Tikal fue uno de los centros urbanos más importantes del área maya en su tiempo, si no el más importante. Así lo muestran más de 3,000 construcciones que se extienden sobre 16 kilómetros cuadrados y que incluyen palacios, templos, plataformas ceremoniales, juegos de pelota, terrazas, residencias, plazas, calzadas y baños de vapor.

 

El visitante que llega a Tikal, aunque haya visitado con anterioridad esta antigua ciudad, cae deslumbrado ante la imponente Plaza Mayor y la inmensidad arquitectónica de sus templos. El templo I, conocido como el templo del Gran Jaguar, mira hacia el occidente a través de la plaza, alcanzando una altura de cincuenta y dos metros. El templo II, que le hace frente, es llamado también templo de Los Mascarones, tiene una forma más achatada y su altura llega a cuarenta y dos metros.

La explanada que separa a ambos cubre aproximadamente una hectárea y su piso original data de 150 años antes de Cristo. Sobre ella se yerguen setenta estelas y altares y en sus costados se encuentran dos complejos palaciales conocidos como acrópolis. Pero los restos colosales de Tikal incluyen muchos otros edificios, entre éstos el templo IV, el más alto del área, cuya crestería rebasa los sesenta metros. Los arqueólogos estiman que se emplearon para su construcción casi doscientos mil metros de material.

Al mismo tiempo, existen en este sitio otros 200 altares y estelas, cientos de entierros y ofrendas rituales. Los hallazgos de Tikal, que se encuentran tanto en los museos del parque, como en la Ciudad de Guatemala, muestran la delicadeza de su cerámica y de la talla del jade, sin pasar por alto los dinteles labrados en madera de chicozapote. Todos estos monumentos y más de 100,000 herramientas, objetos de culto y adornos que han sido encontrados en el lugar, han demostrado que Tikal tuvo una vida ininterrumpida de por lo menos mil años.

Museo Sylvanus Morley; Este pequeño museo de Tikal, situado en el inicio del sendero hacia las ruinas, guarda una fascinante colección de objetos encontrados durante las excavaciones en el sitio. Sobresalen las ofrendas al rey Ah Cacau que consisten en tallas en jade, huesos grabados y conchas. Un nuevo museo ha sido abierto recientemente para asegurar la conservación de las estelas.


 

Caminata; El parque nacional Tikal alberga no sólo la monumental ciudad maya, sino más de 50 mil hectáreas de bosques maduros con gran cantidad de especies vegetales, muchas de ellas amenazadas como el cedro y la caoba. Tikal es también refugio para la mayor parte de mamíferos de Guatemala y uno de los lugares donde éstos pueden ser vistos con mayor facilidad.

En el recorrido por los senderos, los monos araña y aulladores no pasan desapercibidos para el visitante, quien podrá observar con un poco de suerte también pizotes, mapaches, y venados de cola blanca. Desde las áreas abiertas al público, los encuentros con pumas y jaguares son improbables. Por su importancia y la magnífica conjunción de naturaleza y vestigios arqueológicos, Tikal ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


 

Observación de Aves; Tikal es considerado como uno de los lugares privilegiados para la observación de aves, tanto local, como migratoria. Refugio de tucanes, loros, guacamayas y colibríes, la selva de Tikal resguarda la vida de aves de mayor envergadura como las de presa. Recientes investigaciones han encontrado en este parque halcones extremadamente raros, como el de pecho naranja.

Este parque no es solamente refugio de la mayor parte de mamíferos de Guatemala, sino uno de los lugares que permite observarlos con más facilidad. Los monos araña y los monos aulladores, conocidos localmente como zaraguates, no pasan desapercibidos para el visitante, quien con un poco más de suerte podrá observar también pizotes, mapaches y venados de cola blanca.

Desde las áreas abiertas al público, los encuentros con pumas y jaguares son improbables. Dentro del parque, se han registrado más de 300 especies de aves, que van desde colibrís, hasta enormes aves de presa. Los reptiles, en particular las serpientes, son también abundantes.