1980-1990 N0RMA ALEANDRO

 

UNA LIBERTAD QUE HABIAMOS OLVIDADO

Por Marisa Ini

Norma Aleandro es una de las figuras más importantes del teatro y el cine argentino y sin duda la más prestigiosa de los'80. Recibió a Fervor de Buenos Aires en su cálido hogar, con esa sencillez de los grandes.

Los '80 representan una Epoca Importante: se instauró la Democracia en nuestro país.
¿Qué sucedió con vos durante esa década?

Yo tuve que exiliarme en el '76 cuando pusieron una bomba en mi casa y en el teatro el mismo día y me dieron 24 horas para salir del país. A las 6 horas estaba en el Uruguay donde permanecí un año, esperando arreglar mi documentación y luego partimos hacia España. En esa época uno no podía creer que por decir lo que pensaba te podía pasar algo así.

Volví en el '81 del exilio de España e hice "La Señorita de Tacna" que fue una obra muy importante. Estábamos en el final del gobierno militar y la estrenamos con mucho temor, con muchas amenazas, pero la pudimos hacer. Fue un éxito muy grande y una obra muy bella que yo amé mucho y fue mi manera de volver a la Argentina; estaba ya mi hijo acá y mi marido volvió conmigo en el '82.

Nosotros seguíamos viviendo en España a pesar de estar trabajando aquí, y en el '82 volvimos definitivamente. Fue una etapa muy importante para el país porque finalmente terminó la gran pesadilla que dejará secuelas por muchas generaciones. Fue volver a la Democracia que tampoco la habíamos conocido. La gente de mi generación hemos votado poquísimo. Recuerdo que con mi marido y mi hijo fuimos a votar con una alegría muy grande y fue una gran emoción para todos. Parecía un sueño acariciado durante muchos años. Parecía un sueño que sucediera.

Antes de que asumiera Alfonsín estábamos con el proyecto de "La Historia Oficial". Algunas escenas las filmamos a escondidas porque todavía estaba el gobierno militar. Cuando filmamos la película estábamos todos con bastante miedo; era una película que, como todos sabemos, hablaba de algo de lo que aquí todavía no se había hablado que era la desaparición de los niños. Varios de nosotros recibimos amenazas; la niñita de la película y sus padres.

Así es que parte de esa película la hicimos bastante en silencio. Cuando se estrenó, coincidió con el Juicio a las Juntas Militares y la semana del estreno, comenzó a salir en los diarios este asunto siniestro de la desaparición de niños. 0 sea que aquí el estreno de la película no fue un gran éxito; sí de crítica, pero no de público porque mucha gente estaba aterrorizada con lo que estaba leyendo en los diarios y no tenía ganas de ver ese mismo tema en el cine. Eso sí, la gente que la veía nos decía cosas muy impresionantes. La vió la gente que decidía para llevarla a Cannes y nos invitaron a mí y a Puenzo; yo gané el Premio a la Mejor Actriz y eso le abrió las puertos a la película para la venta. Yo acompañé la película con Puenzo durante un año, tanto a festivales como por Estados Unidos.

Ahí empecé a aprender el inglés y me ofrecieron el trabajo de "Gaby" que fue mi primera película americana. Empecé a filmar en Estados Unidos y filmé durante seis años.

¿Cómo se veía Buenos Aires desde allí?

Fue muy interesante lo que fue pasando. Una cosa fue cuando estrenamos "La Historia Oficial ". Allí se hablaba del genocidio en la Argentina; no había periodista ni conferencia de prensa donde no hablara de eso. Yo siempre sacaba a relucir que no se podía generalizar cuando se hablaba de ese genocidio que había sido atroz en nuestra tierra como si fuéramos un país de asesinos. Pero la opinión de ellos fue cambiando mucho, en la medida en que estaba Alfonsín, y se fue precisando mucho más lo que había sucedido y en el momento en que había sucedido. No por lo sucedido en Vietnam se consideraba a Estados Unidos un pueblo de asesinos. Era como complejo porque íbamos a conferencias de prensa o a entrevistas sobre cine y terminábamos hablando de estas cosas. Fue cambiando mucho la opinión sobre nosotros en todos los países extranjeros en los cuales estuve en esa época en la medida en que íbamos asentando nuestra Democracia.

Los " 80 fue una época donde comenzó a existir una libertad de prensa que nos habíamos olvidado que existía; comenzó a trabajar mucha gente que había estado prohibida, además de los que habíamos vuelto del exilio. A mí me editaron dos libros: una obra de teatro que fue un premio de Argentores "Los Chicos Quieren Entrar" que estrenaron en el Teatro Payró. Después Sudamericana me editó "Poemas y Cuentos de Atanazor" y después Emecé, "Diario Secreto y otros Cuentos". Fue una época en la que me decidí a publicar. Hice "Cien Veces no Debo" y "Las Tumbas ", en cine. Empezó a resurgir el cine argentino, que ahora desgraciadamente volvió a decaer. Fue una etapa muy rica para nuestro país, sobre todo en logros democráticos.

Me da mucho placer ver a la juventud actuar en libertad con tal espontaneidad. Eso se lo debemos en gran parte a Alfonsín que fue un hombre al que le ataron muchísimo las manos para poder gobernar y sin embargo, no cedió en su ideario democrático. Pero también tenemos que decir que hoy en día gozamos de libertad de prensa. Vamos teniendo un aprendizaje sobre qué es ser ciudadano, cuáles son nuestros deberes y cuáles nuestros derechos; cómo los funcionarios nos deben servir a nosotros y cómo de nuestro voto depende todo. Arrancamos este nuevo milenio un poco más adultos.

¿Creés que todo esto se volcó en la Cultura?

Culturalmente, Buenos Aires fue siempre una ciudad muy rica. Pero noto que hay como un reverdecer de las intenciones personales en cuanto a lo artístico, más allá de los olvidos gubernamentales con respecto a la Cultura y a la Educación. Pero tengo la esperanza que todo va a ir mejorando, sobre todo, los puntos negros que han ido quedando: esta extrema pobreza que vive gran parte de la población; existen grupos realmente olvidados como los jubilados y los niños.

Con respecto a la Cultura, es un país inquieto y creo que eso va a llegar a buen puerto. Esperemos que se cumplan todos los planes que las nuevas autoridades se han propuesto.

FUENTE: FERVOR DE BUENOS AIRES. Guía Cultural. Diciembre de 1999.