por Carlos Horacio Bruzera  
Antigua Patria de los Fenicios. Una Semblanza

El Líbano, antigua patria de los fenicios, es una angosta franja de 48 km. de ancho que conforma un territorio de 10.400 km2. Limita al Sur con Israel y con Siria al Norte y Este, haciendo de frontera la Cordillera del Antilíbano. Por el Oeste, el Mediterráneo Oriental baña sus costas.
Las cordilleras que cruzan su territorio, la del Líbano y la antes citada, forman una depresión media llamada Bekaa, la que por su fertilidad concentra la mayor parte de las actividades agrícolas.

 

La región costera, con su flora mediterránea, es la patria del célebre cedro, hoy en franca disminución debido a la tala y al avance de las zonas dedicadas a la explotación agropecuaria.

Hablar del Líbano y del cedro es hablar de una identidad casi ancestral. Las monedas y la bandera ofrecen la imagen del árbol considerado algo más que un Símbolo Nacional. El cedro tiene para el libanés un significado profundo con vinculaciones religiosas. De tal manera que estas reliquias de la naturaleza encarnan la majestad de Dios y la perennidad de una patria incomparable por lo bella.

Según el Salmo XCI, "el justo como palma florecerá, como cedro del líbano se multiplicará". Las citas bíblicas y la fe, imaginan a los cedros plantados por la propia mano del Creador. El propio Salomón buscó la madera consistente, rojiza, fragante e incorruptible, para construir un Templo Digno del Señor.

Los ejemplares sobrevivientes de cedro llegan a medir 25 metros de alto y sus troncos hasta 13 de circunferencia. Los del Bosque de Becharre, al pie del Cerro Djebel Makhmal, a 1.921 metros de altitud, son los que merecen una atención especial.

Vecina a ellos existe una morena indicadora del límite de la última glaciación.

En esos parajes se establecieron los maronistas, un grupo de religiosos que conservaron su fe cristiana en medio del mundo musulmán. Los maronistas sienten por el legendario árbol especial devoción y lo denominan "Los Cedros del Señor".

La nieve que en las altas cumbres se eterniza, inspiró el nombre del país, ya que "Líbano" proviene de la palabra aramea "Laban" que significa "blanco".


La Capital del Estado es la ciudad de Beirut, la antigua Beritos de los fenicios. Es uno de los Puertos más importantes del Mediterráneo Oriental. Edificada sobre una meseta calcárea, sus costas acantiladas con pintorescas cuevas naturales, le confieren un encanto que los visitantes reconocen. El ritmo cotidiano de la urbe se irradia de la Plaza de los Cañones, también conocida como Plaza de los Mártires. De allí parten las grandes carreteras que unen Beirut con Trípoli, Saida, Baalbek y con la Capital de Siria, Damasco, distante dos horas en automóvil.

La ciudad de Jebeil, antiguamente Biblos, situada al norte de Beirut, y citada ya en las Sagradas Escrituras como Gebal, posee valiosas restos arqueológicos como el Castillo de los Cruzados. También es posible visitar las ruinas del Templo de Baalat Gebal, "La Señora de Biblos". Sobre él, el Monte Hermón, conocido en la Bibilia con el nombre de Sion, "la altura", está cubierto de nieves perpetuas. Su rocío, nutriente de la tierra, es nombrado en las Escrituras como símbolo del rocío espiritual. Hace 1.500 años aC., Biblos fue un puerto y su actividad industrial se centraba en la fabricación de barcos a partir del cedro, madera que también se exportaba.

Trípoli, al norte también del Líbano, es la segunda ciudad del país y constituye un interesante destino turístico. Su edificaciòn en tonos claros se destaca contra el azulado mar que la acaricia.

Baalbek, al este, fue un antiguo santuario fenicio dedicado al Dios Baal, Señor del Cielo simbolizado por un toro. Con el nombre de Heliópolis, pasó a manos de los griegos y desde los tiempos de Augusto, se convirtió en colonia romana. Son famosos sus templos dedicados a la Tríada Helipolitana conformada por Júpiter, Venus y Mercurio. Otro sitio de especial interés es el Santuario de Baalbek, construido en la época de Antonino Pío. Consta de un pórtico de diez columnas, que dan una idea de lo colosal de las construcciones. El Gran Templo dedicado a Júpiter Heliopolitano posee las pilastras consideradas las más altas del mundo con sus 20 metros de altura.

Al sur del Líbano se halla Saida, la antigua Sidón, la que de acuerdo a Herodoto fue fundada en el 2750 aC. Fue base de las flotas de los faraones egipcios. Convertida en colonia romana fue una de las primeras sedes episcopales del cristianismo, es posible conocer las ruinas del Castillo de los Cruzados, al que se llega dejando la costas, por un camino empedrado muy bien conservado.

El Paso de las Cruzadas con destino a Tierra Santa está documentado en el Líbano con frecuencia.

En el pueblo de Basharri se encuentra la casa, cavada en la montaña, del escritor Khalil Gibrán. Se halla al norte de Beirut.

Para los amantes de las aventuras marítimas, es imperdible Jeita, con sus notables cuevas submarinas habitadas por estalagtitas y estalagmitas.

En tiempos pasados el turismo tuvo para el Líbano una importancia singular, con dos millones de visitantes. Esta ola viajera representaba el 20% del ingreso nacional. Lamentablemente la inestabilidad de la región conspira contra la completa reactivación del sector.

Como despedida de este corto recorrido por el Líbano, es apropiado fumar el narguille, "nuez de coco", una pipa abombada que contiene agua, carbón y un tabaco de sabor dulzón muy suave y aromático, todo un símbolo de una cultura milenaria.

Como despedida y promesa de reencuentro, les dejo una frase de Khalil Gibrán, el gran escritor y poeta árabe :

"Si en el crepúsculo de la memoria nos encontráramos una vez más, juntos hablaremos de nuevo y me cantaréis una canción más honda".

Así sea.


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
Derechos Reservados. Prohibida su Reproducción Total o Parcial