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"El Turismo y la Hospitalidad" lo llevará, en una superproducción que comenzará a emitirse en el mes de marzo, a un fascinante mundo al cual usted quería asomarse, en un sortilegio de distancias y tiempo.

Usted imaginó alguna vez adentrarse en un país que es, en verdad, un subcontinente?. En donde conviven 14 idiomas y más de 850 dialectos, 9 grupos étnicos y 6 religiones mayores? En donde aún existen escrituras sin descifrar y 3 ríos laten por su geografía dándole vida como arterias incontenibles?.

"El Turismo y la Hospitalidad" lo llevará en una superproducción llena de luz y color, al misterio y el encanto de un destino imaginado: La India. En marzo, de la mano de Cristina Castro, usted se asombrará con sus templos, sus ritos, su gente, sus paisajes, haciendo imposible que pueda olvidarla.

LA INDIA

La India, más de 13.000.000 km.2, el séptimo por extención y el segundo por población. El país del Indo y el Ganges, del Himalaya, del Océano Índico, de los grandes palacios, de los templos sorprendentes. El país del Ganges brotando de la frente del Dios Shiva, de los saris, de las castas y dicen... de la sabiduría. La India es el Taj Mahal, Benarés, el Templo de la Diosa Ganga, Mumbai, la Tumba de Humayán en Nueva Delhi, Jaipur y hasta de Ravana, la Diosa del Mal.

La India es un universo de más de 800 dialectos contenidos en su diversidad étnica, en la gracia de sus danzas y en la paz de su música. Un espíritu que anida en el Templo de Jain en Calcuta y perdura en el alma de Mahatma Gandhi, en el pensamiento oriental y en su "fuerza-amor" dando motivo a su filosofía de resistencia pasiva en los días de la búsqueda de la libertad. Y la India perdura en facetas discrepantes y costumbristas, como en el domador de osos y monos, en los peregrinos del Ganges, en Sarnath donde Buda predicó por primera vez, en los inmesos arrozales prístinos, en sus vacas sagradas y en el deseo de morir en el Ganges como aspiración suprema.

Cada paso dado es toparse con un inicio, con un inimaginado comenzar, con la tierra donde nacieron el buey y la abeja, la mangosta y el pavo real, donde se enseñorea el elefante y donde comienza la historia del arroz. En la India uno puede asombrarse con su producción de 900 películas cinematográficas anuales filmadas en 20 idiomas o, con su música, una mezcla de antiguas tradiciones con más de 2.000 años de historia, donde se conjugan el raga con las talas y los cantos védicos. La India teje en su urdimbre arcana, el Camino de Buda en la búsqueda del Nirvana, olvidando todos los deseos. Y se arremolina en su geografía tropical interminable uniendo el Himalaya, vieja Morada de las Nieves, con la serenidad de sus llanuras casi sin fin, pobladas a ratos, con su vegetación tropical exuberante.

Otro encanto que asombra al viajero es el sortilegio de sus ciudades habitadas por enigmáticos duendes de una cultura tan distante como su geografía. Así desfilan las callejas recónditas de Benarés o Calcuta y Madrás, las grandes avenidas europeas de Mumbai o Nueva Delhi, el ritmo de sus puertos, todo en una amalgama imperdible y fascinante. La India nos ha estrechado con sus encantos dicho en un idioma de música, danzas, palabras y misterios ancestrales.

Se ha quedado en nosotros obligándonos a un regreso quizás intemporal pero cierto, en las palabras llenas de ternura de Rabindranath Tagore:

"¿Te vas caminante?... la noche se ha callado y la sombra se desmaya sobre el bosque. En nuestros balcones lucen vivas las lámparas, frescas las flores, abiertos, todavía, los ojos de la juventud. Es ya hora de dejarnos?. Te tienes que ir, caminante?".