CAPÍTULO II

Origen de la Aduana de Buenos Aires - El Primer Receptor - El 1° de junio de 1583 - La Primera Exportación - Mudanzas Populares - La Guardia del Riachuelo - El Contrabando y las "Arribadas Forzosas" - Los "Beneméritos" y los "Confederados" - La Aduana "Seca" de Córdoba - La Aduana de Jujuy - Propuesta para Mendoza - El "San Antonio" se Ha Escapado - El Fin del Monopolio de Cádiz - El "Palmeo".

La ansiada apertura de los "puertos a la tierra" tuvo para los primeros habitantes de Buenos Aires,Ciudad de la Trinidad, sus notorios vaivenes. Los primeros en poner obstáculos para ese logro fueron los intereses del Perú, que se ampararon en el monopolio español, sustentado, a su vez, por las ambiciones mercantiles de los comerciantes sevillanos.

La fusión de las coronas de España y Portugal en 1580 tuvo como primer acontecimiento el hacer desaparecer las diferencias entre los nacidos en ambos reinos, al provocar que de la noche a la mañana los portugueses dejaran de ser extranjeros. Como consecuencia inmediata, un buen día para todos la prohibición de tratos comerciales con los lusitanos establecida por las Reales Cédulas del 14 de julio de 1561 y del 21 de febrero de 1562 cayó en el olvido, y las naves comerciales provenientes de las costas del Brasil arribaron a Buenos Aires sin ser mal vistas por nadie, ni por las autoridades ni mucho menos por los comerciantes y vecinos.

 Claro que en medio de esta naciente actividad comercial y portuaria debía existir la precaución de una aduana o resguardo portuario. Y la hubo.

 Señala Elisa Casella de Calderón que en febrero del año 1536, cuando la fundación del Real de Santa María del Buen Aire por Pedro de Mendoza (1487-1537), "se destinó una habitación fortificada para el uso de la aduana y la capilla".

 Federico Gualberto Garrell apunta que "desde la fundación de Mendoza, el tesorero Rodrigo de Víllalobos estaba autorizado para cobrar sin excusas ni impedimento, el 7 y medio por ciento del almojarifazgo sobre las mercaderías y cosas que sean llevadas a las provincias del Plata", por lo que es fácil deducir que Villalobos y sus auxiliares ocuparon la citada habitación. Estas construcciones no fueron posteriormente incendiadas cuando el despoblamiento de la primera Buenos Aires, quizás por la distancia a que se encontraban del núcleo de la población. Posteriormente, la capilla fue arrasada por el agua, quedando sólo restos de la primitiva aduana. Sobre los cimientos de ella, Juan de Garay dispuso la edificación de una nueva fortificación que, luego, recibió el nombre de "Guardia Antigua".

 Volviendo a la Primera Fundación, existen pruebas del establecimiento de los también primeros derechos aduaneros. Entre muchos "ítems", en la "Capitulación" celebrada en 1534 entre Carlos V y Pedro de Mendoza para la conquista del Río de la Plata, se señala: "A si mismo franqueamos a vos el dicho Don Pedro de Mendoza por todos los dias de nuestra vida del dicho almojarifazgo de todo lo que llevaréis para proveimiento y provisión de vuestra casa, con tanto que no sea para vender; y si alguna vendiérais de ello o rescataréis que lo que paguéis enteramente y esta concesión sea en sí ninguna". Es decir, que se lo libraba al Adelantado de los impuestos aduaneros siempre que lo introducido fuera para su establecimiento, anulándose el privilegio en caso del cambio de destino de la mercadería a introducir.

 En esta política de promoción, digamos, también se benefició en igual año a Diego de Almagro (1475-1538) como Adelantado de las "costas del Mar del Sur" : "Prometemos que por el término de diez años y más adelante hasta que cosa mandemos en contrario, no imponemos a los vecinos de dicha tierra alcabala ni otro tributo alguno".

 Pero si bien la tributación y sus excepciones no son ya tema de discusión histórica, sí lo es el momento de la puesta en funcionamiento de la aduana en el Río de la Plata. Muchas son las voces discordantes que se alzan, aportando noticias e indicios al respecto.

 Concordante con lo dicho hasta aquí, dice Eduardo H. Pinasco: "El origen de la Aduana de Buenos Aires se remonta a la fundación de la ciudad de Buenos Aires; aunque no pueda citarse la disposición por la cual se autorizó esa Aduana. Por una cédula datada en Madrid a 21 de enero de 1571, se ordenaba que en ningún puerto de las Indias se cobrasen derechos de entrada y salida de mercaderías sin previa autorización del Rey; y en cédulas anteriores y posteriores se disponía que los artículos se llevasen a la aduana del puerto, y allí fuesen. entregados a sus dueños, habiendo antes satisfecho los derechos correspondientes".

 Sin embargo, Vicente D. Sierra y Julio Luqui Lagleyze, entre otros, sostienen que la creación de la primera Aduana se produjo en los alrededores de 1583. Mientras, Manuel Ricardo Trelles asegura que la primera vez que funcionó fue el 1° de junio de 1586 cobrando almojarifazgo a importadores, uno de los cuales era don Alonso de Vera y Aragón, sobrino de Juan de Garay. Luqui Lagleyze ubica el evento al regreso de España del citado Vera y Aragón, comisionado -como veremos de inmediato- por el fundador para llevar al Rey la noticia del establecimiento de la nueva ciudad.

 Ante estas opiniones podemos asegurar que si bien la aduana portuaria funcionó en forma elemental desde la misma fundación, es en la década de 1580 en que se hace visible o se corporiza, ya siendo titulada como "Aduana y Registro" y alentada por el comercio, no muy grande por cierto, entre la "puerta a la tierra" y las costas del Brasil, sin perjuicio de una actividad mercantil anterior.

 En el Canto 21 de su "Argentina y Conquista del Río de la Plata", Martín del Barco Centenera (1535-1607) da la certeza de un prístino comercio, cuando procedente de Castilla en 1574 y previo paso por Asunción versifica:

"La nave se partió muy presurosa

De cueros y de azúcar bien cargada".

Retrotrayéndonos a lo investigado por Trelles, a 12 años del viaje de Centenera, el 1° de junio de 1586 arribó puntualmente la carabela "Nuestra Señora del Rosario" con carga de las costas del Brasil, lo que, según la mayoría de los autores, marca oficialmente la apertura de las actividades aduaneras. Por tal razón, casi cuatrocientos años más tarde, el 1° de junio de cada año será instituido como el "Día de la Aduana".

 Felizmente nos ha llegado el documento que certifica aquella primera carta. Manuel Ricardo Trelles nos lo alcanza y anota en el "Registro Estadístico del Estado de Buenos Aires" de 1958, confeccionado por la Mesa de Estadísticas de la cual era Jefe. En sus páginas publicó el detalle de la importación, como así también el nombre del dueño de "Nuestra Señora del Rosario" y de los introductores de las mercaderías.

 El navío era propiedad del Capitán Alonso de Vera y Aragón, sobrino de Garay (como adelantamos), y "llamado por su mal gesto 'Cara de perro'". Por entonces y hasta 1591, éste sería Gobernador del Río de la Plata.

 El navío procedía de la "Villa de Santos en la costa del Brasil".

 Si previamente hacemos un brevísimo análisis de la carga, nos encontraremos con algunos datos de interés. Por supuesto que este cargamento es aislado y señala el interés de los introductores sobre ciertos renglones comerciales, como ser el hierro y el acero. Pero existen dos productos curiosos: el papel de manos y las cajitas de membrillo. Más allá de la pequeña cantidad, el primero nos ilustra sobre su existencia en tan lejana época, aunque no nos devela su destino y la presentación del artículo. En cuanto a las cajitas de membrillo, la curiosidad surge al pensar que con el paso del tiempo el dulce se convertirá en un producto artesanal de honda raigambre nacional.

Éste es el detalle de esa primogénita información oficial. Los valores están expresados en reales de plata:

ARTÍCULOS-CANTIDAD- VALOR- DERECHOS-INTRODUCTORES

Azúcar, arrobas de 32 libras 100 1000 75 - Alonso de Vera y Aragón

Herraduras, 700 1500 112 " "

Acero, arrobas de 32 1. 224 448 33 " "

Calderos, 3 300 45 " "

Hierro, quintales 3 270 26 - Alonso González

Acero, id 1 256 20 - maestre del navío

Cuñas, 15 15 2 " "

Papel, manos 5 5 2 " "

Cajita carne de membrillo 16 80 5 - Pedro Nieto,

Azúcar, arrobas de 32 1. 20 200 15 - piloto del Navío,

Hierro, quintales 5 270 20 " "

Acero, arrobas 1 66 5 " "

Azúcar blanca, arrobas 50 500 37 - Cristóval Liañez,

Hierro, quintales 3 270 20 - pasajero,

Cajas dulce de membrillo, 11 55 3,5 "

Azúcar, arrobas 34 360 24 "

Herraduras, 200 400 30 "

Acero, quintales 1 256 18 - Ignacio Marín,

Arcos de hierro, libras 100 70 5 - pasajero,

Conservas, arrobas 7 140 18 " "

Acero, quintales 1 256 19 " "

Acero, id 4 128 10,5 " "

TOTALES 6833 545

Al pie de la relación de los artículos importados se encuentra una nota en que, para descargo del Tesorero, dice: "Dicho introductor (Alonso de Vera y Aragón) hizo manifestación de una cédula, fecha en Lisboa á 22 de octubre de 1581, por la que SM le hacía merced del almojarifazgo de seiscientos ducados; por lo que se recibieron á cuenta los 265 reales que importó a los artículos que ha introducido".

El encargado del cobro de los derechos fue en este primer caso el Receptor Diego de Olavarrieta.

Si se cotejan algunos artículos, el acero y el hierro, es posible advertir que a igual cantidad y valor, el Receptor cobra distintos derechos. En los dos años siguientes, 1587 y 1588, y gracias al Libro Mayor de Cargo, podemos saber los nombres de otros importadores, y ahora exportadores, como ser los portugueses Lope Vázquez Portana, Fernán Blanco, Antonio Gómez, y Antonio Bicudo; el Obispo de Tucumán, Francisco de Vitoria; Martín Acosta; Antón de Zárate, de raza negra: Hernán Juárez Maldonado; Fructuoso Alfonso; Ignacio Domínguez Barbosa; Antonio Ferreyra; Alonso López; Pedro Alonso; Luis de Avisco; etc.

Uno de los "artículos" introducidos eran los esclavos. De acuerdo con las disposiciones del momento, la carga humana era permitida o decomisada, y aún en estos casos se puntualizaban los derechos correspondientes, como veremos en el listado que sigue, y que corresponde a esos años de 1587 y 1588.

ARTÍCULOS-CANTIDAD-VALOR-DERECHOS-INTRODUCTORES

Negrillos decomisados 3 1200 1200 - F. Pérez de Canales

idem idem 3 920 920 - A de Vera y Aragón

Negros idem 2 1040 1040 - Francisco Salas

Negrillos idem 3 1440 1440 - Francisco Barros

Negros Intr. con Licencia 9 4800 360 - J. González Machado

Negrillos introducidos con lic. y vendidos en el puerto 2 1536 512 - Ruiz Díaz de Aragón

Los tres primeros introductores actuaban por cuenta del Gobernador de Río de Janeiro, Salvador Correa de Saa, y eran conducidos por el navío "San Simón", el que también le pertenecía.

Como es posible comprobar, el triste negocio dejaba altos rendimientos en derechos aduaneros.

Entre 1586 y 1595, éstos fueron los derechos de importación percibidos:

Mercaderías varias 126.186 reales plata

Introducción de esclavos 2.698 " "

Esclavos decomisados 93.768 " "

TOTAL 222.652 " "

Esto sobre un valor de 1.810.874 reales plata que tenían las mercaderías. En cuanto a las exportaciones en igual período, las cifras demuestran su poca importancia. Sobre un valor de 84.758 reales se obtuvieron solamente 2107, menos que el valor dejado en la Tesorería por la introducción de esclavos.

 Pero, asomándonos curiosos en el tiempo, veamos qué era lo que llegaba más allá de los mares y en riguroso tránsito, al Puerto de Buenos Aires. El 1º de abril de 1538, a bordo de la nao "Santa María", al mando del maestre Juan Grao, arriba, con destino a puertos del Perú, una importante carga de mercaderías "imprescindibles": "(..) Quatro estuches de peynes y fornimiento a mas quatro manojos de agujas de coser e onas ocho manojos de plumas para escrivir. Ochenta escobillas a mas cinco mazos de hilo negro de coser que pueden serveynte libras a mas diez mazos de gorgetas de filadizo en que puede aver setecientos e veynte docenas. (..) Se han cargada honze cofres y siete descafrías de caxcaveles de todas suertes e tres dozenas de bonetico de grana a mas nueve dozenas de bonetes y ocho mas de grana (.) Telas de genova, treinta e tres pares de calzas e mas una escatula en que ay una camisa de flandes, quatro dozenas de calzones, quatro cajas de arcabuzas, nueve caras de ferramiento de calajetas, dos balas de papel blanco, tres dozenas de espadas, dos serones de xabon de losa, setenta e nueve camisas, catorce piezas de tela de olanda, cincuenta pares de zapatos de terciopelo e catorce de pantuflos, treinta e cinco botes de conservas, seis barricas de quesos de mallorca, cien rovas de azeyte, veynte e cuatro dozenas de zapatos de muger, cinco barriles de ciruelas secas, un barril de alcaparras, nueve dozenas de alpargatas, catorce libras de azeyte de olores, ciento cuarenta papas de vino, veynte e tres pipas de vino de marineros, un barril lleno de ajos y en este un jarro en que ay tres libras de azafran e una talega en que ay una almudes de mostaza (..) Una talega en que ay diez hebras de pimienta. Una talega en que ay cinco libras de clavos y dos libras de nuez moscada, otra talega en que ay quatro libras de canela"

Al Registro de la carga sigue una declaración del Capitán: "Yo, Juan Grao, maestre de la dicha nao siendo presentado, digo que acepto la cargazón de las dichas mercaderias en la dicha nao e me obligo de las entregas segun dicho es o no llevar ni pedir ningunos fletes ni averías".

La tripulación era de veinte marineros, "entre los quales entran maestre e piloto a otros oficiales, veynte grumetes, quatro pajes".

 Si bien el primer encargado documentado en ser autorizado a recibir los derechos fue el Tesorero Rodrigo de Villalobos, es el criollo Diego de Olabarrieta o de la Barrieta, escribano, alcalde y regidor de Asunción y uno de los primeros pobladores de Buenos Aires, quien ocupará oficialmente el cargo de Receptor.

 En la repartición que hiciera Garay de los solares, a Olabarrieta le tocó en suerte toda una manzana, la ubicada entre las actuales calles Hipólito Yrigoyen, Perú, Alsina y Chacabuco.

 También podemos conocer el registro de la primera exportación, efectuada el 2 de septiembre del año 1587, cuando desde el fondeadero del Riachuelo de los Navíos partió la carabela "San Antonio" al mando del Capitán Antonio Pereyra con destino a puertos del Brasil. Conducía un despacho efectuado por el Obispo de Tucumán, Fray Francisco de Vitoria, consistente en artículos artesanales de la provincia. Este acontecimiento dio lugar al establecimiento del "Día de la Industria", que todos los 2 de septiembre se celebra para recordar el suceso. No del embarque en sí, sino de ser éste el primero en transportar artículos elaborados, producto de la industria del norte argentino.

 En el libro de Tesorería de Buenos Aires se conserva el registro de este primer envío:

"650 varas de sayal, 1680 varas de lienzo, 292 varas de telilla, 526 unidades de cordobán, 36 unidades de frazadas, 212 sombreros, 160 arrobas de lana, 25 pellones, 180 cristales, 51 sobrecamas". El valor en pesos fue de 9671.

 Pero la "San Antonio" no llegó nunca a los puertos del Brasil. Una feroz tormenta la arrojó a las costas de la Banda Oriental, y los indios charrúas se encargaron de destruirla e incendiarla. Pero, como a menudo sucede, hay quienes discrepan sobre este final, entre ellos Raúl A. Molina, que asegura que la "San Antonio" llegó a buen puerto y que a su regreso, tuvo la mala fortuna de ser abordada por el corsario inglés Robert Withrington, hecho acaecido el 20 de ese mes de septiembre, es decir 18 días más tarde de su salida de Buenos Aires.

 Decíamos que el comercio entre el Río de la Plata y el Brasil no había sido muy grande pero lo hubo intermitente, de acuerdo con los vaivenes de las políticas españolas.

 Refiriéndose a la Trinidad, el Tesorero Hernando de Montalvo que procedente de la Asunción arribara a Buenos Aires a poco de su fundación por Juan de Garay, decía en 1585:

"Esta tierra ha sido y es al presente la más pobre de las Indias" Pero -sin embargo- en nueva carta al rey no pudo ocultar que "Ha cinco años que han empezado a ir y venir a la costa del Brasil, que van en diez o en doce dias a San Vicente o a Santos (..)y en veinte o treinta días a la Bahía (..) Las mercaderías que traen son paños y algunas sedas y yerro, y de lo que se cria en la tierra, cosas de misques, que son azúcares, conservas, lienzos de algodones (.). Lo que puede salir de esta tierra para el Brasil son harinas, vizcocho, sevos, cordovanes, telillas, frazadas. sayales y otras mercadería que de la gobernación de Tucumán vienen a este puerto",

 La segunda salida se realizó en 1588 con destino también a Brasil con un cargamento perteneciente a un vecino de Córdoba, por un valor de 800 reales. La tercera perteneció a un comerciante llamado Lope Vázquez Portana, ya citado, que la realizó en barco propio en 1590 sin especificar destino, con un valor de 6440 reales. La cuarta, por un valor de 150 reales, perteneció a otro vecino de Córdoba, que en 1591 partió con destino al Brasil. Las cuatro exportaciones están citadas en el "Registro Estadístico de Buenos Aires" correspondiente al año 1860.

 En los cinco años siguientes nada se exportó de Buenos Aires.

 Lo curioso de todo esto es que los derechos de exportación fueron devueltos a los comerciantes por haberse cobrado sin autorización de Su Majestad. Por Real Cédula, el 20 de agosto de 1602 se permitió a Buenos Aires exportar tres productos. Se trataba de una licencia real amparada en un petitorio del Obispo fray Martín Ignacio de Loyola, en donde decía. "(.) que se me ha presentada la pobreza de aquella tierra y cuan poco se aumenta su población por no tener salida los vecinos de aquella gobernación de sus frutos".

 Se elaboró un listado de aquellos autorizados a efectuar los embarques.

 La minuta es encabezada por doña Isabel de Becerra, viuda de Juan de Garay.

 Tras ella se registran los 83 vecinos que la acompañan en la operación.

 Los primeros en figurar eran los Alcaldes Ordinarios, seguidos de los otros Capitulares y demás vecinos (1).

VECINOS - HARINA - CECINA - SEBO

Mi Señora Doña Isabel Becerra Hanegas 80 quintales 28 arrobas 28

Juan Ortiz de Zárate " 36 " 11 " 11

Francisco Muñoz " 36 " 11 " 11

El Capitán Víctor Casco " 36 " 11 " 11

Francisco Álvarez Gaytan " 36 " 11 " 11

Pedro Izarra " 36 " 11 " 11

Domingo Griveo " 36 " 11 " 11

Rui Díaz de Guzmán " 20 " 5 " 5

Manuel de Fonseca " 20 " 8 " 8

JuanOrtiz " 12 " 8 " 8

Antonio Fernandez " 12 " "

El General Pedro L. de Cabrera " 30 " 9 " 9

Sumas 1900 500 500

Mientras tanto, don Diego de Olabarrieta y su dependencia aduanera se dedicaban a deambular ante la falta permanente de edificio propio. Según Trelles, no tuvo local hasta 1599 cuando no hubo otra salida que alquilar un depósito para la mercadería decomisada a la urca "Mundo de la Plata" de origen flamenco, (180 ) toneladas, capitaneada por Henrich Ottsen.

 Lo cierto es que en 1601 ocupa una casa alquilada en la suma de 20 pesos a don Hernando de Montalvo, a quien Ravignani sindica como primer Administrador aduanero.

 Montalvo era nacido en Arequipa por 1530 y llegó a ocupar el cargo de tesorero de estas "provincias y Gobernación" . Falleció en Buenos Aires el 14 de mayo de 1604, y fue enterrado en la Iglesia de San Francisco.

 En 1602, el Cabildo ampliaba el trazado de la ciudad y destinaba para la aduana una cuadra de terreno al norte de la población. " (...) Una cuadra sobre la barranca linde con el dicho Cápital Ruiz Díaz y por la otra banda con Miguel del Corro y tierra adentro con Pedro Isbrán ". Este espacio estaba ubicado en la cuadra de la actual calle 25 de Mayo hacia la esquina de ésta con Lavalle. Como se advierte, lindaba con las propiedades dadas en el primer repartimiento a tres de los compañeros de Garay -Miguel del Corro, Esteban o Pedro Esteban Ruiz y Pedro Isbrán- y a la de un cuarto, también fundador, llamado Juan Basualdo. Allí se construyó una pequeña casa que finalmente pasó a ocupar la aduana por poco tiempo, aunque la brevedad de la posesión no impidió que al sector se lo conociera como "La cuadra de la Aduana". Bien pronto, entonces, se abandonó la construcción -no sabemos el motivo- y se le destinó una casa alquilada a Alonso Muñoz. Así, el 20 de abril de 1602 se le entregaba al propietario "el alquiler de una casa que se tomó por aduana, por libranza del contador Fernando de Vargas" en la suma de 12 pesos.

 En l603 se le asignaba una nueva ubicación, esta vez el solar que Juan de Garay se reservara para si en la esquina de las actuales calles Rivadavia y 25 de Mayo.

 Gracias al ya tan citado "Registro Estadístico de Buenos Aires" podemos transcribir el Acuerdo que trataba este interesante paso, lamentablemente también frustrado."ACUERDO SOBRE ADUANA Y CASAS DE CABILDO".

" En la Ciudad de la Trinidad Puerto de Buenos Aires, a diez y siete días del mes de febrero de mil e seiscientos e tres años, estando en acuerdo de Hacienda Real, su Señoría del Señor Hernando Arias de Saavedra, Gobernador y Capitán General destas Provincias, por el Rey Nuestro Señor, y el Capitán Fernando de Vargas, Contador, y Juan Jácome Ferruffino, Tesorero, Jueces Oficiales de la dicha Real Hacienda en esta ciudad y puerto, por SM, tratando del aumento é buen cobro de ella: Visto que en esta ciudad no hay Aduana donde se ponga la hacienda que suele venir contrabando, y la que siendo de permision se ha de avaluar y cobrar los reales derechos de almojarifazgo; y que las casas del lugar, demas de estar ocupadas y estrechos los moradores, son frágiles é tienen poca seguridad, y necesita á que haya gardas y se causen costas, y los otros inconvenientes de incomodidad; y que asi mismo no hay casas de Cabildo, y que de necesidad lo uno y lo otro se ha de hacer y edificar, como cosas tan forzosas y que no se pueden escusar ni sufren dilación, considerando de donde mas comodamente se pueda acudir á eso, teniendo atencion á las pocas fuerzas de la tierra, Su Señoria y Mercedes acordaron, que de las condepiaciones que hubiere para la Real Cámara se acuda á las dichas obras, con la mayor moderacion que sea posible, para que se prosigan é no cesen, y que de ello se dé cuenta al Señor Virrey destos Reynos y se envie á su Excelencia relacion de todo, para que siendo servido de conforme, pues de ello SM lo será; y que dicho contador de libranzas en las dichas penas de Cámara para el dicho oficio".

El auto transcripto demuestra, asimismo, que Buenos Aires no tenía edificios públicos para la Aduana y el Cabildo, pero, pese al interés de Hernandarias y a la necesidad inocultable, las cosas -por lo menos con respecto a la Aduana- no mejoraron.

Estaba visto que la Dependencia estaba destinada a no ver estabilidad en su asiento. En 1604 se arrendó una casa a Fray Pedro López de Valero en la importante suma de 45 pesos.

El "Auto y Acuerdo para el Alquilar Aduana" corresponde al Folio 400 del Libro del Contador Fernando de Vargas.

 "En la ciudad de la Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires, en veinte y seis dias del mes de agosto de mil y seiscientos y cuatro, el Capitán Fernando de Vargas, Contador, y Cristóval Perez de Aróstegui, Tesorero, Jueces Oficiales Reales destas provincias, por SM, entraron en acuerdo y deliberacion en la sala donde esta la Real Caja del Tesorero, y proveyeron y ordenaron: que por cuanto SM no tiene en esta dicha ciudad y puerto Aduana Real en que puedan meter y estar con toda guarda y custodia las mercaderias que por este dicho puerto entran, contenidas en la permision real que SM hizo merced á los vecinos desta ciudad, y que de no la haber se siguen muchos inconvenientes á la real hacienda, para lo cual se tome y alquile unas casas del Padre Fray Pedro Lopez Valero, Comendador de la Orden del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes desta dicha ciudad, con el cual que estaba presente. Sus Mercedes, hicieron concierto del arrendamiento de las dichas casas por tiempo de un año, y mas si fuese menester hasta que SM, del aviso que se diere en esta razon provea y mande lo que mas convenga á su real servicio, y Señores Presidente y Oviores de la Real Audiencia de la ciudad de la Plata; y el concierto que se hizo sobre el dicho arrendamiento fue en cuarenta y cinco pesos corrientes de á ocho pesos por cada un año, que empieza á correr desde primero de setiembre deste dicho año, y se cumple en primero de setiembre del año venidero de seiscientos y cinco; y lo firmaron de sus nombres estando en el dicho acuerdo -Fernando de Vargas - Cristóval de Aróstegui - Ante mi, Gregorio Navarro, Escribano de Registro y Hacienda".



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