EL DESCUBRIMIENTO DE UN INTERIOR FASCINANTE

Verdaderamente no se aprecia la región de Monastir en todo su valor si no se realiza una tour por la región interior del país, si no se para uno en una pequeña aldea para acercarse a un pueblo que, por razón de su diversidad de raíces y porque raramente ha conocido el aislamiento, es notablemente bien educado por naturaleza, abierto y acogedor. 

En un radio de menos de 100 km. se puede visitar Sousse, la metrópoli regional de las múltiples caras, Kairouan, la capital de la dinastía de los Aghlabites y su gran mezquita, El Jem y su gigantesco Coliseo Romano, Mahdia, capital Fatimida y primer puerto pesquero del "pescado azul" de todo Túnez, Ksar flellal, célebre desde tiempos inmemoriales por la calidad de sus tejidos y que perpetúa este prestigio mediante una poderosa industria textil moderna. Moknine, famosa por susjoyas y sus trajes bereberes así como también por su alfarería, merecen igualmente una visita.

También conviene incluir dentro del programa de excursiones: Jemmal y su pintoresco mercado de camellos, y Ksibet-Mediouni y su mercado de alfombras.

De regreso hacia Monastir puede uno abandonarse a los placeres de la ociosidad y del bronceado sobre la arena caliente.

Ya para entonces uno empieza a sentirse un poco de Monastir por la solidaria convicción de este país que vive bajo el signo de un incomparable bienestar.

Tierra de felicidad, de sol y de generosidad, Monastir los esperará siempre a la sombra de sus playas, con el tradicional ramillete de jazmín prendido detrás de la oreja.