ARANJUEZ

 

Teniendo como punto de partida la Ciudad de Madrid, nos ponemos en viaje en demanda de uno de los soñados sitios españoles: ARANJUEZ.

 

La breve marcha del tren no hace otra cosa que avivar en nosotros el deseo de conocer esta comarca llena de hondas resonancias culturales e históricas.

 

Por fin... ARANJUEZ.

 

Situada a orillas del Río Tajo y a 47 km. de la capital española, en la Comunidad de Madrid, destaca su presencia nuestra deseada meta.

 

Comarca de verdes horizontes la vera del Tajo es propicia para la actividad hortícola; espárragos, alcauciles y las famosas frutillas alternan con olivos centenarios.

 

Toda la región fue propiedad de la Orden de Santiago, hasta que los Reyes Católicos establecieron en ella su residencia.

 

Fue en el Siglo XVIII que ARANJUEZ nació como población y desde entonces, su fama creció al ritmo de su historia.

 

Pero es imposible hablar de ARANJUEZ sin mencionar a Joaquín Rodrigo y su hermoso Concierto de Aranjuez, escrito en 1939 para guitarra y orquesta.

Los compases de la célebre melodía transitan desde entonces fundiendo en una sola idea al autor y al motivo de su inspiración.

 

Quien recorre la comarca florida, comprende hollando sus senderos cubiertos de hojarasca y contemplando sus atardeceres, delicada orfebrería en púrpura etérea, que la música y el entorno han nacido el uno para el otro.

 

Pero los ribereños, gentilicio con el que se conoce a los nacidos en la región, tienen algo más para enorgullecerse: El Palacio Real de Aranjuez, situado a escasos tres kilómetros del centro urbano.

 

Su construcción data de los tiempos de Felipe II, hacia 1584. Es obra de los arquitectos Juan de Toledo y principalmente, de Juan Bautista de Herrera, autor éstos de las obras de El Escorial y de la Catedral de Valladolid. Herrera le confirió a los edificios la impronta de su estilo, llamado a poco "herreriano". En él, el artista deja de lado toda ornamentación que no sea la simple combinación de las líneas arquitectónicas puras. Así, se suceden galerías con techumbre ojival y arcos de medio punto.

 

Posteriormente, bajo el reinado de Carlos III en 1772, intervino el arquitecto italiano Francesco Sabatini quien confirió al conjunto nuevos aires grecorromanos y variaciones neoclásicas.

Frente al Palacio se ubican los jardines, construidos entre 1727 y 1762 y considerados los más hermosos de España.

 

Así desfilan ante la sorpresa del viajero el Pasterre, el Jardín de la Isla, obra cumbre de los maestros de Alcántara con sus muy bellas fuentes, mármoles y bronces y más retirado, el Jardín del Príncipe, situados tras un impactante portal de delicadas columnas jónicas y artística herrería.

Fue creado en tiempos de Carlos IV, es estilo neoclásico. Frondosos árboles y delicados senderos dibujan un rincón cargado de aromas y encanto. Al fondo de la foresta se encuentra la Casita del Labrador, destacando sus contornos bucólicos.

Se trata de un pequeño palacio neoclásico construido sobre un edificio campesino cuyo interior derrocha gratamente su estilo Carlos IV. Fue construido en 1803 en medio de un encantador verdor que la rodea de un clima labriego.

 

Una cita obligada es la cava del Restaurante Castillo 1806, refugio de una elaborada cocina dueña de originales matices, capaz de responder y conquistar a todos aquellos que trasponen sus señoriales puertas en busca del apetitoso plato esclusivo.

 

El ambiente, con reminiscencias de bodega y taberna castellana, armoniza con detalles de gusto internacional creando una atmósfera de cálida y reconocible identidad.

 

Más allá, inmerso en los perfumes del vergel, ARANJUEZ espera oferente con su mundo de belleza y florecidas historias.

 

Mientras caminamos por alguno de sus senderos, de pronto, como en un sortilegio, nos acompañan los versos del romántico Antonio de Trueba:

 

"Una mañana de mayo,

una mañana muy fresca,

entréme por estos valles,

entréme por estas vegas.

Cantaban los pajaritos,

olían las azucenas

eran azules los cielos

y claras las fuentes eran.

Cabe un arroyo más claro

que un espejo de Venecia..."

Al paso de tardes y anocheceres, ARANJUEZ se va tornando ya un recuerdo.

 

Una brisa fresca que transita la meseta castellana da la impresión de convertirse en saludo, en un cálido balbuceo que tienta al regreso.


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
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