Historia de la India


7. Los Marathas

El poder que más se acercó a las pretensiones imperiales fue el de los Marathas. Comenzado de la nada, las castas no-Brahmanas en la región Maharashtra habían sido organizadas en una fuerza de combate por su legendario líder Shivaji. Diminuto en estatura, inteligente más allá de la imaginación de sus enemigos, Shivaji vivió cada uno de sus días como un drama en el cual siempre estaba un paso delante de sus adversarios. Los Marathas se movían tan rápido como un relámpago y se aparecían en los lugares donde menos se les esperaba, a cientos de millas de distancia de sus hogares. Siempre regresaban con las manos llenas del botín.

Gradualmente, los estados comenzaron a pagarles grandes cantidades en "dinero de protección", que era un seguro contra sus oleadas de pillaje. Ya para el tercer cuarto del siglo XVIII, los Marathas tenían bajo su administración directa, o sometimiento indirecto, suficiente territorio indio para justificar el término "El Imperio Maratha", aunque éste nunca se acercó a las dimensiones del imperio Mogol. Los Marathas tampoco buscaron sustituir formalmente a los Mogoles; frecuentemente tenían al emperador bajo su dominio, pero siempre le brindaban obediencia formal.

Cuando Nadir Shah de Persia atacó Delhi en 1739, los decadentes Mogoles quedaron aun más debilitados, pero la expansión del poder Maratha tuvo una abrupta paralización en 1761 en Panipat. Allí los Marathas fueron derrotados por Ahmad Shah Durrani, de Afganistán.

Su expansión hacia el oeste se detuvo, sin embargo consolidaron su control sobre la India Central y su región conocida como Malwa. No obstante, pronto caerían ante el último poder imperial de la India, los británicos.