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Siete mil días
cuento colectivo

(La historia comienza aquí)

El reloj del campanario siempre marca las tres en punto como si el tiempo se hubiese detenido en un momento concreto. El calor es insoportable. No hay nadie en este vacío pueblo ...¡¿Quién iba a querer vivir aquí?! ... pero ésto es justo lo que yo buscaba, un lugar perdido, olvidado, donde fuese imposible encontrarme. Después de lo sucedido era lo mejor. Hoy hace exactamente seis mil novecientos noventa y nueve días. ¡Si por lo menos hubiese traído una radio...! ... ¿He dicho seis mil novecientos noventa y nueve? ...no, no, son siete mil ... eso es, siete mil días desde que abandoné todo y a todos. No me arrepiento ... sólo que no sé si debiera haberlo hecho de otra forma ... irme así, sin decir nada a nadie ... no sé ... Quizás Elena ... ¿Desde cuándo vivía con ella? ... Diez años ... Es como si hubiese desaparecido, ni una nota, ni una llamada, ni una señal. Aquí me siento seguro, nunca podrán encontrarme aunque ... ¿Quién sabe? ...después de lo que hice ... La idea me aterra, anoche no he podido dormir pensando en esa posibilidad.
¿Y si dejé algun rastro? ¿Y si decidieron investigar el accidente? No, no es probable ... era mi coche, mi ropa, mi reloj, mi secretaria y aquel hombre ... ¡era tan parecido a mí! ... ¿por qué iban a sospechar? esas pruebas de identificación sólo las realizan cuando existen dudas pero en este caso todo ocurrió como estaba previsto. Recuerdo que aquella noche hacía un tremendo frío, hasta temí quedarme congelado mientras esperaba ... ¡qué ironía! congelado alguien que instantes después se abrasaba entre las llamas ... Hubiese querido ver la expresión de Ernesto al recibir la noticia ... y Elena ...¿Qué habrá ocurrido? ... si pudiese volver sin que nadie sospechara.
Aun tengo miedo. 1
De un momento a otro caminé silencioso, con mi temor en las manos, en todo mi cuerpo, era la noche aquella en la que tendría que escapar, dejar todo atrás.
Nunca quise hacerlo, nunca quise presenciar aquello tan de cerca, se que mis recuerdos no los podré olvidar, querido Ernesto si sólo tú lo hubieras con una sola mirada me hubieras entendido.
Amanece y el campanario ha empezado a repicar, nunca pensé que el sonido de las oscilaciones me tranquilizaría, tal vez eso es lo que necesito, aturdirme enjuagar mis pensamientos en el ruido, en el ruido ensordecedor del campanario.
Ayer tan sólo había hablado corrientemente con ellos, los había acompañado como siempre al bar, las bebidas de siempre los mismos chistes, nada tenía porqué cambiar, pero pasó, lo único que me parece raro es ese mendigo, nunca vez en las calles a un mendigo con la cara de papá noel, desde que lo vi me dije, esto está algo raro. 2
Y cavilando, y cavilando sin parar, descubrí -recordé- qué era lo extraño en el rostro de ese hombre: era igual al padre de Patricia, aunque nunca siquiera imaginé que podría ser él en verdad.
Aunque de Patricia aún no he hablado, quisiera a veces arrojarle con violencia toda la culpa a élla, pero no puedo, y no sé bien por qué, supongo que porque en el fondo, muy en el fondo, la necesito; siempre se encargó de demostrarme su cariño, verdad primera, pero siempre se encargó de hacerle mal a todos a mi alrededor, a todos mis seres queridos, verdad segunda, y mucho más verdad aún. Pe´ro así se dieron las cosas, y sea quién sea el culpable, el que agoniza de soledad soy yo, mientras que ella, bueno, vaya uno a saber dónde está.... 3
las tres y media, y ya mi cabeza había pensado mil veces en lo sucedido, en la bella Elena, y en la seductora Patricia. Quería arrancarme el cerebro de la cabeza, era la única manera de olvidarme de el pasado, hubiera deseado que una piedra del tamaño de olvido, borrara todos los recuerdos, pero ya era tarde, ni siquiera el hubiera existe...... 4
El hombre que mis ocultos socios enviaron en mi ayuda hace seis mil novecientos noventa y nueve noches era un ser preciso y metódico.
-No tenés otra salida que desaparecer- me habían sentenciado- te mandamos un muchacho que se va a encargar de los detalles.
Y el hombre se presentó. Una de vida de violencia se vislumbraba tallada en su rostro, pero una violencia austera y disciplinada, como venida de una vocación sacerdotal más que de un camino de excesos. Yo me debatía entre las dudas, los temores, las culpas: estaba paralizado. Aquel matón se encargó de casi todo. Mientras lo veía actuar, aquella noche, pensé que yo con su frío sentido del orden y el autocontrol jamás habría caído en el espiral que me llevó a hacer cuanto hice, y luego a buscar una salida deseperada. 5
Esa primer página del cuento me había realmente aburrido. Lo cerré. me quede pensando en ese tipo que se había ocultado durante sietemil días. Guau! que paciencia, que dolor. Y pobre esa Elena. pero igual el cuento no iba a ningun lado, era aburrido, deje de leerlo por que pensaba que mi tiempo era mas valioso.

Mire por ventana, la lluvia era un espejo, un espejo viejo, lleno de recuerdos y de momentos. Selena, mi amor, había salido hace un rato, y hacía mucho que no volvía. Me preocupe, pero mi atención se desvió hacia la puerta, dos golpes secos y fuertes. El primero de ellos me asusto, en el segundo me levanté a abrir.
Abrí, e impacientemente y un poco agitado, un hombre entró, de tarje y corbata, y se dirigió hacia mi:
- Pablo, lo siento, no hay escapatoria, tenes que hacerte desaparecer...
- pero como?, si Murdock me dijo que no habr1a problama?
- si, ya lo sé, pero todo se complico, ya lo tenemos todo planeado, en un auto, vos, accidente, te quemas, hay un cuerpo, parecido al tuyo, y listo, estas muerto para todos, y cambias plenamente tu vida...
- No, pero...
Fui interrumpido otra vez por el, me explico, aunque no podía prestarle mucha antención , el libro aquel, y esa historia. pero cre1a que me estaba volviendo loco. Pero no. El Hombre, sin nombre, me agarró del brazo y me llevó a un auto. Tomá, a la noche avisale que estas en la ruta, que le hablas de un telefono público, y que te vas por trabajo, y que volves es dos días. Así fue, llego la noche, la llamé, le hable, le conté, y esperé. Al otro día me pagaron un boleto hacia el sur. Hacia la patagonia, en alguna ciudad me quedaría, aunque aun no sabía. Dormí la primera noche en un hotel de Viedma, las noticias hablaban de mi, que yo había muerto, en la ruta, vi a Selena llorando, vi a Patricia desconsolada, vi tanto dolor. recibí el último llamado de mi jefe, en el que me dijo, adiós, ojala tengas una vida mejor. ten1a todo nuevo, documentos, nombre, apellido, hasta un año mas. Para sacar sospechas, me corte el pelo, y me deje la barba. Usé anteojos falsos, y listo nueva vida. Ahora era preciso establecerme en alguna ciudad, si generar sospechas, e inventándome un pasado nuevo. 6
Esa noche dormí mal, de a ratos. A eso de las seis ya no podía estar
en la cama. Me metí en el baño, y dejé que el agua apenas tibia hiciera
lo posible por borrar tanta desazón, tantos sentimientos confusos. Por
supuesto, no lo logré, pero mientras me vestía me sentí algo mejor.
Salí del cuarto, entré en la mañana fría y sola, y me dirigí a la terminal
de colectivos del lugar. Saqué un pasaje con destino a Gral. Roca, tal
vez allí pudiera vivir un tiempo hasta lograr adaptarme a mi nueva
personalidad, mi nuevo nombre, mis nuevos y obligados olvidos...
Elena era todavía un dolor quemante, una angustia incierta que me impedía
proyectar expectativas, imaginar el futuro, pensar... 8
Con el pasaje en la mano me senté en un banco a esperar la hora de
salida del colectivo. Los recuerdos se me atropellaban, pensaba en
Elena, en Patricia, en tantos días perdidos...
Cuando llegó por fin el colectivo, subí con decisión, quería terminar
una etapa, cambiar mi historia.
Me senté al lado de una mujer algo mayor,que miraba permanentemente
por la ventanilla. Cuando comenzó el viaje, la mujer se dio vuelta
hacia mí y me miró insistentemente. 9
¿Quizás esta mujer me conocía? No cesaba de mirarme y me resultaba especialmente molesto sentirme observado después de todo lo que había ocurrido en las últimas horas.

- ¿Ernesto? Me envía Murdock.
- Se equivoca señora no me llamo Ernesto.

Estuve tentado de contarle que Ernesto era aquel tipo del libro que estaba leyendo, el de los siete mil días escondido en un pueblo abandonado, pero supuse que era mejor no dar conversación y seguir el viaje en silencio. Sin embargo era Murdock quien la enviaba.

- Su nombre es Ernesto, debe acostumbrarse cuanto antes a su nueva identidad.

De repente recorde la documentación falsa que llevaba en mi cartera. Ernesto. Ese era mi nuevo nombre. El nombre de un hombre que iba a desaparecer. ¡Y me resultaba aburrido el cuento! parecia como si me estuviese convirtiendo en aquel hombre. Yo también iba a desaparecer dejando atrás todo rastro que pudiese identificarme. No debía precipitarme, quizás todo fuese una trampa. Murdock no me había advertido de la presencia de nadie, me había ordenado que olvidase todo que nadie me conoceria, al menos durante un tiempo, y no había pasado ni un día cuando aquella mujer se presentaba ante mí.
-Esto es para usted. No se olvide. Ernesto. 10
Llegábamos a un pueblito, la mujer se levantó y descendió en su pequeño apeadero. "Qué clase de telaraña es esta" -pensé. Me siguen, están en todas partes. Me ayudan a huir pero también me intimidan con su despliegue.
Recién entonces miré el sobre que ella me entregó: Un puñado de billetes, la llave de un coche, una nota. Escuetamente decía "Peugeot blanco, estacionado dos cuadras al sur de la terminal de Roca" y el número de chapa. Y que recibiría más instrucciones. "Otra notita adentro del auto" me imaginé.
Conté la plata. Era como para tirar unos cuantos días, nada más. Por un momento pensé en una doble fuga, en escaparme de Murdock así como él me había ayudado a escapar de mi vida anterior. ¿Podría?. No, dependía de él, era una locura. 11
Era extraño, depender de Murdock era lo último que hubiese podido imaginar. Aquel hombre parecía vivir en una inmensa sombra, todo en él era oscuridad. Su cabello negro, sus ojos profundamente oscuros, su voz monocorde, el frío tacto de sus manos. Nunca había tratado con él, cuando había algún problema era Charlie quien se encargaba de todo. Ahora recordaba que me había llamado Pablo ... Curioso ... nunca antes nadie de la organización se atrevio a llamarme por mi nombre, Sr. Hidalgo, para ellos era el señor Hidalgo. ¿Y quien les informó de lo sucedido? ... Charlie no pudo ser, de eso estoy seguro. No quiero ni imaginar que haya sido Selena. Ambos se conocen y alardean de su amistad pero ella no puede haberme hecho esto.
...Murdock estaba recostado en una butaca del balneario cuando recibió la noticia; El señor Hidalgo ha fallecido en un terrible accidente, debe volver a la ciudad, es imprescindible su presencia. Se levantó sin demasiado entusiasmo y quitándose el albornoz se sumergió en las aguas termales que despedian un vapor soporífero ...
Ernesto llevaba seis mil novecientos noventa y nueve días tratando de olvidar lo que ocurrió aquella noche... el accidente, el incendio, la absurda presencia de aquel hombre sin nombre en su casa. Recordaba como le habló aquella mujer madura cuando se sentó a su lado en el autobus.
-¿Pablo? Me envía Murdock.
-Se equivoca señora no me llamo Pablo. 12
La mujer sonrió.
-Aprendió la lección, Ernesto. Pero yo puedo llamarlo Pablo, porque realmente me envía Murdock
"Aún vive Murdock" pensé. Después de 20 años, aún vive. Al principio me monitorearon, me hizo seguir, me dió un auto allá en Roca para que huyese, me facilitó-con cuentagotas-los medios.
Pero después, desaparecieron. Seguros que no volvería a molestar, ni sería descubierto.
-Usted está equivocada, disculpe- casi siete mil días de fingir una personalidad no se olvidan facilmente. En verdad, a veces dudo de haber sido alguna vez Pablo, y pienso que siempre fuí Ernesto. Como fuí Ernesto recién de adulto, hasta le inventé inclusive una infancia al personaje- uno tiene que saber responder a ciertas preguntas cuando trata con la gente. Me dieron una personalidad básica para huir, pero yo necesité una personalidad más completa para poder vivir, para relacionarme, para creerme.
Recuerdo una maestra de inglés que ante mis duros esfuerzos, me machacaba "Pablito, es que pensás en castellano, y después traducís. Tenés que pensar en inglés". Bueno, era lo mismo. Ahora yo pienso en Ernesto. Pablo es un pasado extraño, quizás, un ser ajeno. Ya no soy ese.
-Pablo, creamé- su voz me volvió a tierra- realmente me envía Murdock. 13
No pude resistir la tentación de preguntarle el por que. habían veinte años, yo era otro. Aunque en esencia uno nunca cambia, yo, cambie hasta la manera de pensar. Antes peleaba por la gente proletaria, la gente que no tenía nada, siempre iba a todo tipo de manifestaciones, armaba escandolos, tal vez por eso tuve que borrarme de mi vida anterior. Ahora, era otro tipo, un capitalista puro, con ideas claras, y nada de hipocrecía.
Entre sus vagas respuestas, y su infinita insistencia, me convenció. El señor murdock, me quería ver, ¿para que?, no lo sé, pero en unos cuantos minutos lo averiguaría.
Me llevó en un Porche modelo 56, muy cuidadito, de esos que uno lo envidía, por que parece nuevo, y sin embargo tenía sus años. En el trayecto, la radio me despejo de todos los pensamientos. "Aunque me fuerzen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor!!" cantaba Spinetta, y yo quería creerle, hoy no era mejor que ayer, pero él no hablaba de hoy, hablaba de mañana. La esperanza, dentro de la oscuridad, es la unica manera de vivir, si uno pierde esa esperanza, es preferible titarse un tiro en la cien, y viajar al mas allá.
El auto paró, frente a una casa mu vieja, llovía, como cualquier día de invierno. Paraguas, gente que corría, agua, mucha agua, bar, gente fumando, café, y yo, que parado frente a la casa en donde estaba Murdock, resolvería mi curiosidad.
Entre confiado, esperando verlo viejo y machucado. Entre a la sala de estar, y vi a tres tipos viendo en un televisor un pelicula. En los pocos segundos, me di cuenta que era "Woyscek" que esa pelicula altamente violenta. Me hizo subir la escalera, y al llegar a la cima de ella, giré hacia la derecha, un hermoso ventanal que daba a un lago artificial, la casa tenía un aspecto terrible desde afuera, pero ahí arriba, tenía el paisaje mas hermoso que aun había visto.
Entré en la habitación que él me señalo, abrí la puerta, camine dos pasos, y sentí un duro y tenso golpe sobre mi espalda, yo sin respuesta, caí sobre el piso. Senti varias patadas sobre mi cuerpo, que cada vez se adormecía mas,hasta que perdí el conocimiento, con una patada que justo calzo mi sien.
Desperte algo dolorido, y atrapado entre hilos y sogas, sentado en una silla. Frente a mi, un extraño que creí haber visto hace mucho tiempo.
- me llamó Antonin, Antonin Bartó. ¿No me recuerdas Pablo?¿o debería decirte Ernesto? ¿no sabes quien soy?
Justo ahí alcanze a comprender, Antonin Bartó, la mano derecha de Murdock.
- Mirá, desde hace un mes que Murdock falleció, cancer viste, y yo me hize cargo. Nunca me gustó la decición que tomó con vos, y nunca me gustó tu forma de ser, Lo lamento pibe, pero aca se te cortó la joda, acá se te corto la vida - sus amenazas eran reales, sabía que lo que decía era verdad, por eso el temor me comio todo el cuerpo.
- Te vamos a hacer boleta, y después te dejamos por ahí, con un nota que cuente toda tu verdad, la historía que tendrías que haber vivido, esa historía que preferíste olvidar, lo siento pero yo soy así, y cumplo con mis principios.- se levantó y se alejó hacia la puerta, antes de salir se dió vuelta y me dijó: - mañana es tu día, el último, que duermas bien...ja! ja! ja! - esa risa irónica, fue la que mayor odio me generó en mi vida. Sabía que estaba perdido, pero sabía que me quedaba la esperanza, alguna salida debería haber, sólo debía encontrarla. 14
Quedé solo, amañatado y pensando en mi final cuando una muchacha de trenzas, muy bonita se me acercó y comenzó a besarme y acariciarme. Caramba! la verdad que hacia 7000 días que no me rozaba con una mujer. Siempre huyendo me había olvidado que tenía sexo. Algo le había gustado de mí. Me di cuenta que tenía la bragueta abierta, debe haber sido de tantos golpes.
La muchacha de trenzas me llevó hasta el éxtasis y me soltó las cuerdas para que pudiese disfrutar de su cuerpo acariciandolo como hacía más de 7000 días que no hacía... Luego me ofreció un baño reparador, un cigarrillo, ropa limpia y me subió a un auto ferrari que ella misma condujo no se hacia donde. Creí ver algun cartel que indicaba Puerto Pirámide.
Finalmente la misteriosa muchacha de trenzas se decidio a hablarme
-- Ahora sabrás quién soy.-- inmediatamente se sacó la peluca. Si, esas trenzas eran una peluca! y recién ahí me di cuenta que era Selena.
Paró el auto al costado de la ruta y nos abrazamos, gritamos, reimos , saltamos y volvimos a hacer el amor una dos y tres veces más. Deberían haber sido seis mil novecientos noventa y nueve veces o siete mil.15

El reencuentro con Selena me hizo volver a la realidad. Me estaba ocurriendo algo extraño, Ernesto y Pablo se confundían en mi mente hasta convertirse en uno solo. Ahora me esforzaba en recordar de donde saque aquel libro "Siete mil noches", creo que alguien me lo regaló pero no consigo acordarme de quien fue. ¿Acaso debia importarme eso ahora? Allí estaba yo: Pablo, el único y verdadero Pablo acompañado por la mujer que siempre habia amado ... pero no era posible que hubiese pasado más alla de una semana desde mi huida, desde mi desaparición. Selena estaba frente a mi tal y como yo la había dejado, con su mismo aspecto juvenil y su graciosa sonrisa ingenua, con su misma forma de amarme, con sus mismas mañas al acariciar mi cuerpo, con sus mismas ansias al sentirse mia ...
- ¿Cuanto tiempo ha pasado desde aquella noche? pregunté mientras volvia a abrazarla con ese delirio loco que me tenia atrapado en su cuerpo.
- ¿No lo recuerdas?, ¿Donde has estado?, Creí que nunca volvería a verte ... han pasado siete mil horas, las he ido contando una a una como una letania constante que me mantenía con vida. No puedes ni imaginar lo que he tenido que hacer para recuperarte ...
- Siete mil horas ... siete mil días ... ¡Selena debemos buscar a alguien que se llama Ernesto!
- Pablo,¡¿Qué estas diciendo?!,¿No me has escuchado?, he hecho cosas terribles para conseguir recuperarte ... ¿Quién ese Ernesto?
- No lo sé Selena, no lo se, pero debemos encontrarle, aguanta un poco más ... ahora no importa lo que hayas hecho ... ahora no ... 16
-Fueron meses terribles, Pablo. Al final, uno de los de la banda me llamó. Uno que me debía un favor, se arriesgó a pasarme el dato. Fué hace unas horas, me fuí a buscarte, me puse la peluca para que no me reconocieran por si aún andaban por acá. Lamento todo lo que tuve de culpa en que las cosas pasaran como pasaron, Pablo..
-No importa, no importa. Yo.. tengo otros recuerdos, Selena. Pensé que había pasado mucho más tiempo. Una vida. Y que yo fuí un tal Ernesto.. es raro, no vas a creerme
-Habrás delirado. Te encontré atado, quien sabe por las que pasaste. Ya se te aclarará la memoria- sonreía mientras me lo decía, y yo sonreía de sólo verla. Pero en el fondo de mi mente algo aún no encajaba. 17
Siete mil días en este oscuro rincón. Estoy seguro de que Ernesto me buscó por todo el pais, él no pudo creer aquella estúpida historia del accidente. ¿Cuando empece a llamarme Ernesto? ... no recuerdo bien, llevo demasiado tiempo sin hablar con nadie, todo late demasiado lento a mi alrededor y me siento incapaz de poner fecha a todo cuanto ocurrió. Sé que al principio solo pensaba en Elena y en la reacción de Ernesto Murdock cuando se enterase de mi desaparición ... se alegraría, de eso estoy seguro ... no puedo olvidar que fui yo quien mató a Selena. Era tan bella, tan insinuantemente atractiva, tan atrevida ..., nunca podría haber imaginado que era suya, nunca.
- Pablo, ¿es ese el libro que me pediste? no comprendo que tiene que ver ese cuento con nosotros, deberiamos olvidar y comenzar de nuevo en otro sitio.
- No lo entiendes Selena, no podrías. La vida de uno de los personajes de este relato es como la mia misma. Se entremezclan curiosas casualidades. Todo gira alrededor de esta historia, de este aburrido escrito. ¿No te das cuenta? Los nombres, las situaciones, los días, las horas, todo parece responder a un extraño patrón de similitudes que trato de recomponer ... ¡si pudiese saber en que lugar se esconde ese hombre! creo que fue él quien mató a tu madre y por alguna razón Murdock lo descubrió. ¿Quien es tu padre Selena? ¿Por que Murdock nunca quiso decirte el nombre de tu padre?.
Miré lentamente al sofá en el que Selena se encontraba recostada y me sorprendió la tranquilidad con la que me miraba. 18
Algo extraño estaba sucediendo, algo extraño, en realidad sucedía desde hace mucho. Hice memoria, y recordé a ese libro, de ahí en mas todo fue muy raro. Lo que no podía recordar era como ese libro había llegado a mi poder, y mas precisamente a mis ojos, y mi mente.
Estallaba otra tormenta afuera, el invierno, vieron, es interminable.
La soledad abundaba en las calles, desde la ventana pude ver la vareda, autos, el bar de enfrente, la lluvia, el kiosco, y lo mismo de siempre. Pero algo me resultó extraño. Un hombre vestido de negro, con gafas, con sombrero, estaba en frente, vigilando vaya a saber que. Selena me hablaba, ¿o debería decir Elena?, mi cordura me fallaba a veces. En fin, ella me hablaba, pero yo estaba concentrado en aquel señor. Luego vino un inesperado cerrazón, vino el vino con Selena, seguía vivo, pero confuso. devuelta el cielo se abrió, y un auto apareció en la puerta de casa, el extraño hombre esta ahí a lado del auto, abrió la puerta, y misteriosamente apareció Murdock. No sabía si mi locura gobernaba en los surcos de mis eternos sesos, o si eso era verdad. escuche el timbre, selena abrió, Murdock entró.
- estas vivo!!! te exigo una explicación!!! - le exigí

me explico con claridad, que el sospechaba de Antonin Bartó, y por eso fabricó un accidente, para saber que medidas tomaría. Tuvo razón, las medidas que el no quería. En cuanto a lo de Selena, su hija, mi amor, me comentó que su depresión fue enorme que prefirió decirle la verdad el segundo día. En cuanto a Patricia, ella no sabía nada.
todo se me estaba revelando, sólo que no conseguía recordar quien me había dado el libro. y como esos sietemil días que me convirtieron en otro, o casi, fueron en realidad sietemil horas. 19
*****
El hombre era violento, se veía en su rostro, pero de una violencia controlada y fría. Ya estaba viejo, unos veinte años más viejo, pero seguía siendo el mismo eficaz y terrible asesino de siempre.
Frente a él, otro hombre viejo yacía atado en una silla, sacudido de convulsiones, a las boqueadas, bajo la escasa luz del galpón.
_ Quien es este, jefe? - el pibe que estaba de guardia era quien preguntaba.
El hombre tardó en responder. "Cuando yo empecé en este oficio, como este pibe, no hacía preguntas indiscretas" pensó. Luego dijo:
- Un viejo amigo, que después fue un estorbo, y después lo ayudamos a desaparecer, pero ahora alguién cree que es mejor que se termine. -Iba agregar la frase "hace 20 años quemé a un tipo muy parecido para encubrir a este" pero sólo la pensó, no la dijo. El era discreto desde que empezó en este oficio.
-Esta pasado, que le dieron? -al pibe nuevo, se vé, le daba un poco de lástima- delira. Hace un rato, antes que usted viniera, pensaba que estaba con una mina, que se rajaban juntos. Habla en voz alta, sueña, está medio chiflado.
- Es algo que le dimos.Querían aflojarle la memoria, antes de despacharlo.- Iba a agregar la frase " por lo menos va a morir contendo, creyendo que está con esa hembra que lo dió vuelta", pero no la dijo. El nunca manifestaba piedad hacia sus víctimas. 20
Y en realidad, si hablabamos de piedad, piedad era lo que aquel hombr no conocía. usufractado por violencias en su jueventud, veía ahí la venganza eterna, eterna por ser venganza, y venganza por ser goce.
Pablo, si Pablo, viajaba con Selena, o deliraba como le suelen decir. tal vez, pablo moriría como todo ser humano quisiera, sin darse cuenta y en el cenit de su vida. Por que si lugo viene caer, derrumbarse, deprimirse, y uno empieza a especular cuando le llega su turno, no!, en cambio así uno se convierte en mito, en santo, en algo mas valioso de lo que era, o fué.
- hoy es tu día pibe, mañana sólo seras Anima,... anima... te vas a pudrir en tu vanidad, que será mas allá ¿no?, es mejor que sigas volando con...como se llmaba esa...ah! si Selena.

Y que la luna gobernaba el cielo, y el amor estaba en soledad. La intensidad que flotaba en la habitación, era abundante, por así decirlo, como de paso.
La hora llegó, todo se quebró. Un inmenso ardor se coló por la ventana, y entró sin pedir permiso. Pablo alcanzó a abrir los ojos, alcanzócomo debería ser, a ver la luna, y como cualquier hombre a punto de dejar el mundo, recordó todo, pero a lo que se refiere todo, no es todo en sí, si no todo, un todo que abarca sus hechos mas relevantes. Vio a selena, vio a Patricia, vio a Murdock, a sus amigos, vecinos, vio a sus viejos, escucho toda la musica, olió todos los aromas que olió, dolió todos los dolores que dolió, se enfermo y se curó. Se rió y lloró. Y volvió, ahí, a la misma habitación, al mismo lugar, al mismo terror.
Alcanzó, otra vez, si, otra vez, a ver un arma, de frente, escuchó el silencio, el sonido mas perfecto que jamas se alla podido superar, escucho la respiración, la traspiración, el sudor que caía por su piel, escucho el gatillo, el disparo, vio la bala, y vió como poco a poco se acercaba a él, pudo ver cada centimetro de su recorrido, no sabía como, pero lo estaba haciendo. la vió acercarse más y más...luego todo se esfumo y se fundió en una intensa luz, que lo llamaba un hombre,: - ¿DIOS?- pregunto Pablo. 21
No, mi amor, soy yo. --La voz de Selena le llegaba desde lejos, estaba
aturdido, desconocía el lugar donde estaba, pero a pesar de todo le
alegró no entender, no salir de esa especie de sopor. Se dio vuelta,
lentamente comenzó a acariciar el cabello de Selena. Siempre le había
gustado. Ella se quejaba por tener el cabello ondulado, pero a él le
gustaba. Sintió una sensación de bienestar que lo hizo sonreir. Pasó
el brazo bajo el cuello de Selena y comenzó a besarla lentamente. 22
no entendía, el hecho de venir y volver, ¿nunca se podrá dejar de cambiar el rumbo de la historia? Pablo sabía que no, pero lo que no sabía si esta era su casa, o si era el paraiso. 23
.
Pablo cerró el libro. "Espeluznante", pensó.
-Lo vés? - ella, ahora que había leído, también estaba impresionada.
-Increíble. La historia del libro tan parecida a la tuya. Encima, el protagonista empieza siendo Ernesto pero termina llamándose Pablo, igual que vos..
-Hay algo que debí hacer hace rato- Pablo hablaba lentamente- adelantarme y leer el final. Pero no me animo.
Ella sintió un impulso, y actuó: Tomó el libro, lo lanzó por la ventana. Pablo se quedó paralizado, no sabía si enfurecerse o aliviarse por lo que hizo.
- Pablo, si es una casualidad, y tiene que serlo, no te dejes influir- hizo una pausa, mirándolo fíjamente a los ojos-..y si este libro tiene algo que ver con tu destino, mejor es no saberlo, Pablo. Vive tu vida según como se presente 24
- Selena, ahora no puedo olvidar, no puedo ignorar que en esas páginas se escribe cada instante de mi vida. Imaginar que nunca leí ese relato no soluciona nada. Debo saber como acaba esa historia y ella misma es la clave.
Pablo abandonó la habitación y bajó las escaleras tropezándose constantemente en su afán de recuperar el libro antes de que desapareciese de nuevo. Al llegar a la calle sintió que el frío le congelaba y sólo entonces se dió cuenta de que estaba completamente desnudo, una señora le reprochó su estado y él trató de explicarse mientras todos se arremolinaban a su alrededor. De repente se sintió atrapado entre aquellos rostros indignados que le suponían un exhibicionista y, decidido a recuperar lo que para él era un preciado tesoro, embistió bruscamente sobre aquellas gentes aferrando el libro con una fuerza inhumana y corrió huyendo hacia ninguna parte. Hacía un frío helado que congelaba los huesos pero Pablo no podía volver a su casa hasta que anocheciese, buscó un portal abandonado y se acurrucó en una esquina del mismo decidido a esperar. El tiempo pasaba muy lentamente e incapaz de aguantar por más tiempo abrió el libro en la página en la cual había dejado de leer. No podía creer lo que estaba ocurriendo ... todas las páginas estaban en blanco ... aturdido cerró bruscamente el libro y vovió a abrirlo esperando que todo hubiese sido una mala jugada de su imaginación, pero no, nada cambio, ni una sola palabra, nada.
25
Selena apareció en el portal trayendo una manta. Lo cobijó mientras le frotaba la espalda. Tomó el libro que yacía a su lado boca abajo. Lo abrió y miró a Pablo asombrada al ver aquellas páginas en blanco.
-- No se que significa esto, Pablo. O quizás sí lo sepa. ¿Qué tal si presuponemos que el destino no está escrito, que eres tú el que debe construirlo -- Lo abrazó muy fuerte entre sus brazos y le recordó aquellas palabras que habian leido juntos en aquel libro indú:
La vida es un sueño, realizalo
La vida es un desafío, enfréntalo
La vida es un juego, juegalo
La vida es amor, gózalo. 26
Y Pablo, casi inconscientemente, respondió:
- Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son 27
- Aunque a menudo confundamos la realidad con la ficción y aquello que vivimos se asemeje tanto a aquello que soñamos nunca debemos olvidar que al final todo forma parte de lo más intimo de nosotros mismos, de lo que sentimos cuando estamos muertos en el mundo de lo real y nos movemos en un paisaje irreal en el que solo nosotros somos capaces de dibujar, de difuminar, de dar color a lo que sentimos cuando nos trasladamos a aquel mundo de pesadillas del que somos el único dueño.
De repente Selena hablaba con palabras que no eran las suyas, con pensamientos que escapaban a aquella ingenuidad perversa que tanto me atraía de ella. Yo la contemplaba desde el asombro de quien no reconoce a su propia alma, de aquel que se encuentra ante un perfecto desconocido y trata de escudriñar la verdad en el fondo de unos ojos muertos. 28
- Esta bien , empiezo a comprender este extraño juego, todo empieza y acaba en mi mismo, en mis sueños, en mis temores, en mis más oscuros deseos, en mi propia mente. Todo es un extraño laberinto que yo mismo he ido tejiendo. Nunca nada ha sido lo que parecia. Nada ha ocurrido en realidad, ni siquiera tu mi querida Selena.
Vuelvo a mirar el campanario de la torre y marca las tres. Siempre la misma hora en el espacio detenido, sin tiempo, sin pasado ni futuro, en un presente continuo que me atrapa en este pueblo deshabitado, en esta constante búsqueda que no me lleva a ningún lugar diferente que este que habito desde hace siete mil días. La imaginación me juega malas pasadas y construyo historias que nunca acaban bien, siempre sus ojos muertos me devuelven a aquello de lo que trato de huir. Y todo continua igual, cada día es un paso más hacía el abismo que desconozco, hacía la soledad que me asfixia en un tunel infinito de recuerdos confundidos.
- Ernesto, ¿por que me abandonaste? ... Sólo me importaba lo que tu pudiese pensar si te enterabas de mi culpa ... y Elena ... mi querida Elena ... te pierdo en el cuerpo imaginado de Selena ... 29
......
Pablo se dobló sobre sí mismo, en posición fetal. Tenía frío. Estaba asustado. Miró a su alrededor, , cerca de su brazo derecho vio hojas en blanco. Sueltas, arrancadas por el viento y arrugadas por la lluvia. Hacía tanto que no pensaba en la lluvia. ¿ cómo era la lluvia? ¿ estaría en Roca, en la Patagonia,todavía? Por qué ese dolor en la sien? ¿ qué me pasa, Dios mío? qué mierda tengo en la cabeza que me pesa tanto? Tengo miedo. mamá: tengo miedo. Se estiró un poco sobre la vereda de esa esquina tan sucia, estiró sus piernas, alzó los brazos, movió la cabeza de una lado para el otro. En su mano izquierda tenía un bollo de papel. Abrió los dedos con dolor, dejó que el papel rodara y se perdiera en el cordón de la vereda, por donde corría un agua sucia, color rojo oscuro. Adivinó lo que estaba escrito: siete mil días, siete mil horas, siete mil gotas de sangre. 30
***
Los dos hombres estaban de pié, junto al cuerpo en posición fetal que ya se quedó quieto en su propio charco de sangre. Soplaba el viento, hacía frío, algunas ventanas batían en ese pueblito fantasma a unos kilómetros de Roca.
- Ya espichó, jefe- dijo el joven - busco el auto?.
- Si - el viejo no levantaba la mirada, veía el cuerpo.
El pibe se puso a caminar. Luego giró:- hacía falta?- preguntó- dijeron que éste estuvo sin molestar mucho tiempo, no sé porqué lo limpian ahora...
-Ya está hecho- murmuró el otro. El pibe se alejo.
El veterano asesino dejó pasar su vista por aquellos papeles que Pablo había aferrado en sus últimos momentos. En todo ese tiempo, nunca había hablado, no, pero había escrito todo, encontraron una especie de diario entre sus cosas mientras las revisaban. Eso era peligroso. Después que lo doparon, le mostraron sus escritos, y Pablo se puso a leerlo y en un momento dijo " ...que raro este libro, que cuenta mi propia historia ..". Vaya a saber si fingía o deliraba.
Se sacudió. A el no le importaba eso, no debía importarle. "Ya está hecho"-se repitió.
El pibe ya se acercaba con el auto. 31
El viejo esperó a que el auto se arrimara hasta el muerto .Parecía que los ojos abiertos de Pablo controlaban todo, con un vistazo final y macabro. El pibe abrió la puerta del baúl. Luego, siin una palabra se subieron y empezaron la marcha.
- ¿ A dónde?
- ¿A Neuquén?
- No, allá hay buenos peridodistas que todo lo huelen, mejor vamos a Bahía...
El pibe miraba de reojo para atrás. Era como si la presencia de Pablo lo acosara, hasta sentía esos ojos abiertos alargando su mirada hasta ellos. El viejo conducía ligero,
- Este nos va a hacer dar la torta - pensó el pibe - y se imaginó de golpe a los tres, tirados sobre el pavimento y los ojos bien abiertos de Pablo, y los gritos. 32
Al día siguiente el diario de Gral Roca titulaba. "Se encontró cadáver NN sobre la margen derecha del Rio Colorado". El juez Liporace se había hecho cargo de la investigación.Los resultados de la autopsia indicaban altas dósis de heroína en sangre y una bala calibre 45 incrustada en el cerebro. El cadáver no tenía identificación, pero sí una medallita colgada al cuello con un número en el reverso, debajo de una dedicatoria grabada con el nombre de Selena.
Liporace determinó que correspondía a una casilla de correo de la vieja ciudad abandonada cuando se construyó el nuevo dique. El grupo de investigación llegó hasta alli y al abrir el cofre encontraron los papeles originales donde se contaba toda la historia y el porqué de su misteriosa desaparición.
Finalmente los diarios revelaron el secreto y la informacion llegó a la tapa del diario Clarín de la ciudad de Buenos Aires, Pablo era empleado del Banco Nación y su muerte esclareció el caso de la coima por la informatización de IBM.
Siete mil millones de dólares habían sido recuperados luego de siete mil instancias de tiempo. 33

FIN DEL CUENTO.

 

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