La costa gallega tiene 1.659 km de extensión,
de los que más de 800 son acantilados
y cerca de 300 son de playas.
Los acantilados más altos de la Europa
continental están en San Andrés de Teixido,
en Cedeira, y alcanzan 620 m de altura.
Con 12 km, la playa más larga
de Galicia es la de Carnota.
La ría mayor es la de Arousa, con 37 km
de largo y 69 m de calado máximo.
El antiguo poeta romano, Marcial, cantó
en un epigrama las excelencias de los peces
y mariscos del “Océano Galaico”.
La pesca desembarcada
en Galicia representa el 60%
del total del territorio español.
Imagen de fondo: el pueblo del Barqueiro
Mañón, en un dibujo de 1969 de los
arquitectos Efrén y José Luís García
Fernández (del libro España dibujada,
1 Asturias y Galicia, Ministerio de
la Vivienda. Madrid, 1971).
Nos llenaron el vaso
con toda el agua del Mar
para componer
un cock-tail de horizontes
Manuel Antonio (1900-1929), poeta
  DONDE EL MAR COMIENZA
Frente a este mar bravo, los gallegos sentimos toda Europa a nuestra espalda. Aquí se encuentran los acantilados más altos del continente, pero también la unión fecunda de mar y tierra que son las rías, esas singulares formaciones donde el océano se sosiega y penetra tierra adentro para hacer surgir la vida, que fluye por las calles de los pueblos marineros y por las infinitas arenas de las playas del litoral. Es aquí, entre las vueltas y los giros que marca la geografía barroca de nuestra ribera, donde vivimos la mayor parte de los gallegos, arrojándole al mar mil y un sabores, una riqueza de peces y mariscos, que las aguas atlánticas convierten en los más sabrosos del mundo.