El Tesoro de Europa: 
eso también es Austria

Tanto las ciudades como el campo están dotadas de fortalezas medievales, castillos renacentistas, palacios barrocos y de estilo rococó, catedrales y monasterios, mansiones y casas patricias. Como vestigios de un pasado lleno de acontecimientos, son parte del paisaje, parte de la urdimbre del presente. Algunos de esos edificios se usan con nuevos fines, por eso hoy es posible pasar la noche donde un día durmieron los caballeros medievales, o cenar en los salones en los que los príncipes daban sus banquetes.

Obras maestras de la arquitectura en sí mismos, esos hitos de la historia albergan importantes colecciones de arte, fruto de siglos de conocimiento artístico y mecenazgo. Los Castillos de Hochosterwitz, Forchtenstein y Riegersburg tienen en su interior abundantes armas y armaduras, muebles antiguos, cuadros y esculturas. Los grandes Monasterios de Austria constituyen un legado cultural muy importante. Admont es famoso por su espléndida biblioteca y Kremsmünster, por su extraordinario estanque de peces medieval. St. Florian alberga el órgano en el que tocaba Bruckner, mientras que la Abadía de Melk, un triunfo del barroco, corona una colina de cara al Danubio.

En los museos de los pueblos y las ciudades de Austria se encuentran algunas de las obras maestras supremas del arte europeo, desde los emblemas resplandecientes del Sacro Imperio Romano hasta los esplendores del art nouveau vienés. El arte moderno y contemporáneo llena las galerías. Cada estación trae una gran profusión de exposiciones especiales dedicadas a artistas y temas individuales.