SAN CEFERINO

 

San Ceferino tiene algo de campesino, un aire de solar labriego y otro poco de confort escondido tras los grandes ventanales y las galerías engalanadas con maderas y verjas centenarias.

Si bien siempre reina el sosiego y la alegría, existe un momento en que, testigo de promesas, vestido de gala, sutil y regocijado, se cubre de luces y aromas entrañables. Todo porque las bodas en San Ceferino tienen un algo de recóndita ternura y mucho de ensueño y juramentos.

La alba Capilla, vecina de lago y prado, los largos caminos bordeados con el otoño pletórico y fulgurante, tornasolado y romántico, componen una suave poesía para que el breack recorra el sendero hasta la ceremonia convocante.

El pequeño Templo está integrado al entorno rústico y colorido. Un rincón de encantos lo rodea: cisnes, rosales, cantos de pájaros, rumor de alas, aromas que la brisa se encarga de disipar en el aire diáfano. Hasta el ecoico run-run del coche incorpora su sencilla melodía al sinfónico mundo de la ceremonia jubilosa. Parecería que la fe y las promesas buscaran refugio en la naturaleza brillante para acrecentar su simbolismo eterno.

Después, como un desfile de sueños cristalizados, llegará la berlina, acaso otro breack y, perdurable, el encanto espontáneo de la felicidad, contenido en la serenidad añosa del campo alhajado de verdor, quebrado, inmenso.

San Ceferino y su gente saben los secretos para hacer de cada boda una experiencia única. Cada detalle fue considerado una y otra vez hasta encontrar la medida justa, la ceremonia precisa, la sorpresa que grabará para siempre la memoria de todos.

Y en cada agitar de brazos, en cada risa, en cada mirada cargada de emoción o de asombro; se irá anidando en cada uno la promesa de un regreso.

 

San Ceferino sabe que algún día, cada una de las parejas nacidas en su capillita, retornará para hacer verdad el encanto inigualable del reencuentro, Es un pacto sin palabras que no fallará.

Mientras, palpitante, irrepetible y bello, San Ceferino permanecerá vistiendo sus mejores encantos, gozoso de saber que en él, la naturaleza encontró su lugar.


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
Derechos Reservados. Prohibida su Reproducción Total o Parcial