MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA

  • “Las flores envolvieron todo con su perfume, y aquél olor era como el bellísimo canto de mil voces aflautadas; y el canto era esparcido a lo lejos, en dulce eco por las doradas nubes del cielo vespertino”.
    Las palabras las dijo el músico y escritor alemán Ernest Theodor Amadeus Hoffmann hace ya 200 años. Sin embargo, aún hoy, Munich continúa siendo como entonces el Jardín de Baviera. Esa Munich que se alza a orillas del Isar, afluente del Danubio,a 518 metros de altura, fundada hace más de 800 años por Enrique El León, Duque de Baviera.


MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA. EL CENTRO DE MUNICH.

  • El corazón de Munich está ubicado en la Marienplatz. En ella se encuentra el Ayuntamiento, obra del siglo XV y la Catedral, diseñada por Jörg Ganghofer. Esta última, fue reducida a escombros durante la Segunda Guerra Mundial. Reconstruida fielmente, fue concluida en 1994.
    Durante el reinado de Luis I de Baviera, hacia 1826, se construyeron tres edificios emblemáticos de Munich: la Gliptoteca, la Pinacoteca y los Propileos, en depurado estilo neoclásico. Las obras destacan sus líneas sobre un horizonte libre lleno de luz.
Gliptoteca - 1830 Munich (Baviera)
Alemania, Europa
Arq. Leo Von Klenze

Pinacoteca - 1830
Munich (Baviera)
Alemania, Europa
Arq. Leo Von Klenze
Los Propileos - 1863
Munich (Baviera)
Alemania, Europa
Arq. Leo Von Klenze


MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA. BIER GARTENS

  • Si bien el arte le ha dado a Munich larga fama, son sin duda los Bier Gartens y su archifamoso Festival de Octubre, el “Oktoberfest”, quienes le otorgan a la ciudad el gran toque de personalidad y nombradía. El “Oktoberfest”, que se celebra a fines de septiembre y principios de octubre, logra hacer consumir entre música y alegría, nada menos que cinco millones de litros de cerveza dorada y espumosa.
    Los Bier Gartens son hoy verdaderas empresas dedicadas a maravillar a propios y extraños, con el encanto de una de las cervezas más famosas y sabrosas del mundo.
    En Munich hay cervezas para todos los gustos y todas las ocasiones: cervezas de primavera, de verano y otoñales, recién llegadas para los Festivales de Octubre. Están las lager, creadas en Munich cuando los cerveceros alegían la maduración fría en las cavernas alpinas y, en fin, una lista interminable de las cervezas sociales. ¿Y cómo no ha de ser así?, si es que de Baviera proviene la mejor cebada y el mejor lúpulo del mundo. Lo demás, queda en manos de los célebres maestros cerveceros muniqueses. Luego, es el turno de los clientes que tienen también sus gustos y tradiciones. Exclusivamente para el mediodía, no podría ser de ningún modo fuera de esa hora luminosa, en los Bier Gartens la mesa amistosa se cubre de los infaltables bierschiken, un fiambre de jamón y pistacho y de todo formato de embutidos, sin olvidar las salchichas llenas de colores y sabores y, por nada del mundo, de los rábanos picantes.
 


MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA. CELEBRACIONES EN MUNICH.

  • Los muniqueses son hospitalarios y afectuosos. Ellos otorgan gran importancia a los festejos populares. Cantos alpinos que parecen modulares con el viento al colarse por riscos y quebradas, se entremezclan con las conmemoraciones religiosas, que aportan el colorido y devoción de un pueblo de rica tradición religiosa.
    El Turismo y la Hospitalidad transitó Munich en ocasión de la festividad católica en honor a la Eucaristía y su consiguiente procesión. En esta festividad bávara es posible asistir al desfile de representaciones del mundo antiguo; soldados con uniformes de todos los matices, gigantes, campesinas y un curioso muestrario de antiguas costumbres.

MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA.. MUSEO DE PINTURA EN MUNICH.

  • Otra de las bien ganadas famas de la ciudad bávara, es su pintura. En el siglo XIX nace aquí la escuela de Munich, con Walter Kaulbach a la cabeza, que produjo grandes composiciones de cuadros históricos y ya, en el siglo XX, el grupo “Blaue Reiter” que integraron los artistas Vssily Kanddinsky y Alfred Macke, que significó una evolución en el gusto artístico de Alemania. La ciudad alberga hoy museos de gran valor que atesoran obras de todos los tiempos y escuelas.


MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA. MERCADO DE MUNICH.


  • Si en algo se destacan los mercados alemanes es en la interminable oferta de productos llegados de todo el mundo y por la higiene y agradable exhibición de todo tipo de vegetales, fiambres, quesos y panes, que se suceden en un desfile de tentaciones que parece no tener fin.
    Lógicamente, con tanta variada oferta no es sorprendente que la cocina bávara esté a la altura de las mejores. Para más, queda el toque luminoso de la Selva Negra, de los Alpes, de los vinos del valle del Main y de su gente toda, haciendo que el visitar este sur alemán sea imborrable.


MUNICH: LA CIUDAD LUMINOSA. JARDINES DE MUNICH.

  • Renacida tras la Segunda Guerra Mundial, Munich fue nuevamente diagramada inspirándose en el deseo de lograr que el paisaje se colara entre calles y edificios emblemáticos. Uno de esos logrados reinos de verdor, lagos y vida silvestre, es El Jardín Inglés, un rincón de serena belleza en donde los muniqueses encuentran el encanto campestre cuidado y protegido en el más mínimo detalle. Nada en él está fuera de lugar. Ninguna nota desafina en ese concierto de la naturaleza donde el hombre es mucho más que espectador.


FINAL

  • Munich es la patria de las cervezas lager, las “Helles”, notables por su color dorado y su acento dulzón de malta.
    Helles es una palabra que proviene del alto alemán y que define la luminosidad. Esa luz inspirada en la bella ciudad de Munich que palpita sin pausa en sus cervecerías, sus festivales, sus jardines y en su música llena de naturaleza.
    Sí, debe usted estar de acuerdo en que el brillo de Munich ha calado hondo en nuestro espíritu. Por es, cuando algún mediodía lo sorprenda en un Bier Garten, levante su jarra desbordante del dorado brillo de una helles y brinde por la vida y por Munich...La Ciudad Luminosa.