Inaugurado en 1942, el Museo Nacional alberga una colección extraordinaria de importantes objetos arqueológicos.
Después de haberse realizado grandes renovaciones, el Museo reabrió sus puertas y en su planta baja hay, aproximadamente, setenta esculturas de gran porte. La estrella de la colección es, sin duda, el Sarcófago de Ahiram, Rey de Biblos, que tiene inscripciones del alfabeto fenicio.
Además, en ese piso hay una estatua colosal descubierta en Biblos, de estilo egipcio. Las estatuas de niños se ofrendaban al Dios Curativo de Eshmón y fueron encontradas en el Templo que lleva su nombre, cerca de Sidón. Otros objetos, inclusive cabezas de toros y variados mosaicos, representan escenas de la mitología.
El primer piso del Museo contiene aproximadamente mil objetos pequeños de la Prehistoria, la Edad de Bronce y de Hierro, la Helenística, la Romana, del periodo bizantino y de la conquista árabe en tiempos de los Mamelucos.


Formada por erosiones de millones de años, la Gruta de Yeita es un espectáculo que desafía toda descripción. Las magníficas piedras esculpidas en el interior de la gruta muestran su esplendor, gracias al ingenioso sistema de luces instalado en sus profundidades. Fue descubierta en 1836, y entre 1874-1940, las expediciones inglesa, norteamericana y francesa ingresaron a la Gruta de Yeita, a una profundidad de 1.750 metros.Desde 1946, espeleólogos libaneses continúan investigando este gran sistema subterráneo, que ahora ha alcanzado unos 9 kilómetros de longitud. Yeita está compuesta por dos grutas: una superior seca y otra inferior con un lago subterráneo que se recorre en bote. Visitar estas grutas implica una experiencia emocional, por su belleza y diversidad; la gruta es misteriosa, casi sobrenatural. Las estalagmitas y estalactitas se encuentran una al lado de otra, conformando un fantástico decorado de espejismos de piedras, en las claras aguas de la cuenca subterránea.
Las grutas están muy bien conservadas y son de fácil acceso para los niños y los ancianos. Un tren pequeño lleva a los visitantes entre los niveles de las dos galerías y hay un restaurante, una cafetería y una sala de proyección.

Abierto todos los días, excepto el lunes de9ama5pm


Biblos es un sitio obligatorio que no se debe dejar de visitar. Su historia, de 7.000 años, representa uno de los sitios arqueológicos más grandes del mundo donde se asentaron las diferentes civilizaciones, durante milenios.
Frente al mar el sitio incluye varios Templos Cananitas y Fenicios, fundaciones de casas de la Edad de Piedra, paredes de la ciudad antigua y algunos restos romanos. El vestigio más imponente es el Castillo de los Cruzados, construido en el Siglo XIII. Enfrente está el teatro romano circundado por sarcófagos fenicios desparramados al pie de una columnata romana. Cerca de la entrada del castillo hay una hermosísima pequeña mezquita de la época otomana.

Biblos es famoso por considerarse la cuna del alfabeto. De hecho, el sarcófago del Rey Fenicio Ahiram, descubierto en el sitio y trasladado al Museo Nacional, contiene las inscripciones más antiguas conocidas del alfabeto lineal fenicio.
Biblos también es conocido por su pintoresco puerto medieval donde pequeñas embarcaciones de pesca se mecen suavemente en las olas. El puerto está controlado por una antigua torre de guardia construido sobre una plataforma rocosa, muy apreciada por los pescadores.
En la Iglesia de San Juan, construida por los Cruzados, en el Siglo XIII, se observa el campanario con su fina corona tallada y su triple baptisterio.
A la hora del crepúsculo, esta parte del pueblo tiende a ser una experiencia inolvidable. El tenue rojizo del atardecer se proyecta sobre los antiguos muros, sobre la citadela y se proyectan hacia el antiguo puerto.




Cien veces destruida y otras tantas reconstruida, Beirut es una ciudad multifacética, Es una mezcla encantadora entre Occidente y Oriente. Dinámica, congestionada, elegante y ostentosa, muestra diferentes aspectos en cada momento.
Beirut nunca deja al visitante indiferente; sus contrastes son demasiado irresistibles. Las lujosas tiendas bien equipadas y refrigeradas venden las más variadas y famosas marcas internacionales, mientras que a pocos metros más, los pintorescos comerciantes empujan sus carretas bajo el ardiente sol. Las antiguas casas, recientemente restauradas, contrastan con la modernidad del presente. Otros contrastes de la ciudad aparecen en sus barrios destruidos y abandonados, últimos testigos de la guerra. A la vuelta de cualquier rincón, usted podrá encontrar animadas y abarrotadas calles de restaurantes, cafés y tiendas. Beirut se caracteriza por su centro, ahora sometido a un gran proyecto de reconstrucción. Ahí observará edificios restaurados y pintados de color pastel, una escena que podría haber surgido de "las mil y una noches". Estrechas y geométricas calles, que a menudo se animan con espectáculos y clubes nocturnos. Los baños romanos ahora están armoniosamente integrados al paisaje urbanístico. El Gran Serallo (Casa de Gobierno), un edificio grande construido por los turcos en 1849, ha sido recientemente restaurado. Usted también será tentado por caminar a lo largo de la famosa Costanera de Rouche (corniche).
Los dos kilómetros que recorre el paseo sobre la costa, atraen a una gran variedad de "joggers" y paseantes, amén de los carritos con comida y cafeteros. A la hora del ocaso, las parejas recorren el lugar abrazados mientras el sol se pone detrás de las famosas Rocas de las Palomas.
Beirut es una capital en permanente movimiento, con un puerto abierto a todos los negocios e intereses comerciales. Al cierre de las oficinas y las tiendas, los beirutenses salen a menudo a disfrutar de los numerosos restaurantes y night clubs de esta cosmopolita ciudad.
La Capital del Líbano es un gran centro cultural, posee numerosas universidades y escuelas. El Museo Nacional tiene documentado el gran pasado arqueológico del Líbano. Otros eventos musicales, artísticos y teatrales tienen lugar todo el año.