USHUAIA

La Comarca Donde Vive el Asombro

El admirable paisaje de USHUAIA conjuga, una vez más, galas y perspectivas.

Adormilada en este instante bajo el velo nevoso, se anida en ella la espera que presagia renuevos fragantes: de las flores blancas del canelo, de las bayas moradas del calafate, de las encarnadas del chaura y las negras del grosellero, para vestirse de estío embalsamado y destellante.

En la insinuante ISLA AUSTRAL, acaso por milagro, se convocan panoramas saturados de belleza y poética quietud, engarzados en natural orfebrería, el MONTE OLIVIA, el MARTIAL, los arroyuelos cantarines que zigzaguean entre la floresta brillante poblada de michay, hayas, lengas y guindos y los senderos por momentos umbríos, por momentos níveos y siempre tentadores, que la dibujan.

El moderno y acogedor Hotel LAS HAYAS, se incorpora como su nombre al soñado paisaje fueguino, con su precioso bagaje de hospitalidad y belleza. Inmaculado, juvenil y particularmente acogedor, se siente cómplice de un paisaje sin paralelos, que es, por otra parte, su mundo natural. Y así, meticulosamente, se une a su entorno con el toque de verdor, de luces, colores y de ese calor que se escapa chisporreante de su hogar amistoso, que nos acerca con su universo de fugaces estrellas muy cercanas a la alegría, la promesa de un descanso sereno.

El Hotel se asoma a USHUAIA y a la naturaleza pródiga, sabedora de la feliz sorpresa que provocará en cada uno de sus huéspedes la interminable visión que admirarán.

Luego, sus salas, la delicada atención de cada uno de sus anfitriones, continuará aportando al visitante la calidez necesaria para que éste se convierta para siempre, en un emotivo evocador de su hermosura..

HOTEL LAS HAYAS, la corona de USHUAIA...

El pequeño convoy del Ferrocarril Austral Fueguino, el llamado Tren del Fin del Mundo tiene para asombrar, primeramente, el hecho de ser justamente eso: el ferrocarril más austral de la tierra. Utilizado originariamente para acarrear leña al vecino penal, hoy no es otra cosa que un encantador transporte turístico. Gracias a él nos es posible adentrarnos en el Parque Nacional Tierra del Fuego. 63.000 hectáreas encerrando montañas, glaciares, ríos y bosques ubérrimos.

El clima fueguino es templado frío y húmedo y las lluvias son abundantes favorecidas por la pérdida de altura de la Cordillera de los Andes, y por el hecho de su orientación este-oeste.

Ese medio ambiente favorable ha permitido la existencias de grandes bosques subantárticos en donde conviven lengas, raulíes, ñires, coíhues, alerces, notros y hayas. La mayoría especies emparentadas y dueñas de grandes dimensiones. La lenga, por ejemplo, es de airoso porte con sus 35 metros de altura y su tronco que llega a superar el metro cincuenta de diámetro. Vive hasta los 1.700 metros de altitud.

El ñire llega a alcanzar parecido tamaño y su madera es rosada y sus flores solitarias lucen su coloriado blanco albo. La haya es de tronco grueso, de corteza gris y posee madera blanquecina, logrando una altura parecida a todas las fagáceas. El raulí, de gran porte, tiene hojas caducas aserradas, sobresaliendo por el valor de la madera. El notro, con sus flores rojo vivo, es el toque colorido de la foresta fueguina. Su nombre, como muchos otros ejemplares, fue bautizado así por los araucanos y significa ciruelillo.

El paisaje agreste se completa con las praderas útiles, tapizadas por la verdura de sus pastos que hacen más atractivo el encanto de los quebrados campos fueguinos. Así, condicionados por la humedad y el tipo de suelo, alternan la tipa, el coirón y la omnipresente festuca, una gramínea de alto valor agrícola. El coirón, de hojas duras y punzantes, es utilizado para el techado de barracas y cabañas.

En el parque, también se reconocen zonas cenagosas conocidas con el nombre araucano de "maillín", es decir, pantanoso, y franjas de inconfundible aspecto denominadas turberas.

Las Sierras de BEAUVOIR al norte y los MontesMARTIAL, alternan en el parque con lagos profundos de clarísimas y heladas aguas como el FAGNANO, el CAMI, el ROCA, que vuelca sus aguas en el Canal de BEAGLE, y la delicada Laguna ESCONDIDA.

En esa geografía notable también encuentran su refugio animales como el guanaco, los zorros colorados y una generosa variedad de aves como las avutardas, cormoranes, gaviotas, golondrinas y patos.

Entre arroyuelos cantarines, pendientes, bosques, nieve y una atmósfera purísima y perfumada, discurren los Ríos Pipoy Olivia y el camino a Lapataia, en donde el parque se une al mar de mutantes coloridos, convirtiéndola en el único parque natural marítimo de nuestro país.

Mientra el trencito trajina sobre angosta trocha, contemplamos extensos bosques talados alguna vez por los presos de aquel misterioso y sombrío penal del fin del mundo.

En el marco de montañas escarpadas teñidas de blanco y contrastando con el fanal azul profundo de un cielo de fiesta, el Parque enriquece nuestro espíritu con la alegría de un mundo cierto, tangible e inmborrable.

USHUAIA, "bahía de las aguas mansas" en el decir de los perdidos Yámanes, de aquellos aborígenes a los que, dicen algunas leyendas, el Dios Supremo "WATAUINEWA", dueño de todo lo que existe, les confirió la calma ensenada.

La USHUAIA de nuestros días se ha convertido gracias a su geografía y a su gente, en una de las más bellas ciudades argentinas. Más allá de su australidad, USHUAIA es, por ejemplo, la única ciudad de nuestro país situada al otro lado de la Cordillera de los Andes, característica que llena de sorpresa y curiosidad a los visitantes.

La Ciudad, con la paciencia de los viejos dueños de la tierra, sabe también contar, a los ojos y oídos de los recién llegados, antiguas historias de marinos, de naufragios, de cazadores legendarios, de pioneros curtidos y también de los sueños, que laten contenidos en sus calles en pendiente y en sus casas cálidas como las maderas que las arropan.

Ya es la hora indicada. El blanco catamarán Rumbo Sur se encargará de acercarnos ahora a un mundo particular, dueño de encantos que la distancia acostumbra a velar, avizorados desde la costa riscosa y accidentada. El Canal de BEAGLE se convierte entonces en un espacio de aventura y descubrimientos.

José S. Álvarez, "Fray Mocho", nos describía así un imaginiario navegar por el Canal:

"Aquí montañas caprichosas y cubiertas de resquebrajaduras en cuyos fondos brillan con los rayos del sol, reflejadas sobre las neveras imponentes. Más lejos una roquería plana encerrada en una aureola de espuma y cubierta en toda su extensión de focas alineadas simulando un ejército fantástico".

En nuestro singlar palpitamos pasturas y siluetas lejanas, y presencias cercanas como el místico Faro de la Isla LES ECLAIREURS, a cuyos pies se hundiera el Monte CERVANTES. Más lejana aún la Isla de los LOBOS, quizás la misma que pintara Fray Mocho en su inolvidable "En el Mar Austral".

La emoción de estar en los confines del mundo adiciona a la experiencia, un condimento que no hace más que intensificar los inicios de un recuerdo entrañable y profundo.

La Tierra del FUEGO, misteriosa por momentos, inocente y pura en otros, aquilata en su geografía feraz más de un motivo para el retorno y mucho, muchísimo, para la recordación.

La estela del catamarán, conjuro de espuma y de espejo en añil, repite motivaciones provocando el nervioso mirar de nuestros ojos incansables. Entre vigías pétros y centinelas cargados de vida, la hermosa Tierra del FUEGO se torna un paisaje de arrolladora personalidad, en una cita obligada.

USHUAIA, El País de las Imágenes Encendidas y las Sensaciones Recónditas...

USHUAIA, la Comarca Donde Vive el Asombro...

 


Carlos Horacio Bruzera
Nota Escrita Especialmente para el PRIMER PORTAL ARGENTINO DE TURISMO MUNDIAL.
Derechos Reservados. Prohibida su Reproducción Total o Parcial