CERVEZA

El comunista Karl Marx hizo observar hace más de 150 años que «la cerveza es un alimento básico de la gente de Munich». No le queremos, ni le podemos contradecir. Pero el reconocimiento de la cerveza como alimento básico se hizo mucho más antes. La historia de la cerveza bávara tiene sus orígenes en la Edad Media remota: en el año 815, así lo anota el historiador de cerveza muniqués más importante, Gerhard Merk, el diácono Huezzi del pueblo Föhring -- hoy un barrio muniquense -- hacía entrega de una carretada de su calderada a su superior, el obispo de Freising.

Tardó unos 300 años más hasta que Heinrich der Löwe (Enrique el León) fundó la ciudad de Munich al lado de una colonia de monjes en 1158. La cultura de la cerveza de Munich fue de un nivel asquerosamente bajo durante la Edad Media: plantas como la murta, el romero, el laurel, y el comino se mezclaron con la cocción de la cerveza, mezclada con agua y venenada con la corteza de árboles y semilla de piña. Para decirlo francamente: la cerveza de Munich era una sosería sin igual.

El entonces duque de Baviera, Albrecht IV, compartió la misma opinión. Por lo tanto, ratificó un decreto revolucionario, el mandamiento de la pureza de Munich de 1487, el reglamiento más antiguo en la fabricación de la cerveza: «De nada más que de lúpulo, de cebada, y de agua la cerveza se debe refinar.» -- No antes del siglo 18, se añadió un acelerante del proceso de la fermentación alcohólica: la levadura.

El hijo del duque, Guillermo IV, levantó el decreto de su padre al nivel de una ley en 1516, que llegó a aplicarse en toda Baviera. La celebre ley bávara del mandamiento de la pureza -- siguiendo en vigor en contra de todas legislativas modernas de la Unión Europea -- había nacido.

La cerveza Hofbräu y la lucha contra incendios

El 14 de enero de 1823, el teatro nacional de Munich se incendió durante una representación. Hizo tanto frío que las conducciones de aguas y las bocas de riego estaban congeladas. Por lo tanto no hubo otra opción que la de utilizar la cerveza del edificio vecino, el Hofbräuhaus, para salvar el teatro. Con miles de litros de cerveza las llamas se pudieron extinguir, la opera nacional se encontró en borrachera consumada -- en toda la extensión de la palabra. Muy a menudo, Alemania -- y sobre todo Baviera -- se relacionan con la palabra «cerveza». Pero no es verdad que fuimos los alemanes que hayamos inventado aquella bebida tan apreciada en todo el mundo. Las tradiciones más antiguas de la producción de la cerveza datan del cuarto milenio antes de Jesucristo. El proceso de la fermentación se debe haber descubierto por la comunidad de los sumeros en el país de los dos ríos, entre Éufrates y Tigris. Se sabe que se solía beber cerveza en Egipto y en Babilonia.

Por lo tanto, la referencia a la fábrica de cerveza más antigua del mundo queda un poco dudoso. Mucha gente proclama que la primera cervecería se fundó por los frailes benitos del monasterio de Weihenstephan en 1040. Aquella cervecería sigue existiendo, y se recomienda más que nunca: ocho tipos diferentes de cerveza de presión se sirven en Weihenstephan.

En 1363 los burgueses de Munich rompieron el monopolio de los monjes. Uno de ellos, el señor Seidel-Vaterstetter, fundó la primera cervecería de Munich, la legendaria Franziskaner-Bräu. En 1591 se instaló la cervecería probablemente más conocida del mundo, la Hofbräuhaus, en el centro de Munich bajo la tutela de su mentor Guillermo V. Hay que anotar que la cerveza de esa cervecería tan celebre provocó a la gente den Munich hasta los límites: por decreto de la corte se fabricaba una cerveza de moda del norte de Alemania, Einbecker Dunkles de la región de Braunschweig. Pero las protestas encendidas se callaron rápidamente. Los ciudadanos aceptaron la cerveza norteña por su sabor fino.

Hoy en día sólo seis de los cienes de cervecerías que había en Munich han sobrevivido. La historia actual de la cerveza se define por la Paulaner, la Hacker-Pschorr, la Spaten-Franziskaner, la Löwenbräu, la Augustiner, y la Hofbräu. Durante los años, estas seis han inventado muchos tipos de cerveza. Pero sólo dos de ellos han logrado un éxito permanente en el mercado: la Münchner Helle (la «rubia muniquesa»), y sobre todo la Weißbier (la «cerveza blanca»), que ocupa el segundo puesto respecto a ventas en el mercado alemán, detrás de la Pils (la «cerveza de Pilsen»). La Weißbier es una cerveza especial con restos de levadura, inventada por Georg Schneider a base de la fermentación en botella.

Terminando esta corta historia de la cerveza de Munich uno debe mencionar que los ciudadanos muniquenses siguen con la misma afición a la cerveza como la enseñaban hace unos mil años. Primer testigo de tal afición es la «Fiesta de la Cerveza» -- la Oktoberfest --, acontecimiento popular no sólo en Munich, Baviera, y Alemania, sino en todo el mundo.

Nos despedimos de los amantes de la cerveza diciendo Prost! o «¡Salut!»