POSTDAM

La CIUDAD DE POSTDAM, en el LAND DE BRANDEBURGO se encuentra a sólo 20 kilómetros de BERLÍN. Situada en la ISLA DE POSTDAMER, sobre el RÍO HAVEL, su población supera los 140.000 habitantes. POSTDAM es una suma de estilos tradicionales, de arcos prusianos, de bellísimos jardines y de largos bosques de roble y haya. Fueron los primeros que dieron nombre a la pobación en el SIGLO IX, ya que "POZTUPINI", su primitiva denominación, quiere decir "BAJO LOS ROBLES".

Pero quien se encargó de dar a POSTDAM su celebridad y hermosura, fue sin duda FEDERICO EL GRANDE. Él hizo realidad su sueño de una cabaña en medio de las vides.

El PALACIO que finalmente dispuso construir FEDERICO I y que fue edificado en la segunda mitad del SIGLO XVIII, constituye una mezcla del neoclásico francés y el barroco alemán. Su arquitecto fue el alemán GEORG WENZESLAU KNOBELSDORFF, Arquitecto Oficial de la Corte y el escultor francés LAMBERT ADAM. Según se cree el nombre de SANS SOUCI (despreocupadamente en francés) fue una inspiración de Knobelsdorff.

FEDERICO residió prolongadamente en SANS SOUCI en forma solitaria. Dedicado a tocar la flauta, organizar maniobras y acrecentar sus obras de arte.

En el PALACIO, haciendo honor a su nombre, impera el espíritu ligero del SIGLO XVIII, cuando el barroco maravillando en curvas, se transforma en el conjunto ondulante del rococó. Un desfile de delicados tonos en pastel, dorado y blanco, crean climas gratos y jubilosos.

Un viajero venezolano, el GENERAL FRANCISCO MIRANDA estuvo en SANS SOUCI en setiembre de 1785, interesado en presenciar las grandes maniobras militares prusianas. En su Diario de Viaje anota la impresión placentera que experimentó contemplando las estatuas de DIANA y APOLO en el "valioso Museo de Esculturas de la hermosa GALERÍA DEL PALACIO de SANS SOUCI".

En 1815, luego de los duros reveses de 1806 y 1808 a manos de NAPOLEÓN, la Corte se vuelve a establecer en POSTDAM. Ese año, FEDERICO GUILLERMO III contrata al arquitecto y pintor KARL FRIEDRICH SCHINKEL y al jardinero PETER JOSEPH LENNÉ para embellecer al PALACIO y los JARDINES que rodean la ciudad. Toda la obra es la que podemos admirar en la actualidad. Lagos, fuentes, esculturas, encantadoras terrazas y "parterres" vestidos de reseras y escaleras se intercalan encantadoramente con el PABELLÓN de hierro forjado de dorados detalles y con los juegos de agua dueños de una campestre naturalidad.

En el interior la SALA DE CONCIERTOS ordenada por FEDERICO II es un dechado de intrasferibles diseños rococó, en donde pinturas, espejos y arañas compiten en elegancia y buen gusto.

Dentro de los límites de SANS SOUCI se destacan también el pequeño edificio de la ORANGERIE, como así , desde luego, la CASA DE TE con su hermosa cúpula celeste y sus columnas de inspiración vegetal. Durante decenios los REYES DE PRUSIA continuaron edificando en las 300 hectáreas de la posesión, palacio tras palacio hasta llegar al número de siete. Entre ellos el llamado NUEVO PALACIO al que se dotó de un soberbio parque envolvente.

Entre 1914 y 1917 se construyó cerca de POSTDAM, el PALACIO de CECILIENHOF, en inspirado estilo inglés. Allí en 1945 tuvo lugar el encuentro entre los lideres aliados para digitar el destino inmediato de ALEMANIA.

El Palacio SANS SOUCI, salvado milagrosamente de ser dinamitado por el historiador ruso LUDSCHUWER, conforma hoy un lugar de singular belleza e irrepetible historia, que movió a la UNESCO en 1991 a declararlo PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD. Curiosamente ese año, FEDERICO EL GRANDE recibió sepultura en una gruta-panteón en la terraza de SANS SOUCI. Como hálito de nostalgia, hoy, en medio del bucólico encanto del Palacio, un flautista, al estilo del propio FEDERICO II, desgrana los elegantes arpegios de una música tan rococó como su brilante SANS SOUCI.

Dejando atrás el HOTEL SCHLESS, pastoril y delicado y el BARRIO HOLANDÉS nacido al influjo de FEDERICO EL GRANDE, arribamos al BUGA PARK, teatro sin par de una muestra encantadora de naturaleza y manos artísticas.

Sanssouci y Buga. Ya el sonido de las palabras lo deja ver: el rococó de letras de Federico el Grande y la fórmula abreviada pragmáticamente para «Bundesgartenschau», «Exposición Federal de Jardinería» Este año (2001) están en estrecha relación el jardín del castillo que el «viejo Fritz», Federico el Grande de Prusia, hizo plantar siendo joven monarca en 1744, y la Exposición Federal de Jardinería en Potsdam. Sólo un cuarto de hora de camino a pie separa la pequeña jardinería entre bogonias y nomeolvides y el feudal parque.

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Allí, en dibujados canteros serpenteado por senderos amables, un universo de flores y diseños dejan sorprendidos al visitante, introduciéndolo en un mundo de perfumes y tonalidades casi inventadas.

Hay así una misteriosa contradanza entre el floral sortilegio de las flores y el bello HOTEL SCHLESS, rodeado de perfumes que se cuelan en sus estancias recatadas, cálidas y confortables en donde parecen continuar los pasos de perfumes y moblaje colorido, entre las matas de espliegos y la espera de hogar y lámpara pastel.

¿Qué ensoñaciones despierta esta comarca aquietada y murmurante?. ¿Cuál es su secreto si en verdad lo hay?.

Sólo comprende el viajero que una recóndita poesía se anida en él y, sin saberlo, quizás por milagro de las hadas campesinas, recita los versos de FRIEDRICH HÖLDERLIN:

"En el valle verde, allá, donde la fresca
fuente zumba desde el cerro todo el día
y su dulce flor de cólchico me brinda
allá, amiga, en el silencio he de buscarte".


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
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