El Castillo de San Felipe, que recibe su nombre en honor a Felipe II de España, se encuentra situado en una pequeña península en la unión del Lago de Izabal con el Río Dulce. La fortificación fue construida en 1643 con el fin de defender la costa atlántica del Reino de Guatemala contra las constantes incursiones de piratas y corsarios ingleses. Sus torres, patios, habitaciones y mazmorras se conservan como muestra de la arquitectura militar en la época colonial. Por su importancia histórica, el castillo fue declarado Monumento Nacional en 1955.