Turismo y Cultura.

Argentina. Santa Cruz Nos Sigue Fascinando.
Parque Nacional Los Glaciares.

El Parque Nacional Los Glaciares que nos alberga, se convierte de pronto en una cautivante sinfonía dueña de inmensos matices, en un verdadero arco iris de rara seducción.

Si bien el Parque aloja 47 glaciares, son dos los que acaparan el interés de los visitantes, nuestro conocido Perito Moreno y el que pretendemos descubrir más allá de la proa del Explorer, el Upsala.


Transitando el borde mismo del Lago Argentino, vamos descubriendo imponentes cumbres, donde la vegetación integrada por lengas, araucarias, canelos y ñires presentan una obra de pincel fantasioso, que muestra una naturaleza incomparable.

Rumbo a la Cima.

Los cautivantes claroscuros del paisaje y el ulular del viento omnipresente, componen sensaciones y visiones tan perdurables como manifiestas. Más adelante la breve caravana de Unimogs, abriendo camino sobre los desniveles del bosque, presenta un paisaje bello, poblado de colores, de silencios y de la percepción de estar transitando un mundo insospechado.

Mirador Upsala.

Desde el Mirador, la helada grandeza del Upsala, de 900 kilómetros cuadrados,  cuatro veces y medio la Ciudad de Buenos Aires, es un imán permanente para la curiosidad.

 

El descomunal bloque helado, atrapa las miradas, que en vano buscan principios en el profundo y velado universo de hielo y silencio.

El Calafate.

Pequeña población de bonitas casas, está emplazada al pie del cerro que lleva su nombre. Sobre la Avenida del Libertador se concentra la actividad comercial.

Un sinnúmero de negocios muestran artesanías, dulces regionales, tejidos y cueros captando el interés de los visitantes.

 

Famosa por su microclima y por el bello paisaje patagónico que la rodea. Cerros nevados, incontables colores otoñales y el amarillo tiñendo el horizonte; recortados, los elegantes álamos confieren al entorno un marco de sugestiva belleza.

Estancia Alice-El Galpón.

En la inmensa geografía patagónica, las grandes estancias ofrecen una alternativa para el viajero. Aquí encontramos la prueba de una actividad permanente del quehacer austral.
El arreo con perros ovejeros y la posterior esquila, son faenas que llenan de curiosidad a los que por allí pasan,  universo de sonidos y movimientos que contrastan con el paisaje quieto e interminable de la meseta pelada.

 

Glaciar Perito Moreno.

Avanzando ininterrumpidamente por siglos, estalla de pronto, ofreciendo una visión sobrecogedora, imponente... tronar inmenso que reverbera en las montañas y en los valles. Entonces el lago se sacude tornasolando su superficie en miles de astillas y ondas.... inmensos bloques navegan tras centurias de sopor. Así, el glaciar permanece crujiendo esporádicamente y entregando al lago su tributo de vida en permanente renacimiento.

Despedida.

Las visiones percibidas se agolpan en nuestra mente repasando las imágenes de un mundo sorprendente, en el confín de nuestra tierra. Tanta belleza incorporada a nuestros corazones se resiste a agitar despedidas, evocamos entonces a Roberto Payró:

 
“Estos viajes son como una rápida lectura de un libro variado e interesante;
cuando se llega al fin solo queda una impresión nebulosa, muy tenue y muy frágil, compuesta, sin embargo, de todas las impresiones integras que se han experimentado, empalidecidas, casi efímeras, pero prontas a reaparecer, ante una decidida evocación, con toda su intensidad y todo su relieve”
 

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