Lugares
GEOGRAFIA
El territorio de la Francia continental se encuentra en la zona occidental europea y limita con seis países: Bélgica y Luxemburgo al norte, Alemania y Suiza al este, Italia al sudeste y España al sudoeste. Sus costas están bañadas por el canal de La Mancha al norte, el mar Mediterráneo al sur y el océano Atlántico al oeste.
Uno de los elementos más destacables de la orografía francesa son sus cadenas montañosas, entre las que destacan los Alpes- con el Mont Blanc (4.870 metros), la cumbre más alta de Europa- y los Pirineos, que forman frontera natural con España.
Entre ellas, Francia presenta un relieve compuesto de cuencas, planicies y macizos. El macizo central es un altiplano situado en la zona centro sur, cuyas máximas alturas no superan los 2.000 metros sobre el nivel del mar.
Las cuencas forman gran parte del territorio francés que se aglutina, en la zona norte, sobre la cuenca del río Sena, que engloba la región parisiense. La cuenca del Loira, que tiene su nacimiento en el macizo central, se extiende hacia el noroeste y alcanza una superficie superior a los 100.000 kilómetros cuadrados.
La cuenca de Aquitania comprende los valles que forman los ríos Garona y Dordoña e irriga la región sudoeste de Francia. El valle del Ródano discurre en dirección sur, hacia el Mediterráneo. A lo largo de la frontera con Italia se encuentran tres grandes altiplanicies formadas por los Alpes, los montes del Jura y los Vosgos.
A Francia también pertenece la isla de Córcega la más alta del Mediterráneo, con una altura media de 680 metros, en la que destacan los más de 2.700 metros del monte Cinto, aunque hay unas 40 cumbres que sobrepasan los 2.000 metros. Además, Córcega con sus 1.047 kilómetros de costa posee golfos profundos, blancos acantilados de vertiginosas pendientes, calas secretas, playas de arena dorada y dunas de escasa y singular vegetación.
Los territorios franceses se completan con las regiones de ultramar que son la Guayana Francesa, Nueva Caledonia, la Polinesia Francesa, Wallis y Futuna y Reunión. La Guayana Francesa se encuentra casi en el ecuador, al borde del Atlántico, en la costa nororiental de América del Sur. Por su parte, Nueva Caledonia es un archipiélago situado en el Pacífico Sur, al este de Australia. Respecto a la Polinesia Francesa, está formada por cinco archipiélagos con 118 islas, un total de 3.998 kilómetros cuadrados repartidas entre las islas de la Sociedad (donde se encuentra la isla de Tahití, Moorea y Bora Bora), las islas Australes las Marquesas, las Tuamotu y las Gambier. Por último, Wallis y Futuna es un doble archipiélago situado en el suroeste del océano Pacífico y Reunión es una isla que se encuentra en el océano Índico, a unos 800 kilómetros al este de Madagascar y a 100 kilómetros de isla Mauricio, muy cerca del Trópico de Capricornio.
HISTORIA
Francia estuvo poblada desde los tiempos más remotos, y prueba de ello son los vestigios que se han encontrado en muchos yacimientos arqueológicos. Los primeros pueblos propiamente dichos de los que se tiene constancia fueron los ligures, armoricanos y celtas, que fueron, finalmente, vencidos por los galos. Por los galos se llamó Galia al territorio que comprendía la actual Francia, con Bélgica, Suiza y parte de Alemania y Países Bajos.
Los romanos conquistaron la Galia en la década de los 50 a. C. bajo el mando de Julio César. Los parisii, los primeros habitantes de París, fueron vencidos en el año 55 a. C.
Tras la romanización, hicieron acto de presencia los francos, que fueron quienes realmente crearon el concepto de unidad territorial y dieron el nombre al país. Su irrupción en la Galia se produjo hacia el año 430 d. C. y dieron lugar a las dinastías merovingias (481-751) y carolingias (751-987), que tuvieron en los monarcas Clodoveo y Carlomagno los principales exponentes. Uno de los acontecimientos más significativos de la época merovingia fue la derrota de los árabes en Poitiers (732), poniendo freno a la expansión musulmana por Europa.
Con el impulso de Carlomagno, los carolingios intentaron reconstruir el Imperio Romano bajo el modelo bizantino, pero la unidad territorial fue efímera y el feudalismo creó una notable parcelación territorial.
Los capetos hicieron su aparición en el año 987 y, bajo su mandato, se llevaron a cabo guerras de religión y se construyeron grandes monasterios. Con ellos, París se convirtió en la capital. Con Luis IX (1226-1270), el arte y la civilización de la Edad Media alcanzaron su apogeo con la construcción de la Sainte-Chapelle del Palacio de la Cité y de Vincennes.
La dinastía de los Valois apareció en Francia en el 1328 y durante su mandato tuvo lugar la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra. A los Valois les sucedieron los Borbones, que fueron convirtiendo la monarquía, con sus excesos, en una institución odiada.
Luis XIV, uno de los máximos exponentes de la monarquía absolutista, hizo del palacio de Versalles el símbolo de un poder que convirtió a Francia en la primera potencia europea y a París en la admiración del mundo por su riqueza artística y arquitectónica. Pero toda esta opulencia contrastaba con la miseria en la que vivía la población, y pronto el pueblo llano, conducido por los burgueses e intelectuales descontentos, se rebeló contra la monarquía, dando paso a lo que se conoce como la Revolución Francesa.
Europa entera se estremeció ante los acontecimientos que tuvieron lugar durante los 10 años de Revolución (1789-1799), y las monarquías del Viejo Continente temblaron ante el ejemplo francés. La Francia revolucionaria dio paso al imperialismo napoleónico, que llegó a su fin con la derrota, en 1815, de las tropas francesas en la batalla de Waterloo ante una alianza de países europeos que querían volver al Antiguo Régimen.
Posteriormente, se abrió un periodo en el que se sucedieron las restauraciones monárquicas y las constituciones republicanas, que fueron el embrión de la moderna República Francesa, tras su paso por una época imperialista que le llevó a dominar muchos territorios alejados de sus fronteras.
En la I Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, los territorios franceses fueron invadidos por las tropas alemanas. Destaca la batalla de Verdún, entre febrero de 1916 y agosto del 17, en la que el general francés Pétain consiguió detener la ofensiva germana. En Versalles se firmó el tratado que puso fin a la contienda con la victoria de Francia y sus aliados sobre Alemania y Austria-Hungría.
Francia fue invadida de nuevo por tropas alemanas durante la II Guerra Mundial (1939-1945), de modo que en el año 42 todo el país estaba ocupado. La entrada de Estados Unidos en la contienda, en julio de 1943, cambió el rumbo que ésta seguía, produciéndose episodios como el desembarco aliado en Normandía y Provenza y la liberación de París. El 7 de mayo de 1945 los alemanes capitularon en Reims y finalizó este triste pasaje histórico.
Una de las consecuencias de las guerras fue la aceleración del proceso de descolonización. Túnez, protectorado francés desde 1883, consiguió su independencia en 1957. Por su parte, Argelia hizo lo mismo en 1962, tras un conflicto bélico entre argelinos y franceses que duró ocho años.
En 1958 se creó la Comunidad Económica Europea, embrión de la actual Unión Europea. Francia y Alemania, reconciliadas tras sus enfrentamientos, formaron el eje central de la nueva organización y desde entonces son dos de los países que más han contribuido a que se afiance.
Actualmente, uno de los principales rasgos de la sociedad francesa es su elevado número de población inmigrante, que según cifras oficiales, supone cerca de un 7% del total.

CULTURA

Francia se encuentra a la vanguardia de los más variados movimientos artísticos. La cultura es de gran trascendencia en este país que se sitúa entre los más destacados en cuanto a legado artístico y cultural.

Arquitectura
Una de las primeras grandes aportaciones francesas al mundo del arte fue el Románico que apareció a principios del siglo XI en las regiones meridionales y en Borgoña, aunque se extendería por todo el país. A este movimiento pertenece el monasterio de Cluny (Borgoña), Notre Dame la Grande (Poitiers) y Saint Pierre de Angoulême.
Hay que destacar, el estilo gótico que surgió en el norte de Francia, a mediados del siglo XII. Las mejores muestras son las catedrales de Chartres, Reims y Amiens.
Ya en el siglo XIX hay una aportación fundamental al campo arquitectónico de la mano de Le Corbusier que supuso una importante renovación artística que, después de la I Guerra Mundial, conformó el curso futuro de la arquitectura.

Pintura
Hacia 1320 apareció en Francia la pintura de caballete (retrato de Juan el Bueno, Museo del Louvre). En la época napoleónica destacó Jacques L. David pintor oficial del Estado, nombrado por el propio emperador para engrandecer el régimen con su pintura. David produjo gran cantidad de cuadros, entre ellos el que muestra al dictador revolucionario Marat muerto en su baño.
El Romanticismo, que aparece plenamente hacia 1830, fue muy importante en Francia. Géricault con obras como ‘Balsa de la Medusa' y Delacroix con la ‘Barca de Dante' fueron algunos de los pintores más importantes de esta corriente que innova en la luz y en color. El la corriente impresionista, surgida a finales del siglo XIX, destacaron Manet, con obras como ‘Música en las Tullerías', Renoir con ‘Navegando por el Sena', Claude Monet con ‘Impresión, sol naciente' o Edgar Degas con ‘Retrato de Elene Carafa'. Ya en el siglo XX, el post-impresionismo dio paso a las vanguardias: el fauvismo, con Henri Matisse, o el cubismo, personificado en Pablo Picasso y donde también destacó Braque. Durante los años 20-30, el surrealismo renovó la inspiración de artistas como Masson o Picabia. A éste le siguió el dadaísmo.




Cine
En este ámbito, Francia es su cuna. Aquí los hermanos Lumiére inventaron el cinematógrafo a finales del siglo XIX. Las décadas de 1950 y de 1960 supusieron un período innovador en el cine francés; una nueva generación de directores, como Jean-Luc Godard, Alain Resnais, François Truffaut y Louis Malle, irrumpió en escena.
Literatura
Es fundamental la producción literaria del siglo XVIII monopolizada por filósofos, entre los que se encuentran Voltaire y Rousseau. Durante el Romanticismo, Victor Hugo fue la figura clave, con obras como ‘Notre Dame de París'. Ya en el siglo XX, Marcel Proust dominó la literatura su novela de siete volúmenes ‘En busca del tiempo perdido'. Tras la II Guerra Mundial, se desarrolló el existencialismo, con Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Albert Camus.
Moda
Es algo muy arraigado a la cultura francesa. De este país han salido algunos de los mejores diseñadores a nivel mundial como Coco Channel, Ives Saint Laurent o Christian Lacroix y sus pasarelas siguen siendo unas de las más afamadas y reconocidas.

FIESTAS
Las fiestas oficiales en Francia son:
  • El 1 de enero, celebración del Año Nuevo
  • El Domingo de Resurrección
  • El Lunes de Pascua
  • El Día de la Ascensión
  • Pentecostés
  • 1 de mayo, día de la fiesta del Trabajo. Es costumbre celebrarlo regalándose unos a otros 'muguet' (lirios de valle)
  • 8 de mayo, Día de la Victoria de la II Guerra Mundial
  • 14 de julio, la fiesta más importante del país. Es la fiesta nacional que conmemora la toma de la Bastilla durante la Revolución Francesa. Suele celebrarse lanzando petardos al aire con los amigos
  • 15 de agosto
  • 1 de noviembre
  • 11 de noviembre, Día del Armisticio de la Primera Guerra Mundial.
  • 25 de diciembre
Además, existen otras muchas fiestas propias de cada región o zona, algunas de las cuales gozan de auténtica fama. Una de ellas es la de la Vendimia, que se celebra en las zonas vinícolas de la nación. También el Carnaval goza de gran colorido en algunas de sus localidades, sobre todo en las poblaciones del sur como Niza.
Además, existen festivales tradicionales en Bretaña y las regiones rurales del sur, así como un completo calendario de festivales de cine y música. Uno de los festivales que vale la pena visitar es el InterCelta, que se realiza en Lorient (Bretaña) en agosto; también es recomendable la reunión anual de gitanos que se hace en Les-Stes-Maries-de-la-Mer, en Camargue.
CLIMA
El clima en el país es bastante variado pudiéndose llegar a distinguir cuatro zonas climáticas en el hexágono que forma el territorio francés:
  • Clima oceánico y húmedo con veranos a menudo frescos al oeste de la línea Bayona-Lille.
  • Clima semicontinental con rudos inviernos y veranos calurosos en Alsacia, Lorena y a lo largo del corredor del Ródano. En los macizos montañosos (Alpes, Pirineos y Macizo Central) los inviernos son fríos y prolongados. La precipitación aumenta con la altitud y toma forma de nieve en invierno, hay muchas aldeas en los valles altos que tienen más de 50 días de nieve cada año.
  • Clima continental con inviernos fríos y veranos calurosos en el norte, en la región parisina y la región centro.
  • Clima mediterráneo con inviernos suaves y veranos calientes y secos en las regiones del sur de Francia y en la isla de Córcega. Hay pocos días lluviosos al año, en torno a 60.

Francia puede visitarse en cualquier época del año. Incluso el frío no supone ningún impedimento para el visitante, especialmente si busca disfrutar de deportes de invierno como el esquí y es que con más de 8.000 Kilómetros de pistas, Francia dispone del mayor dominio esquiable del mundo. Las estaciones de deportes de invierno abre la primera quincena de diciembre, si bien, en las cumbres más altas de los Alpes se puede disfrutar de los deportes blancos incluso desde mediados de noviembre.
Además, algunas estaciones de alta montaña ofrecen la posibilidad de esquiar en sus glaciares de nieves perpetuas incluso en verano. El esquí de verano se practica desde principios de julio y hasta mediados de agosto en las nieves perpetuas del glaciar de Péclet, en Val Thorens El glaciar del Pissaillas, cerca del Val d'Isère y el de Bellecôte, que domina La Plagne, son los otros dos puntos donde se pueden calzar los esquís cada verano.
La mejor época para visitar el país es la primavera, ya que el clima es sublime; en el mes de mayo, las playas reciben un gran número de turistas. Desde mediados de julio hasta finales de agosto, la gente de la urbe se toma sus vacaciones para veranear en la costa por lo que si se pretende ir en estas fechas, principalmente a zonas de playa, es conveniente hacer reservas con antelación.
DESPLAZAMIENTOS
En coche
Para los españoles, una buena manera de visitar Francia es en coche o en moto, tanto por la proximidad geográfica como por la oportunidad que se tiene de descubrir rincones escondidos que, de otra manera, son más inaccesibles.
Francia posee una excelente red de carreteras, tanto de primer orden como secundarias y locales. Las autopistas que se extienden por buena parte del país son de pago. Los motoristas recibirán una buena noticia al saber que sus vehículos pagan la mitad, aunque disfrutarán mucho más del viaje si se internan por las carreteras secundarias, que ofrecen buenas sorpresas.

En tren
El servicio de la red ferroviaria francesa, ofrecido por la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses) es excelente: el tren llega prácticamente a todos los rincones del país. Gracias al tren de alta velocidad, el TGV, viajar entre algunas ciudades es más rápido y fácil por vía férrea que aérea.
Hay tarifas reducidas en determinados días de año, Días Azules y Blancos y varios pases especiales. Con las tarjetas 'InterRail' y 'Eurail' no hay límite de uso de los trenes durante la vigencia del pase.

En avión
Para desplazamientos más largos el avión es muy eficaz y, dada la red de aeropuertos de que dispone el país, es fácil encontrar uno cerca de la localidad a la que se desee viajar.
Las líneas aéreas francesas de vuelos nacionales conectan muchos centros urbanos, pero pueden resultar bastante caros aunque, en algunas ocasiones, especialmente cuando se desea recorrer distancias largas, es más conveniente buscar algún billete con descuento que viajar por tierra. Air France garantiza las conexiones domésticas.
París tiene dos aeropuertos: Roisy-Charles de Gaulle, 25 kilómetros al norte de la ciudad y Orly, 14 kilómetros hacia el sur. La forma más cómoda y también la más cara de desplazarse desde ellos hasta la capital es el taxi. Si se quiere optar por una opción más económica, es conveniente utilizar el transporte público que conecta los aeropuertos con la ciudad.
Para conocer las distintas posibilidades con las que cuenta el viajero para hacer el recorrido entre ambos aeropuertos y la capital francesa, puede consultarse la página web de Aeropuertos de París.

En barco
Teniendo en cuenta que existen 8.500 kilómetros de Red Francesa de Vías Navegables que comunican los principales ríos de Francia mediante canales artificiales, una forma diferente de moverse por el país es utilizar las numerosas embarcaciones que recorren dichos ríos y canales.
En general, las tarifas incluyen el alquiler del barco, el seguro y la asistencia técnica. Existe una fórmula de 'solo ida' que permite recoger el coche en cualquier punto del recorrido. En algunos canales pequeños el propio tripulante puede manejar las esclusas, en otros sólo puede hacerlo el exclusero.
Además, el viajero puede desplazarse hasta la isla de Córcega mediante trasbordadores que aceptan pasajeros y vehículos. Al sur, Bonifacio se encuentra a tan sólo 12 kilómetros de Cerdeña en barco.
GASTRONOMIA
La cocina francesa goza a nivel mundial de justa fama. Para muchos gastrónomos es la mejor del mundo. Cada una de sus regiones ofrece a la mesa alguna especialidad que traspasa las fronteras del país. Así, tenemos el jamón de Bayona, el pote de Auvernia, la sopa de Bretaña, la 'bouillabaise' de Marsella, el melón confitado de Avignon, las anchoas de Colliure, la mostaza de Dijon o las ostras de Arcachon, entre otras especialidades.
En materia de vinos, los de Burdeos son los que tienen más fama, pero no hay que olvidar los de Alsacia, los del Languedoc o los de Bretaña.
El 'champagne' toma su nombre de una región francesa especializada en su elaboración, y muchos de los licores y espirituosos más acreditados tienen nombre francés, como es el caso del cognac, armagnac o el calvados.
Los quesos, con una variedad de unos 700, son un elemento esencial en la gastronomía gala. Se suelen tomar al final de la comida, a modo de postre, servidos en una tabla de surtidos, entre los que destacan el delicioso Camembert, de renombre universal; el Brie o el Roquefort, entre muchos otros.
Como recomendación, cabe señalar que existe en Francia la modalidad de 'table d'hôte' en turismo rural, que consiste en los menús típicos de la región que se visita y que son muy aconsejables. Igualmente, sea cual sea la región de Francia en la que se esté, es casi obligado probar su paté, especialmente en Poitou.
COMPRAS
Artesanías, vino y quesos son algunas de las mejores opciones para comprar en Francia. De decantarse por los vinos, lo mejor es acudir directamente a los productores o a las cooperativas. Para comprar una muestra de la enorme variedad de quesos franceses, lo más aconsejable es hacerlo en una 'fromagerie', donde como mínimo suelen tener unas 200 variedades. Entre todas las posibilidades que ofrece la artesanía francesa, destaca la cerámica y la porcelana, especialmente la producida en la ciudad de Limoges.
Otra opción muy recomendable en Francia es recorrer los numerosos mercadillos callejeros que se celebran en casi todas las ciudades y pueblos una o dos veces por semana.
Además, la capital, París representa el ideal de todo aquel que desea en sus viajes el complemento de las compras. Se pueden encontrar todo tipo de tiendas, desde pequeñas 'boutiques' de encantador aspecto hasta grandes almacenes en los hay de todo. Los perfumes, pañuelos de seda, obras de arte, antigüedades y libros son algunos de los productos más recomendables que se pueden adquirir. Tampoco hay que olvidar que París sigue siendo la capital de la moda y se puede adquirir tanto alta costura como ropa de diseñadores con un precio interesante. La Rue Jacob y la Avenue Montaigne son, entre otras, paraísos para las compras, la vista y el oído.
Uno de los elementos más interesantes del país es que, por pequeña que sea la población, siempre habrá a una distancia accesible una gran superficie donde poder adquirir todo tipo de productos. Estas grandes superficies, en las que la alimentación es el punto más importante, están rodeadas de otros almacenes donde hay desde suministros para el automóvil hasta productos de bricolaje.
En las localidades próximas a las estaciones de esquí se pueden comprar excelentes elementos deportivos de invierno, así como todo tipo de prendas de abrigo con una muy buena relación calidad-precio.
::VOLVER::
Fuente: EL MUNDO VIAJES
Es Una Contribución de
LOS ESPECIALES DE...EL TURISMO Y LA HOSPITALIDAD
A LA DIFUSION DEL TURISMO Y DEL PATRIMONIO CULTURAL DE FRANCIA.