Los comienzos de Tiro, la reina fenicia de los mares, fueron en una isla pequeña. Contaba con grandes recursos, producto de sus colonias diseminadas sobre todo el Mediterráneo, en especial, de su famosa industria de púrpura y vidrio. Fue el centro de la mira de grandes conquistadores, entre ellos el babilonio Nabucodonosor y el macedonio Alejandro el Grande.