El País de la Nostalgia

España. Galicia. La Cocina y el Vino Gallegos

La cocina gallega es sencilla, natural, es más bien una cocina de productos que una cocina de elaboraciones complejas. El mar también se encarga de enriquecer la cocina gallega, la misteriosa “lamprea” es desde siempre el manjar de la alta cocina. La cazuela con pimientos morrones, rodaballos y rayas, completan un espectro señorial de la gastronomía gallega.

VER GALERIA DE FOTOS


VER VIDEO: España. Galicia. La Cocina y El Vino Gallegos

Por sus características, la cocina gallega está emparentada con la centro europea. En ella, los ejes son los cereales, las carnes de cerdo y vaca, la papa, las castañas, la berza, el grelo, el nabo, los pescados, los quesos y la manteca. Las hogazas del pan gallego, doradas y sensuales son la puerta para adentrarse en sabores y gustos inolvidables.
El caldo gallego es una sopa con mayúsculas, suculenta y sabrosa. Los cerdos tienen larga fama en Galicia, al punto que una de las razas españolas más singulares es la del cerdo gallego de proporciones algunas veces gigantescas. De las faenas nacen las conocidas morcillas con piñones, pasas o higos. Se destacan los quesos de Arzua, Orden, Cebreros, San Simón, Tomiños y todavía el de tetilla.
Las posibilidades que ofrece la sardina es la de comerse fresca o seca y en salazón siendo famosa la sardina de tabal. La asardinada con cachelos es una de las grandes comidas con larga preparación que logrará que usted no se olvide de las rías de Galicia. Tampoco es posible que el viajero deje de lado la cazuela, con pimientos morrones. Rodaballos y rayas completan un espectro señorial de la gastronomía gallega.
No existe región de España que no cuente con excelentes vinos. Los viñedos en Galicia tiene su antigüedad certificada. Dicen que la gran expansión de ellos fue obra de los monjes medievales llegados de Francia, entre los Siglos VII al XV.

Además del albariño, Galicia tiene notables blancos: Cambados, Ribeiro, Condado y los de Valdeorras. Todos sabrosos, todos hechos con naturalidad, sin química, como dicen los pacientes bodegueros gallegos.