Desde hace siglos, el Líbano y Los Cedros se identifican mutuamente. El milenario bosque de cedros constituye el centro turístico del Líbano por excelencia. Se puede llegar al lugar por diferentes caminos: desde la Bekaa, es la forma más excitante y atractiva que rodea el Monte Líbano. Al ascender cada vez más, se respira un aire más fresco y puro. Los picos de nieve que se observan en el trayecto son eternos. Al alcanzar la cumbre, el paisaje es impactante: comprende el bosque de cedros, la pista de ski y el insondable Valle Kadisha, que se extiende hasta el mar. Se debe tener en cuenta que este camino permanece cerrado en invierno por la acumulación de nieve. También se puede llegar a Los Cedros por un camino más corto que parte desde Chekka hasta Becharre. Desde allí, el recorrido se bifurca en dos caminos: cualquiera de estos dos conducen hacia Los Cedros, que dista unos siete kilómetros de Becharre. El primer camino es antiguo y angosto y conduce a la gruta de Kadisha. El segundo, es más reciente y permanece abierto durante todo el año. El turista queda maravillado al observar el espléndido paisaje que origina la neblina al compenetrarse en el valle.
En Los Cedros abundan los hoteles, restaurantes y night clubs que conforman el ámbito ideal de un centro de esparcimiento a lo largo de todo el año. Los calurosos y húmedos días de verano son ideales para escapar hacia Los Cedros. En invierno, representa el ámbito favorito para esquiar. Numerosos snack bars y casas de regalos se distribuyen a lo largo de la ruta que conduce al centro de ski, distante a un kilómetro y a 2.066 metros sobre el nivel del mar.

Historia de Los Cedros
Aún existe una pequeña reserva de cedros. Este bosque que hoy se observa no es más que el remanente de una invalorable reserva de árboles de cipreses, pinos y robles que cubrían los montes del Líbano.
Los Cedros ha desarrollado un preponderante rol en la civilización de Medio Oriente. Además de lo comercial y religioso, Los Cedros fue mencionado en la Biblia y en otros antiguos Libros. Su explotación comenzó hace 3.000 años a.C., cuando los Cananeos exportaban la madera hacia Egipto. En aquel entonces, la madera constituía un tributo fundamental, pues las administraciones Cananeas-Fenicias lo tributaban a los Asirios, Babilonios y Persas. Los fenicios construyeron sus embarcaciones con madera de cedro. Salomón solicitó de Hiram, Rey de Tiro, aprovisionarle grandes cantidades de esa madera para la construcción de su templo. El Rey Asirio, Senacherib (715-681 a.C.), relató en sus memorias que había cortado, en los montes del Líbano, los cedros más bonitos del bosque. De la misma manera lo hizo Nabucodonosor (605-562 a.C.), Rey Babilonio. Los antiguos pueblos apreciaban las propiedades de esa madera por su resistencia, fragancia y la gran talla de sus troncos. Utilizaban la madera de cedro para construir buques, techos de templos y palacios y también para embalsamar; la goma del árbol servía como producto aislante.
Durante el siglo II d.C., el Emperador Romano Adriano (117-138 d.C.), adoptó una serie de medidas para proteger algunos ejemplares de árboles que se plantaban en el Líbano. Para tal fin, encomendó a un equipo de agrimensores constatar y clasificar aquellos árboles cuya poda debía ser prohibida y declarar el bosque como una reserva del imperio.
Estos árboles eran: cedros, pinos, enebros y robles. Hoy existe unos doscientos grabados, en las rocas del bosque, haciendo mención a la orden del emperador. Lamentablemente, las inscripciones eran borradas por aldeanos y aserradores al interpretarlas como señal de tesoros enterrados. Pero el esfuerzo emprendido por Adriano en proteger los bosques no perduró mucho tiempo hasta que los bosques comenzaron a perder su verdor. La madera era utilizada para la calefacción y para alimentar los hornos de cal. En el siglo XX, durante la Primera Guerra Mundial, el ejército inglés transformó la madera de esos árboles en fuente principal para la construcción de la línea ferroviaria, que unía Trípoli con Haifa.


Los Cedros
De aquellos densos bosques de cedros que cubrían el Líbano antiguamente, solo restan algunos ejemplares. Una de las características que posee esta clase de árboles es que crece entre 1500 y 2000 metros sobre el nivel del mar. En el Departamento Norte del Líbano se encuentra la reserva natural de "Horsh Ehden", de Hadath al-Yubbeh y Tannurin. En el Departamento de Monte Líbano existe una de las reservas más antiguas, "Yay" en el distrito de Biblos. En la región del Shuf la reserva "Baruk", de unos 350 años, la mejor cuidada entre las demás. También están "Ain Zhalta" y "Maser Chuf'.
La reserva "Besharre" es la más famosa, conocida como "Los Cedros del Señor". Existen allí unos 375 ejemplares de gran antigüedad, cuatro de ellos de 35 metros de altura por 13 metros de diámetro. El cedro es una especie cuyo tronco es recto y sus ramas forman hélices abanicadas, desarrolladas perpendicularmente al tronco.
A la par del cedro, existen miles de árboles de corta edad que fueron plantados desde hace décadas con el propósito de resguardar la continuidad de este patrimonio nacional.
Cabe señalar que el cedro es un árbol de lento crecimiento y requiere, por lo menos, cuarenta años para que comience a echar raíces.
Siendo los cedros de Becharre un patrimonio nacional, merece que se le brinde todo el cuidado y la debida atención. En 1876, la Reina de Gran Bretaña ordenó cercar los "Cedros del Señor" para protegerlo de los rebaños y en especial de las cabras. En 1985, se constituyó la "Asociación de Amigos de los Bosques de Cedros" a fin de reparar los daños provocados por el hombre y la naturaleza. Construyeron caminos, removieron escombros y fertilizaron la tierra. En medio del bosque, una capilla de 1843, fue transformada en un centro de peregrinación para que el 6 de agosto, de cada año, se celebre la fiesta del Señor.


Los Cedros se puede visitar de Martes a Domingo.
El acceso al mismo es mediante un abono accesible
y la visita puede estar atendida por guías calificados.

Esquiar en Ios Cedros
La pista de esquí de Los Cedros está considerada como una de las mejores del Líbano. El escenario, un anfiteatro natural a gran altura, permite la práctica del ski entre diciembre y abril. Este deporte data de la época del mandato francés en el Líbano cuando construyeron una escuela de esquí que, en la actualidad, pasó a ser del ejército libanés. El centro comprende cinco telecillas, equipamientos adecuados e instructores especializados; además de hoteles, restaurantes y snack-bares. Becharre es otro centro equipado a sóloquince minutos.