacio abierto utilizado, cuando no, como basurero y lugar en que se levantara en 1857 la Estación del Ferrocarril del Oeste y en 1908 el nuevo Teatro Colón. Es interesante detenernos en éste "hueco", llamado de Zamudio, por unos instantes.

Según recuerdos de Pastor S. Obligado en su obra "Tradiciones Argentinas", en el centro de este baldío existió una nada pequeña laguna, la que como la mayoría de las que vimos, aumentaba notoriamente su nivel. Sucedía entonces lo inevitable el desborde de su caudal y la consecuencia, el estanque se servía del tercero del Medio como emisario. Cruzar entonces la zanja era peligroso y nada fácil, situación que obligó la construcción de un puente de ladrillos. Algunos historiadores, entre ellos Enrique Germán Herz, ubican el lugar que tuvo la precaria construcción, el cruce de las actuales calles Libertad y Lavalle, entonces llamada del Parque. De acuerdo a la trayectoria del tercero ésta sería la ubicación correcta, pero, siempre hay un pero en temas no muy bien documentados, Víctor Gálvez en "Memorias de un Viejo", lo traslada una cuadra más al oeste, es decir, a Lavalle y Talcahuano. Es verdad que muchos de los recuerdos de Gálvez son memorias de terceros y no hablamos en este caso de cursos de agua, pero no es imposible que esa aseveración sea al fin de cuentas la correcta. Adelantados ya en este trabajo, no debe sorprendernos que el Tercero del Medio tuviera por "afluente" a otro zanjón que corriera por Talcahuano. Demás está decir que este punto no tiene una importancia vital. Lo cierto es que el trayecto del tercero se volvía en ausencia de lluvias, un lecho verdoso y putrefacto de aguas estancadas.

Dejando a un lado el "basurero" frente al hueco de Zamudio, al tercero continuaba inclinándose algo hacia el noreste hasta alcanzar la calle del Temple, hoy Viamonte. Desde allí y en sentido este, llegaba a una laguna que se encontraba en la actual Plazoleta de Viamonte y Suipacha. En el mismo lugar en donde actualmente se alza el monumento a Dorrego, obra, dicho sea de paso, del escultor argentino Rogelio Yrurtia.

A mediados del Siglo XIX, por iniciativa de Mariano Billinghurst se construyó un puente en ese lugar para salvar el Tercero. Por inspiración veneciana se lo llamó "El Puente de los Suspiros", logrando por sus servicios y su nombre pasar a sar famoso. Muchos años más tarde fue trasladado a San Isidro en donde continuó siendo de utilidad.

Desde la Plaza Suipacha, que supo ser Del Temple, el tercero corría en busca de la zanja abierta en la calle Paraguay, hasta 1808 Santo Tomé. A partir de ese lugar la corriente tomaba el nombre de "Zanjón de Matorras". El motivo de ésto era bien simple e idéntico al caso del "Granados": cruzaba las tierras de Jerónimo Matorras. Posiblemente este trayecto fue el mas histórico y famoso.

En la inolvidable jornada del 5 de julio de 1807, en ocasión de la Segunda Invasión Inglesa, parte del Regimiento 87 al mando del General Samuel Auchmuty se parapetó en el terraplén que formaba el zanjón, antes de lanzarse a la conquista de la Plaza de Toros.

El Matorras también tuvo sus puentes, uno, el más famoso quizás por ser el único realmente recordado, estaba en la esquina de Paraguay y Florida, antes San José. Algunos autores suponen que era portátil siendo utilizado sólo en días de lluvía. Sin embargo, la importancia que llegó a tener y la popularidad que lo rodeaba, hacen pensar que no era tan así.

Su construcción tuvo sin duda, y entre otros valederos motivos de comunicación, la misión de facilitar la concurrencia a las "Fiestas de la Recoleta". Estas celebraciones se efectuaban en el espacio de la actual plaza, frente al cementerio y a la Iglesia del Pilar y solían durar una semana.

El historiador Ricardo M. Llanes recuerda en su nota "La Anécdota en la Calle Florida", aparecida en "La Prensa" en 1965, que el poeta Estanislao del Campo y su amigo Hilarión Medrano, cayeron una noche al zanjón al querer trasponer el puente para concurrir a una reunión bailable. Terminaron embarrados y sin muchos deseos de ir a ninguna otra parte que no fuera una bañera.

En 1869, un Periódico de Buenos Aires suministraba una curiosa información: "Es tan malo el estado de los puentes por donde pasa (se refiere al Zanjón de Matorras) que anoche, al travesar el que se encuentra en Paraguay y Florida, un Diputado Nacional se cayó enlodándose horriblemente en el depósito de barro que se halla allí".

Con esto queda probado el estado crítico de los puentes y establecida la certeza de que había más de una de aquellas precarias construcciones. Pero éste no fue el últímo accidente sucedido particularmente en este puente. Ese mismo año de 1869, según relata Ricardo Hogg en su artículo "Buenos Aires alrededor de 1870", aparecido en el diario "La Prensa" en 1943, se ahogaron dos lecheros al intentar el cruce del terrible zanjón.

El Matorras se desviaba finalmente unos metros hacia el Sudeste y por la actual cortada Tres Sargentos, desembocaba en el estuario.

Cuentan los habitantes del pasaje que en horas del día, cuando el trajín de la ciudad acalla su casi permanente cuchicheo, se puede escuchar el murmullo, quizás dolorido, del "Tercero del Medio" al transitar entubado por el subsuelo porteño.