TURISMO Y HOTELERIA:
Ya no Quedan Suites en el Hotel más Lujoso del Mundo.

o Emiratos Arabes Unidos. Dubai. Golfo Pérsico. Hotel Bourj Al Arab. El Hotel más Lujoso del Mundo.
o Emiratos Arabes Unidos. Dubai. Golfo Pérsico. Hotel Bourj Al Arab. Visión Arquitectónica en un Mundo Propio.
o Emiratos Arabes Unidos. Dubai. Golfo Pérsico. Hotel Bourj Al Arab. Sitio Web Oficial.
o Emiratos Arabes Unidos. Dubai. Golfo Pérsico. Hotel Bourj Al Arab. Ya no Quedan Suites en el Hotel más Lujoso del Mundo. Bourj Al Arab, el único Hotel con 7 estrellas. 14/12/00

Cairo (EFE) - Si pensaba pasar la noche de fin de año en el hotel más lujoso del mundo, el único con 7 estrellas, tendrá que olvidarlo, porque todas las suites del Burj Al Arab, que cuestan entre 2.000 y 9.000 dólares, ya están reservadas.

Al año de su inauguración, La Torre de los Arabes (Burj Al Arab), una suntuosa rareza que con sus 321 metros de altura es más alta que la Torre Eiffel y que está situada en una isla artificial de Dubai, en el Golfo Pérsico, presume de no tener libre -ni una suite- para la señalada fecha.

Desde la lejanía resplandece sobre el océano su inmensa fachada de 2.000 metros cuadrados, en forma de vela, recubierta por brillantes mármoles y azulejos e, incluso, por placas de oro de 22 quilates. Allí no hay habitaciones, sólo señoriales aposentos, cuyos nombres rememoran diferentes diamantes orientales, como Yakuta, Feyruz o Zabaryad. Hasta los más pequeños, 164 dúplex de 178 metros cuadrados, disponen de mayordomo privado las 24 horas del día y la última tecnología interactiva para juegos y negocios, además de televisión digital con pantalla de plasma y sistema de sonido envolvente. Granito azul de Bahía y mármol italiano de Carrara, del que usaba Miguel Angel para esculpir, cubren suelos y paredes y, entre otras comodidades, las habitaciones incluyen un baño de hidromasaje, que se desinfecta por sí solo después de cada uso. Así son las suites más sencillas, las de un dormitorio, que cuestan 2.000 dólares, pero también hay otras 28, de dos dormitorios, más caras y más grandes.

· Opulencia
Y si lo que busca es el colmo de la opulencia, por 9.004 dólares puede alojarse en cualquiera de las cuatro suites reales: 780 metros cuadrados de extensión, tres pisos con ascensor privado, recepción, sala de proyecciones y un vestidor del tamaño del salón de cualquier familia de clase media.
Para no perder el sueño, puede hacer girar a ritmo soporífero la descomunal cama con dosel de seda, entre cuatro columnas de caoba, en la que caben sobradamente tres personas del tamaño de Luciano Pavarotti.
El lecho ideal para reposar los manjares que ofrece el restaurante Al Mahara es un vergel bajo las aguas, al que se llega en un perfectamente simulado viaje virtual submarino.
Realmente sólo se baja desde el vestíbulo al nivel inferior, pero en un sumergible de 10 plazas, con vistas bajo el mar y peces que miran al interior desde el otro lado de los portillos.
Agua, tierra, aire y fuego forman parte de la decoración del hotel, que combina la tecnología más avanzada con aspectos míticos de la región de Oriente Medio.
Y si de relajarse se trata, nada mejor que un baño turco y masaje oriental en uno de los «Haman», donde se recrea el Templo de Abu Simbel, del antiguo Egipto, o la milenaria ciudad nabatea de Petra, en Jordania. La Torre de los Arabes es algo único en sí mismo, incluso para los estándares de Dubai, el Miami o Hong Kong del Pérsico, según se ufanan sus habitantes, donde los superlativos son algo habitual.

· Plaza polvorienta
Hace poco más de 30 años el emirato era una polvorienta plaza británica en el desierto, que se ha convertido en una de las ciudades más cosmopolitas y modernas del mundo gracias al petróleo. Seguro que «el no va más de la hospitalidad árabe del Siglo XXI», como define a Burj Al Arab su Directora de Relaciones Públicas, Mary Mac Laughlin, no es del gusto de todos, pero «nuestros huéspedes salen encantados», añade.
Por respeto a la intimidad no da nombres concretos, aunque la hija del Sultán de Brunei, el hombre más rico del mundo, reyes africanos, millonarios latinoamericanos, árabes petroleros y altos ejecutivos estadounidenses, europeos, y asiáticos han pasado por allí.
Los clientes pueden llegar en helicóptero al helipuerto de la Torre, una especie de plato gigante suspendido sobre el océano a 200 metros de altura o, si prefieren ir por tierra, les recogerá un chofer uniformado en uno de los seis Rolls Royce, modelo Silver Seraph, de los que dispone el hotel.
Un enorme fuego dentro de una cascada da la bienvenida en el vestíbulo, alfombrado en vivos colores o con mosaicos de caprichosas formas, realizados con cientos de pequeñas piedras, cristales exóticos e, incluso, piezas de oro.

FUENTE: Ambito Financiero 12-12-2000