Paseo por los pueblos más bellos de Francia

 

En Collonges-la-Rouge, en el Lemosín. D.R.

Adentrándose por las sendas del territorio francés... en los recodos de Provenza a Bretaña, del País Vasco a Alsacia, se esconden tesoros. Pueblos colgantes, pueblos calle, circulares o cuadrados, pueblos camaleón, del color de su tierra natal, pueblos conocidos o desconocidos, remansos de paz moldeados por el entorno, el sentido común y la experiencia... Verdaderas lecciones de arquitectura sin arquitectos, para saborear paso a paso. Desde hace veinte años, la asociación "Pueblos más bellos de Francia" ha seleccionado 142 municipios pequeños que desean preservar y promover su patrimonio. Síganos, la emoción está garantizada...

Por Jocelyne Devedjian, periodista

El viaje se anuncia muy agradable... Sobre todo para los amantes de bellas fachadas, tejados de piedra1, ventanas renacentistas, pasajes abovedados, callejuelas secretas, plazas originales, parajes excepcionales y ambientes únicos; éstos descubrirán a la entrada de algunos pueblos un cartel que muestra un campanario verde y tres flores rojas en un hexágono. Este logotipo, concedido por la asociación constituye en sí una garantía.

Sólo falta dejarse llevar por el delicioso callejeo, por los encantos de la lengua vernácula2 y por las trampas de los laberintos medievales que sin darnos cuenta, nos atraen hacia su interior. Pequeñas joyas urbanísticas, engarzadas, donde las fachadas, distintas unas de otras, propagan el susurro de una fuente... Pueblos provenzales, languedocianos y corsos, que salvo en algunos detalles, responden a este arquetipo.

Gordes, "la acrópolis de Provenza", con sus jardines en terrazas desciende hasta la meseta del Vaucluse, frente al Luberón3. Más arriba de Mentón, en los Alpes Marítimos, Sainte-Agnès, el pueblo costero más alto de Europa que abarca con la mirada el Mediterráneo, desde cabo Martin a la Riviera italiana. Mientras que, entre Carcasona y Béziers, Minerva, situado sobre un promontorio calcáreo recortado o tallado por dos desfiladeros, parece surcar el carrascal como si fuera un navío. Algunos todavía muestran claramente su antigua vocación defensiva.

Es el caso de Ansouis, cerca de Aix-en-Provence, cuyo castillo milenario y sus dos murallas, encaramados en un pico, dominan los viñedos entre el Luberón y el río Durance, en el centro de la región de Aygues.

La Couvertoirade, en Larzac, creado por la orden militar y religiosa de los Templarios en el siglo XII y rodeado después de murallas por la orden de los Hospitalarios, da testimonio de su papel de plaza fuerte. El sistema defensivo del castillo, con su camino de ronda, sus torres y puertas se inspira, según los historiadores, en las fortificaciones de Asia Menor.

Curemonte, en Corrèze, también destaca por las torres de sus tres castillos y su pueblo, que se extiende sobre una larga estribación de arenisca; salió de su anonimato tras obtener su sello de calidad, como La Garde-Guérin, lugar fortificado que domina los impresionantes desfiladeros de Chassezac, en Lozère; y Rodemack, la "pequeña Carcasona" del norte, cerca de la frontera con Luxemburgo con las murallas protegiendo su rico pasado franco germánico.

Geométricos, insólitos, de colores...

Con otro estilo, los amantes de la geometría apreciarán la ordenación urbanística octogonal, aún intacta, y los soportales ojivales de la plaza fuerte de Monpazier, en Dordoña, fundada en 1284 por Eduardo I de Inglaterra y la de Monflanquin, a 20 Km, la "pequeña Toscana" tan apreciada por Stendhal.

Otros preferirán el perfecto círculo que forman las altas casas con entramados de maderas de Sarrant, en el Gers, donde hay que visitar el cuadrilátero de dos hectáreas de Sainte-Croix-en-Jarez, cuyos edificios religiosos no sólo albergan viviendas y servicios públicos sino también obras de arte importantes: pinturas murales, esculturas de madera y estatuas.

Los intrépidos siempre podrán alcanzar el cielo en Saint-Véran, construido a más de 2.000 metros, donde según un proverbio local: "Los gallos del municipio habitado más alto de Europa siguen picoteando las estrellas". Las antiguas casas montañesas de madera, que antaño cobijaban a hombres, animales y follajes, acogen actualmente a los turistas.

En la categoría de los "insólitos", Arlampdes, encaramado en un filón volcánico, muestra el primer castillo con murallas y almenas del Loira y sirve de decorado salvaje e imponente para el festival de verano llamado las Teatrales del Velay.

A orillas del Garona, Auvillar y su escarpado peñón, antigua ciudad romana, feudo de los Reyes de Navarra en el siglo XVI y centro de barcaje7, presume de poseer desde 1825 el único mercado de cereales circular de la región Sudoeste, situado en el centro de una plaza triangular rodeada de suntuosas mansiones...

Tanto Moneties, cerca de Albi, con sus antiguas tiendecillas y, sobre todo, sus veinte estatuas de tamaño natural decorando la capilla de Saint-Jacques desde 1490, obra maestra única en Europa que marca el paso de la Edad Media al Humanismo, como Mosset, pueblo piramidal, cerca de Perpiñán, pronto formarán parte del club de los pueblos con más encanto de Francia.

Entre mar y tierra

¿Formas, colores? ¿Y cómo seguir siendo indiferentes ante la magnífica paleta de ocres de Rosellón, en el Vaucluse, o en Collonges-la-Rouge, cuando el crepúsculo ilumina las areniscas púrpuras de las viejas moradas con torres y de las casas solariegas de Corrèze...

También podrán emocionarse ante la austeridad de los basaltos negros y grises de Salers, arrellanado a orillas de un antiguo río de lava en la comarca de Cantal; frente al granito cincelado de las casas renacentistas de Locronan, cuna del arte gótico bretón, o mirando la sorprendente flecha negra del campanario de Ars-en-Ré, la blanca insular ciudad engalanada con malvas rosas en Charente.

En la costa, saliendo en barco de Royan, la atmósfera irisada y bañada en bruma del estuario del Gironda, es una buena ocasión para descubrir la proa de Talmont —antigua ciudad militar edificada en el siglo XIII por los ingleses— y su joya románica, la iglesia de Sainte-Radegonde.

En Ille-et-Vilaine, Saint-Suliac a orillas del Rance constituye una nueva escala por la riqueza de su patrimonio marítimo. Pero para llegar a la isla de Sein con sus casas azules en la costa del Finisterre, se necesitan aún varias horas de lucha contra el viento y la marea...

En esta selección forzosamente incompleta, ¿cómo no evocar Vézelay (en Borgoña) con su magnífica basílica románica, y Conques (en Aveyron); dos etapas en el camino de peregrinación a Santiago de Compostela y lugares donde sopla el espíritu lugareño en sus colinas inspiradas allende las fronteras? El resto, es decir, lo esencial, aún está por descubrir...

1. Piedras planas utilizadas como tejas.
2. Lengua hablada únicamente por una comunidad.
3. Montaña calcárea de Vaucluse y también Parque Natural Regional.
4. Vegetación de malezas que cubre los terrenos áridos en países mediterráneos.
5. En Provenza, masía o casa de campo que puede tener el tamaño de un castillo pequeño.
6. El dyque es un filón de roca magmática desprendido por la erosión.
7. Industria del transporte fluvial.

Una exigente y selectiva normativa de calidad

Desde hace veinte años la asociación "Pueblos más bellos de Francia", creada por el alcalde de Collonges-la-Rouge, en Corrèze, federa los municipios que desean preservar y promover su patrimonio. La vocación de la asociación es "conocerse, darse a conocer y reconocer", afirmando así su identidad y diversidad a través de esta mancomunidad de municipios nacional y temática; y tomando como ejemplo organizaciones como "Pequeñas ciudades con carácter" o "Ciudades con arte e historia ".

Para adherir a esta asociación, no basta con pagar la cotización anual de dos euros por habitante, hace falta poseer imperativamente menos de 2.000 habitantes, dos recintos, parajes o edificios registrados o declarados de interés público y contar con el voto unánime del Consistorio antes de ser objeto de un peritaje in situ y de responder a los 27 criterios exigidos por la comisión de calidad: cualidades arquitectónicas y urbanísticas, calidad de medio ambiente, de acogida, facilidades para el estacionamiento, animaciones culturales... Se le pasa revista a todo antes de firmar un sello de calidad. Desde 1997 este sello puede ser retirado o anulado en caso de no responder a tales exigencias. Por eso en el año 2000 sólo 32 pueblos de los 172 candidatos obtuvieron el sello y en 2001, 9 de los 57 pueblos reexaminados lo perdieron.

Asociaciones creadas en 1993 y en 1995 por la de "Pueblos más bellos de Francia", así como "Los pueblos más bellos de Europa" y la Federación de los pueblos más bellos de Europa han exportado las pautas a seguir en la gestión y protegen los valores vinculados a su concepto. España, Grecia, Italia, Portugal, Valonia e incluso Québec, ya están en camino.

 

Fuente: FRANCEGUIDE.COM
Es Una Contribución de
LOS ESPECIALES DE...EL TURISMO Y LA HOSPITALIDAD 
A LA DIFUSION DEL PATRIMONIO CULTURAL FRANCES.