Primer Emplazamiento protegido en el mundo, encaramado sobre el acantilado que domina Cartago y el Golfo de Túnez. El pueblo medieval de Sidi Bou Saïd es un pequeño paraíso pintado con los colores del Mediterráneo.

Por sus tortuosas callejuelas pavimentadas, el visitante descubre el entramado de las casas revestidas de cal blanca, con celosías y persianas azules, ese color azul tan típico de Sidi Bou Saïd. Tras las pesadas puertas claveteadas se esconden jardines secretos, tapizados de cerámicas ceñidos por buganvillas.

 

Los Palacios, como el de "Ennejma Ezzahra", son centros para disfrutar de diferentes músicas árabes y mediterráneas. Ahí las Mil y una Noches fluyen eternamente entre la dulzura de vivir y los perfumes de jazmín de Sidi Bou Saïd.