LA CAMPIÑA INGLESA

"Esta piedra preciosa inserta en un mar de plata", así llamó SHAKESPEARE a Inglaterra y, por ella, dentro de su singular geografía, nos introducimos hoy. Palpitaremos un "País Verde", la distinguida "OLD MERRY ENGLAND", en la atrayente más inglesa y más fértil Región de la Isla Británica.

La llanura más vasta es la que se sitúa al Sudeste del País, regada por el TÁMESIS y el RÍO SEVERN y fragmentada por las COLINAS DE COTSWOLD HILL y CHILTREN HILL.

El clima predominantemente oceánico va cargado de humedad, le dan la fertilidad y el inconfundible colorido. En ella se centró antiguamente la mayor parte de la actividad agrícola ganadera de INGLATERRA, la que aún perdura en reducidas propiedades.

El relieve general de GRAN BRETAÑA y especialmente INGLATERRA, es una cadena de variadas estructuras, disimétrica y fragmentada, que configura una composición de grandes bloques al punto, que el geógrafo DUDLEY STAMP expresó que GRAN BRETAÑA es "un modelo de museo que ilustra la historia geológica del mundo".

Particularmente la Región de Cotswold está conformada por llanuras o landas (moors, en inglés) de características sedimentarias que presentan la alternativa de masas calcáreas y depresiones arcillosas.

En INGLATERRA nos encontramos con uno de los pocos lugares de la tierra en donde el bello y campestre paisaje es obra exclusiva del hombre.

Desde tiempos inmemoriales la tala sistemática de los bosques autóctonos de robles y hayas, produjo la deforestación casi total, al punto que sólo el 9% de la superficie está cubierta de árboles originarios.

En la INGLATERRA colinosa, de largas praderas parceladas, los pastos bajos forman un tapiz continuo que cubre delicadamente mesetas y colinas. El uso de setos vivos para dividir las propiedades, es una presencia ya tradicional en las campiñas inglesas y su empleo ha implicado una manera de preservar el habitat de animales silvestres tales como zorros rojos, tejones y roedores, e infinidad de pájaros y aves como chochas, petirrojos, vencejos, lechuzas y perdices pardas.

El encanto de los campos con sus cantarines arroyuelos, la interminable verdura de las praderas serenas, los cotos sirviendo de refugio a los mansos animales domésticos, los cercos de piedra centenarios, fueron y serán evocados por poetas y escritores ingleses. Uno de ellos, JOHN KEATS, volvió sobre la imagen periodística en su Poema " EL OTOÑO", del que recogemos los siguientes versos mientras nuestras pupilas se adentran en la aterciopelada geografía del sur inglés:

"Cuando estriadas nubes florecen al suave
morir del día y tiñen de rosa los rastrojos;
entonces el doliente coro de los mosquitos
entre sauces del río se lamenta, elevándose
o bajando, según el soplar de las brisas;
y balan los crecidos corderos en los montes;
canta el grillo en el seto; y ya, con trino blando,
en el jardín cercado el petirrojo silba
y únense golondrinas, gorjeando, en el cielo".

El encanto de los prados se suma a la seducción de los pueblos campesinos con toda su armonía de legendarias hospitalidades. Cada uno parece calcado del anterior, de ése que dejamos lentamente tras la luneta trasera de nuestro automóvil.

Les es común la calle principal, casi siempre parte del camino que los une; la sugestiva e hipnótica sucesión de casitas de negros artesanados, de ventanas adornadas con cortinas de floridos encajes policromos y sobre todo, con el repetido ornamento de sus macetas pletóricas de flores que, como abalorios perfumados invitan a la pausa y la sonrisa complacida.

WILLIAM WORDWORTH es posible que escribiera manteniendo en sus ojos el encanto:

"Surge y se disipa el arco iris
la rosa es bella
... Mientras la tierra misma se engalana
esta suave mañana de mayo
y los niños recogen en todas partes
en miles de valles amplios y remotos
frescas florecillas y el sol brilla cálidamente".

Uno de los más difíciles logros en el arte de la hospitalidad es quizás el de poder rimar un hospedaje con su entorno y con su historia. Poder así contemplar gratificados desde algún rincón de los salones, la gracia del paisaje y comprender que todo se integra en nuestro derredor como una sola pintura, en un solo panorama.Tal es la sensación dominante en el THE LYGON ARMS HOTEL, en pleno corazón de los COTSWOLD HILL.

Él y la campiña no desentonan, pareciendo cada uno una presencia espejada. Así, mientras se cuelan en él olores de heno y de azahares, se expande hacia el prado aquietado, el aroma de un pudding tentador dorándose en el fuego chisporreante.

Estilos, gestos amigables, van tejiendo sin apuros, como debe ser, una atmósfera de tibia hospitalidad, allá, en los COTSWOLD presentidos una y otra vez en ansias de camino.

MICHAEL BURT, el exquisito y católico escritor inglés, supo dejar los ingredientes de un pudding del sur, familiar y ancestral:

"En una mesa de cocina bien fregada, una cantidad fina de harina de PETWORTH, un buen trozo de manteca de cremería de AMBERLEY, un tazón de grasa de vaca finamente desmenuzada, unos cuantos huevos frescos, un recipiente muy grande de azúcar de DEMERARA, un limón excepcionalmente hermoso, una botella de ron de JAMAICA y su penúltimo baratillo de coñac traído de contrabando". Y a comer con buen apetito!.

Repuestas las energía, el camino anfitrión nos seguirá llevando sin apuros y con los ojos bien abiertos, por la tersa y delicada campiña inglesa.

PEBWORTH – el de Michael Burt -, la diminuta y bella STROUD con sus famosos paños y el guardado suceder del arroyo colmado de pueblerinos relajados y confiados en el sosegado encanto de un rincón que se nos hace cuento.

Eso sí, todo mesuradamente, sin gritos, calmadamente, como viviendo con la intensidad del espíritu la naturaleza amiga, cercana, familiar y permante.

Hasta el camino parece traernos constantemente, sin dejarnos partir, en el contrasentido de ordenanzas de tránsito proverbiales y muy inglesas. Y en ese andar que parece un dejarse ir, la finura reconfortante de la hospitalidad en cada cotagge, en cada callecita apretada, en cada pasaje en pendiente en algún incógnito pueblo de extraño nombre.

Alguien escribió sobre este panorama, hace mucho, mucho tiempo:

"Oh! el paisaje de pintura devorando al aldeano de vetusta pipa manchada. Oh! el perfume intransferible de los campos ingleses que me vieron nacer y que me convirtieron en creyente".

Es fácil comprenderlo observando estos campos teñidos de verde y de paz.

Aseguran que la manera de conocer a las personas es en su intimidad, por ejemplo, en un hotel.

El escritor checo JAN HOBIRK decía a principios del Siglo XX:

"El inglés tiene en su porte y en su carácter algo de resuelto, propio y peculiar. Se lo moteja de ser frío e insociable pero tan luego como un inglés otorga su amistad, pone a disposición de su amigo su corazón, su casa, su familia y su confianza".

Una forma de probar estas opiniones es hospedándose en algunos de sus primorosos hoteles campesinos, de los muchos que van jalonando las onduladas praderas de la OLD MERRY ENGLAND.

El patinado encanto de entrañables maderas atestigua la presencia del atizado hogar y de la hospitalidad de sabores y perfumes, a través del mensaje repetido:

"Ahora buena digestión

espere el apetito y

salud".

La personalidad de la cocina inglesa es tal como el pueblo que la inspiró.

JULIO CÉSAR decía que los isleños vivían a leche y carne y ya para entonces, era atinado opinar así.

Hoy sabemos que el paladar inglés se regodea con mantecas, carnes, aves de caza y quesos, quesos de la romántica GLOUCESTER, de la bretona YORK y de la antigua CHESTER. En CHESTER, nació el famoso queso con suave sabor a nueces, tan caro al gusto del buen gourmet.

El Hotel, inspirado como tantas casitas campesinas en el arte añejo de PHILIPS WEBB que tan bien supo inspirar el alma rural, representa para el viajero, naturalmente, su castillo, el sosiego y la alegría de la buena mesa.

El camino ondulante serpentea entre setos, piedras, ahumadas chimeneas, una omnipresente fragancia pastoril y un rumor apaciguado haciendo el portento de convocar en el mágico paisaje, las notas nasales y sorprendentes de un vetusto y anónimo corno inglés...


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
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