TERCEROS Y HUECOS DE BUENOS AIRES

III

En donde actualmente se encuentra la Plaza Constitución, se ubicaba para 1780, fecha que lleva el plano de Buenos Aires levantado por el Capitán Martín Boneo, una quinta conocida como "La Noria" y que ocupa hoy la plaza propiamente dicha. Entre ésta y el Potrero de Langdom, la actual Estación de Ferrocarril, escenario histórico en donde durante el sitio de 1852 al 53 fue herido en la frente el General Mitre, se hallaba una olla natural convertida en extenso pajonal que en jornadas lluviosas se transformaba en una laguna. Algún hístoriador asegura que este pajonal formaba parte de "La Noria". No es muy aventurado pensar que era así, pero lo cierto y útil a nuestro trabajo es que de tal laguna nacía el Tercero del Sud: Tercero que al ingresar en el "Alto de San Pedro" era conocido como "Zanjón de Granados o de Gregorio o Goyo Viera o Rivera o Vera". Dejando atrás la laguna, el tercero describía una leve curva hasta el cruce de Bolívar e Independencia, trayecto durante el cual había sido engrosado por la confluencia de otros cursos menores provenientes del oeste. Desde ese punto el cauce continuaba en busca de la calle San Andrés, hoy Chile, como ya dijimos, en donde había horadado una zanja importante.

Ya el bautizado Granados, continuaba en dirección este en busca esta vez, del Gran Río en el cual desembocaba por dos brazos, uno, la propia calle Chile y el otro, la actual cortada San Lorenzo. Hay quienes aseguran que existía un tercer ramal que transcurría por la también cortada Golfarini.

Se conserva un plano de Buenos Aires de mediados del Siglo XVIII, en el cual el tercero describe una curva pronunciada, no ya breve, partiendo de la calle Santos Cosme y Damián, hoy Bernardo de Irigoyen, para llegar a la calle Chile luego de atravesar en diagonal las cuadras intermedias. Pensamos que existió un error topográfico, ya que salvo este documento, todas las demás constancias y crónicas señalan el Tercero del Sud en el cauce de la curva leve y las leves ondulaciones de la calle Chile. Sinuosidad, por otra parte, que el lecho le imprimiera por antigüedad,a la calle y no lo contrario.

Verdadero límite Sur de la Ciudad de Garay y luego linde entre los barrios de San Telmo y Santo Domingo, no impidió que "El Alto" fuera tomando fisonomía propia y nucleara, finalmente, un importante sector de la población porteña.

El camino al Puerto de la Boca,en el Riachuelo de los Navíos que ya mencionamos, tuvo antes que vencer el "Zanjón de Granados" para, de esa manera,ir convocando lo mejor del barrio. El paso del Tercero no fue nunca fácil, así que para franquearlo se debieron construir puentes. Estas construcciones no fueron sin duda un dechado de arquitectura e ingeniería y en verdad nunca lo pretendieron. Su misión era simplemente el poder unir los dos sectores de la ciudad permitiendo el paso de las carretas cargadas de frutos y de jinetes. Según la idea generalizada, estos puentes fueron dos, aunque analizando crónicas creemos que se debe hablar de tres.

El principal se tornó como decíamos una necesidad apremiante al destinársale a servir al tráfico proveniente del Puerto. Hasta su construcción, las pesadas carretas hacían un "alto" en el hueco y luego "Plaza del Alto"; antes de lanzarse crujientes al cruce del zanjón convertido casi siempre en dificultoso lodazal. Los carromatos tomaban aliento y resignadamente, iniciaban la marcha lenta llena de tumbos y barro.

El puente fue ajecutado en 1790 en el cruce de la calle San Martín, camino al Riachuelo, actual defensa y el Zanjón, calle Chile, en el mismo cauce del Granados.

El Cabildo encomendó la tarea a los maestros Félix de Sosa Andrade y a Juan Bautista Masella bajo la dirección de Don Francisco Castañón.

La construcción se completaba con la reparación de un tajamar anexo, destrozado mucho antes en uno de los típicos desbordes del tercero. El puente comenzó a ser llamado de Granados, denominación que se hizo extensiva al mismo zajón.

Granados era una familia dueña de los terrenos por donde corría la zanja y sitio en el que se construyó el puente. La familia de este nombre, era parienta por línea materna del poeta y escritor Juan María Gutiérrez. Fue famosa no sólo por el puente, sino también por unos pastelitos de hojaldre que se convirtieron en la delicia de medio Buenos Aires.

Allí mismo, en la esquina de Defensa y Chile, frente al puente, se edificó algunos años más tarde, una casa particular conocida como "Altos del Zanjón".

El segundo puente se edificó en el cruce de las calles San José, hoy Perú y Chile. En ese lugar existía un molino y panadería propiedad de Gregorio Viera o Rivera, razón por la cual, el puente pasó a llamarse de Goyo Rivera o Viera o más sencillamente, Vera. Y para no quedar en desventaja con los Granados, también se hizo extensivo el bautismo al mismísimo zanjón. Tenemos así explicado el motivo por el cual el tercero tiene tantos apellidos.

El tercer puente estaba situado una cuadra al este del de Goyo Rivera, es decir, en Santísima Trinidad, luego Santa Rosa y hoy Bolívar, entre San Bartolomé, actual Méjico y Chile. Se lo conocía como el de "Las Beatitas". No sabemos el origen preciso de tal denominación, aunque existen crónicas que recuerdan la fama de que gozaron una masitas llamadas "de las beatitas", que se vendían en una casa vecina al puente. Es posible que las reposteras fueran religiosas que con su presencia y arte dieron nombre a la construcción. Hasta es posible que éstas fueran monjas de la Orden Dominica, ya que en Defensa y Méjico estuvo, alrededor de 1730 en construcción, un convento para albergarlas si bien finalmente ocuparon otro edificio en el barrio "Recio", después de las Catalinas.

Es posible que mantuvieran la tradición de las masitas o bien que alguien las denominara de ese modo en una añoranza "vivificada" por el paso de los años.

El puente, éste de las beatitas, fue también testigo de cosas no tan gratas como los dulces de las religiosas: el 14 de abril de 1842, una partida de la temida "Mazorca" degolló a un joven de apellido Iranzuaga. Se dice que fue asesinado frente a la casa del Cónsul de Portugal Señor Meyrelles, situada junto al "Puente de las Beatitas". Se dijo también, que había sido muerto por una equivocación, pero lo cierto es que el cadáver fue depositado en el umbral de la casa del diplomático, en donde se estaba efectuando una recepción a los marinos de Francia e Inglaterra. La tradición recoge la noticia de que a dicha fiesta concurria la novia del muerto, Isabel Ortiz, quien infructuosamente había esperado a su prometido, el que esa noche tenía pensado anunciar públicamente la boda. Al salir la novia, tras una inútil espera, acompañada por oficiales extranjeros, casi tropezó con el cuerpo de su infortunado prometido.