Viaje por Alemania: una Guía Política de Viajes

La Puerta de Brandeburgo y el Palacio de Hambach, la plaza bursátil de Francfort y el campo de concentración de Buchenwald:
viajando a los lugares conmemorativos, los museos y las instituciones de la historia contemporánea alemana,
para en la meta encontrarse con la satisfacción y también el dolor. Una guía política de viajes.





Puerta de Brandeburgo, Berlín

El símbolo de Berlín: durante muchos años, la Puerta de Brandeburgo fue el sinónimo de la división de Alemania. Era inaccesible tanto de Berlín occidental como oriental – ni menos se podía cruzar. Directamente detrás de la Puerta de Brandeburgo se extendía el muro que dividía la ciudad. Cuando en el torrente de la revolución pacífica el 9 de noviembre de 1989 se abrieron las fronteras que separaban Alemania, las cámaras se concentraron en la Puerta de Brandeburgo. Por aquí pasaron los primeros coches «Trabis» de Berlín oriental hacia la libertad, y aquí se celebró la mayor fiesta por la reunificación. Desde entonces, la Puerta de Brandeburgo es símbolo máximo de la reunificación de Alemania. El programa de casi todos los visitantes oficiales contempla visitarla. Originalmente, la Puerta de Brandeburgo era una hace 200 años una entrada a la ciudad; con el crecimiento de la metrópoli, quedó en el centro de la urbe – y después exactamente en la línea fronteriza entre este y oeste.



Gendarmenmarkt, Berlín

Uno de los lugares más bellos de la capital es el Gendarmenmarkt en el centro de Berlín, con la «Casa de Conciertos», la «Catedral Francesa» y su gemelo arquitectónico, la «Catedral Alemana» (foto). La «Catedral Alemana», construida en 1708, cobija hoy la exposición del Parlamento Federal titulada «Preguntas a la historia alemana» (abierta de martes a domingos, de las 10 a las 18 horas), que muestra el desarrollo del parlamentarismo en Alemania durante dos siglos. En el siglo XVIII, la «Catedral Francesa» era la iglesia de los Hugonotes, los protestantes franceses que se habían refugiado en Berlín. En la torre de la catedral se encuentra el Museo de los Hugonotes (abierto de martes a sábados, de las 12 a las 17 horas, domingos de 11 a 17 horas).



El Museo de los Aliados, Berlín

La historia de Berlín como ciudad en la línea de confrontación recuerda el Museo de los Aliados en la Clayallee 135. En junio de 1998 abrió sus puertas en el ex cine «Outpost» del ejército norteamericano, con ocasión del cincuentenario del «Puente Aéreo» de los aliados, que desde Alemania occidental abastecía a Berlín occidental, bloqueado por los soviéticos. El museo documenta la presencia aliada occidental en Berlín, presentando cerca de 400 objetos, entre ellos algunos tanques y helicópteros, así como la caseta de control del legendario «Checkpoint Charlie» (diariamente con excepción de los miércoles, de las 10 a las 18 horas). La «Casa junto al Checkpoint Charlie» en la Friedrich-straße 43/44 rememora también aquel puesto de control aliado, el más conocido paso entre Berlín occidental y oriental. Este museo privado muestra sobre todo cómo los ciudadanos de la RDA trataban de superar el muro (abierto diariamente de las 9 a las 22 horas).



Muro de Berlín

En las horas de la madrugada del 13 de agosto de 1961, el gobierno de la RDA mandó cercar con alambre de púas todo Berlín occidental y las fronteras con Alemania occidental. En los días siguientes, cientos de albañiles – vigilados por guardias armados – sustituyeron el cierre provisorio por un muro de ladrillo. La propaganda del régimen hablaba de un «muro antifascista». El muro de la ignominia cortó en dos la ciudad de Berlín rodeando su parte occidental a través de 166 kilómetros, 107 de ellos con un verdadero muro. Casi 100 personas murieron entre 1961 y 1989, cuando trataban de escapar a occidente. Desde agosto de 1998, el «Lugar Conmemorativo Muro de Berlín» en la esquina Bernauer Straße/Ackerstraße recuerda la época de la división; allí se encuentran todavía 70 metros de muro.

Los interesados en la historia y el presente de Berlín pueden participar en octubre en el taller en inglés «City in Flux» del Instituto Goethe de Berlín. Informaciones en: www.goethe.de/i/ ber/eniintro.htm.



Cecilienhof, Potsdam

En el Palacio de Cecilienhof, construido otrora en Potsdam para el último príncipe heredero alemán, sesionaron en el verano de 1945 Stalin, Churchill y Truman – en nombre de la Unión Soviética, Gran Bretaña y los EE UU – sobre el futuro de Alemania. Ellos acordaron el desarme de Alemania, la desnazificación y la persecución de los crímenes de guerra. La principal decisión fue, con la posterior aprobación de Francia, levantar un Estado alemán democrático bajo el control de las cuatro potencias. La realización del «Acuerdo de Potsdam» fracasó empero debido a las insalvables contradicciones entre los aliados occidentales y el aliado oriental. En el Palacio de Cecilienhof se pueden visitar la sala de negociaciones y los cuartos de trabajo de las delegaciones en la Conferencia de Potsdam (de martes a domingos, entre las 9 y las 17 horas). Las otras dependencias de este palacio ubicado en la idílica ribera del lago Jungfernsee cobijan un hotel.



Nikolaikirche, Leipzig

En la iglesia Nikolaikirche de Leipzig se reunían a orar los ciudadanos opositores de la RDA. Fue el núcleo de la resistencia pacífica contra el régimen germano-oriental. En el otoño de 1989, las reuniones vespertinas se extendieron a las calles circundantes: cada vez más personas protestaban en las «Manifestaciones de los lunes», reclamando libertad y derechos humanos. El 9 de octubre de 1989 participaron 70.000 ciudadanos en la mayor manifestación hasta esa fecha, coronada por el lema «Nosotros somos el pueblo». Si bien el muro se desplomó en Berlín, el impulso lo dió Leipzig. En octubre de 1999 se inaugurará cerca de la Nikolaikirche el «Foro de Leipzig de historia contemporánea». La exposición informará principalmente sobre la historia de la RDA y la «revolución pacífica» (al cierre de esta edición no se había determinado aún el horario de apertura. Informaciones en Internet en www.hdg.de/leipzig.html).



Frauenkirche, Dresde

La pétrea y un tanto fría cúpula de la iglesia Frauenkirche en Dresde le dio su impronta a la silueta de la ciudad, por más de dos siglos. Dos días después de los bombardeos nocturnos del 13 de febrero de 1945, que destruyeron casi todo el casco histórico de Dresde, la iglesia se derrumbó. Cual una herida abierta, las ruinas de la construcción barroca se convirtieron en un recuerdo permanente de la segunda guerra mundial, desencadenada por Alemania. En 1990, un grupo de abnegados habitantes de Dresde empezó a juntar donaciones para reconstruirla. Entretanto han obtenido mucho apoyo, tanto en el país como del extranjero – y desde 1994, la Frauenkirche ha empezado a levantarse. En 2005 terminará su reconstrucción. Los expertos estiman los costos en cerca de 250 millones de marcos.



Weimar, Ciudad Cultural

En la apacible Weimar, otrora capital del principado, también la constitución tiene su tradición junto a Goethe, Schiller y el clasicismo alemán: la «Asamblea nacional alemana constituyente» – elegida en 1919, por primera vez también con el voto femenino – sesionó lejos de las luchas partidistas que reinaban en Berlín. Por esta razón, se radicó allí donde, según la mejor tradición humanista, se suponía el «espíritu de Weimar». El 6 de febrero de 1919 se reunieron 423 diputados en el «Teatro Nacional Alemán», para promulgar aquella carta magna que entretanto ha pasado a la historia con el nombre de «Constitución de Weimar». Asimismo, la ciudad dio su nombre a la primera república alemana, y también a toda una época: la «República de Weimar» (de 1919 a 1933). Particularmente en este año vale la pena visitar la ciudad, puesto que en 1999 Weimar es la Ciudad Cultural de Europa (fotos: la casa de Goethe, a la derecha, y el Parque Ilm con la casa de la Sra. von Stein).



Lugar Conmemorativo Buchenwald

A sólo pocos kilómetros de Weimar, sobre las colinas de Ettersberg, la «Fundación Conmemorativa Buchenwald» recuerda uno de los capítulos más sombríos de la historia alemana: con más de 250.000 prisioneros – de los cuales murieron más de 50.000 – Buchenwald fue uno de mayores los campos de concentración de los nazis. El ex campo se puede visitar (abierto de mayo a septiembre, de 9,45 a las 18 horas, y de octubre a abril de 8,45 a las 17 horas). Más informaciones (también en inglés y francés), así como una lista con otros lugares conmemorativos de campos de concentración en Alemania, en Internet: www.buchenwald.de



Museo de la Frontera, Mödlareuth

Un viaje por el tiempo a la frontera que dividía Alemania. En el pueblo de Mödlareuth, ubicado entre Hof y Plauen, parece que el «Telón de Acero» siguiera existiendo, con sus carteles y las torres de vigilancia. «Pequeño Berlín» llamaban los habitantes a su poblado, cruzado antaño por la línea de demarcación entre la zona de ocupación norteamericana y la soviética – que a poco andar se convirtió en un muro. Cuando en 1990 se derrumbó, los habitantes quisieron mantener un trecho del muro como lugar de conmemoración. Así formaron el «Museo de la Frontera en Alemania» (abierto diariamente de las 9 a las 18 horas), y una senda con carteles de referencias históricas.



Francfort, la eurociudad

Los expertos financieros, los banqueros y los agentes de la bolsa de los once países de la Unión Monetaria Europea dirigen su mirada a Francfort del Meno, con mayor frecuencia desde el 1 de enero de 1999: con mucha razón, pues aquí residen los guardianes monetarios del Banco Central Europeo (BCE, a la izquierda). Ellos velan por la estabilidad del euro. Con el BCE, la metrópoli financiera europea de Francfort ha sido revaluada aún más. En el continente europeo, la ciudad cruzada por el río Meno es la primera en cuanto a bancos y bolsas de valores. La ciudad está también estrechamente ligada con la historia de la democracia en Alemania: a solamente pocos minutos de la Torre de Europa se encuentra la iglesia Paulskirche (a la derecha abierta diariamente de 9 a las 17 ho-ras). Allí se reunieron el 18 de mayo de 1848 los 585 diputados provenientes de todos los Estados alemanes, formando el primer parlamento alemán elegido libremente; bajo la nueva bandera en negro, rojo y dorado demandaron la unidad de Alemania. Sin embargo, la Revolución de 1848 fracasó bajo las botas de los militares partidarios de la nobleza. En 1850 se arrió del techo de la Paulskirche la bandera, que había sido el símbolo del naciente movimiento democrático alemán. Actualmente, la Paulskirche es un centro de eventos solemnes; allí se entrega por ejemplo el renombrado «Premio de la Paz de los Libreros Alemanes».



Expo 2000, Hannover

En el año 2000, el mundo se reúne en Hannover: del 1 de junio al 31 de octubre la capital del Estado federado de Baja Sajonia será escenario de la primera Exposición Universal en suelo alemán. Hasta ahora han comprometido su participación 173 países y catorce organizaciones internacionales. Por primera vez en una Exposición Universal hay un tema central vinculante para todos los países expositores: «Hombre, naturaleza, técnica». Con los parques temáticos y de experiencias, así como un gran programa cultural, será posible emprender «viajes a pie por el mundo». Las obras de construcción en el recinto ferial de Hannover ya están en plena marcha, y allí ya se siente la atmósfera internacional. Los curiosos pueden recorrer desde ahora el recinto de la Expo 2000 y numerosos pabellones nacionales, en la ubicación de Internet www.expo2000.de.



El Tribunal Constitucional de Karlsruhe

Quien dice «voy a Karlsruhe» quiere decir generalmente que presentará demanda ante el Tribunal Constitucional Federal. Desde que en 1951 el tribunal supremo inició sus labores en esta ciudad de Baden, Karlsruhe es sinónimo de la jurisprudencia constitucional alemana federal. El Tribunal Constitucional Federal ostenta el rango de un órgano constitucional – junto al Presidente, el Gobierno, el Parlamento y el Consejo Federales. Su tarea es examinar el fundamento legal de la acción de los tres poderes estatales – el legislativo, el ejecutivo y el judicial. El Tribunal Constitucional Federal vela por el cumplimiento de la Ley Fundamental, y decide por ejemplo en caso de conflicto entre el Gobierno central y los Estados federados, o entre diferentes órganos constitucionales. En casi ningún otro país democrático existe una instancia que con su poder vele por la práctica constitucional. Cuando «Karlsruhe» decide, también el Gobierno debe acatar sus resoluciones. En esta ciudad residen también el Tribunal Supremo de Justicia y la Fiscalía Federal. Por ello, la ciudad suele llamarse «residencia del derecho». Contacto en Internet: www.karlsruhe.de



Palacio de Hambach

Si Ud. se encuentra cerca de Ludwigshafen o Espira, no pierda la oportunidad de visitar la «Ruta Alemana del Vino», ubicada a pocos kilómetros. Aquí se puede comer y beber muy bien, así como pasear por las suaves viñas del Palatinado, y podrá visitar también un trozo de la historia alemana, caído injustamente en el olvido. En el Palacio de Hambach (cerca de Neustadt an der Weinstraße), se reunieron el 27 de mayo de 1832 – inspirados por la Revolución de Julio francesa, dos años antes – más de 20.000 personas para celebrar la «Fiesta Nacional de los Alemanes». Una patria unida y la soberanía del pueblo eran los nobles objetivos de ese movimiento liberal y democrático. La exposición permanente «Una fiesta por la libertad» recuerda en el lugar original, en las ruinas del castillo, a los revolucionarios «de antes de marzo» (abierta diariamente de las 10 a las 18 horas).



Casa de la Historia, Bonn

Hay muchas razones para visitar la ex capital alemana y actual «Ciudad Federal». Una de ellas es la Casa de la Historia de la República Federal de Alemania, en el barrio de los museos. A diferencia del Museo Alemán de Historia de Berlín, que se dedica a toda la historia alemana, la Casa de la Historia documenta la historia contemporánea desde 1945. Los temas relacionados con la RDA también ocupan un amplio espacio (abierta de lunes a domingos, de las 9 a las 19 horas). En Internet: www.hdg.de



Helgoland

Esta isla del Mar del Norte, a 70 kms. de tierra firme, ha vivido más historia de lo que se podría pensar de una isla de dos kilómetros cuadrados. Helgoland fue alternadamente dominio de Dinamarca y de Schleswig-Holstein, también de Gran Bretaña. En 1841, el poeta Heinrich Hoffmann von Fallersleben escribió allí un llamado de unidad a su país, dividido en 35 Estados: la «Canción de los Alemanes». Con la esperanza de unidad, derecho y libertad, en forma inocente pero nefasta ese himno definía también las fronteras de una Alemania unida. Cuando en 1890 Gran Bretaña entregó Helgoland, por primera vez se tocó oficialmente ese himno, con música de Haydn. En 1922 se convirtió en el himno de la República de Weimar. Después de 1933, Hitler permitió sólo la primera – y agresiva – estrofa. En 1952, la tercera estrofa («Unidad y derecho y libertad») fue declarada himno de la República Federal. - Janet Schayan


Fotos: Ment Pietzker/Ostkreuz, Hermann Dornhege, Jörg Sackermann/Das Fotoarchiv, Simon Puschmann/Bilderberg



FUENTE: Revista Deutschland

Esta es una Colaboración de El Turismo y la Hospitalidad a la Difusión de los Atractivos Turísticos de Alemania.