La Historia de Peñafiel gira en cierta medida alrededor del cerro (peña fiel), en el que se ha detectado presencia celtibérica. Se atribuye la fundación a Ruy Laínez, quien puebla el cerro en torno al 947. Permanecerá en poder de los Condes de Castilla hasta 985, en que, gracias a las acciones bélicas de Almanzor, pasa a los Arabes. El enclave es recobrado en 1013 por el Conde Sancho García, el cual lo restituye a los condes castellanos y se convierte en el verdadero y definitivo fundador.

Hasta finales del Siglo XIII, época en que siguió perteneciendo al Reino de Castilla, Peñafiel aumentó su importancia como villa de realengo y recibió privilegios y mercedes. A mediados del Siglo XIV vuelve a convertirse en lugar de realengo bajo la corona de Pedro I. Pero en el año 1390 retorna de nuevo a ser villa de señorío, esta vez bajo la autoridad de Don Fernando de Antequera, quien la cede a su hijo Don Juan en 1414. A partir de 1456 el último señor de la villa y fortaleza de Peñafiel fue Don Pedro Girón, cuya familia mantuvo el señorío hasta comienzos del siglo pasado.

Actualmente se ha convertido en centro comarcal   de servicios; sus 5.200 habitantes desarrollan actividades agrícolas, ganaderas y también industriales, sobre todo en el sector de transformación (azucarero, productos dietéticos, quesos y bodegas).

Si se hace un recorrido por la ciudad  lo mejor es comenzar subiendo al castillo para gozar del paisaje y contemplar la configuración del caserío. Su buena conservación, dimensiones y belleza lo catalogan como uno de los baluartes defensivos más impresionantes del medioevo castellano. Fue construido entre los Siglos XI-XV utilizándose piedra del cercano pueblo de Campaspero.


La parte más antigua se sitúa a la entrada: puerta con arco de medio punto y dos torres cilíndricas. Una de las primeras cosas que se encuentra quien llega a Peñafiel es la presencia de las antiguas murallas que, ayudadas por el foso natural del Duratón, constituían un cerco formidable. Cinco puertas, dos portillos y un perímetro de unos 2.200 metros murados formaban el recinto defensivo.
Por la calle de las Rondas se levantan todavía los restos más íntegros y extensos, nos encontramos frente a las tapias del monasterio de Santa Clara, en esta zona es donde el Duratón desarrolla sus funciones de espejo.

Las casas, asomándose al río, componen una de las estampas características, proliferan los balcones y ventanas.
En el casco antiguo de Peñafiel lamentablemente se conservan muy pocas cosas y todas ellas con no excesiva antigüedad, aunque si la tiene la plaza del Concejillo que es una de las más vetustas de la villa;   adobes y maderas en cruz conforman el armazón básico de los tres pisos de las casas de esta plaza.

Otros lugares de interés son: Plaza de España, Iglesia de Santa María, Plaza del Coso, Iglesia de San Esteban, Convento de San Pablo, Iglesia de San Miguel de Reoyo, Iglesia de Santa Clara, Las Ruinas del Convento de San Francisco, etc.


 

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