de "Juegos alegóricos"



     Singular contradicción,
que a los mejores cazadores
en verdad no les seduce cazar,

     cumplen, es todo,
ni liebres ni fieras escaparían,

     mostrándose hábiles,
nunca se precian, en escena, coto,
entran como casualmente,
        sin intimar,
ensañamientos,
así que ante ellos las presas en ciernes
no busquen escondrijos, dilaciones hacia nada.

     Pero es que codician
logros más consistentes,
que no basta cobrar piezas, numerarlas,
y la cualidad de mejores los destaca
cuando luego de cazar ejercen
su derecho de gracia,
        eligiendo cuáles presas
la merecieron, siempre aquellas
que rehúsen salvarse, en nombre
de que el tiempo no hará distingos,
en común hollado por cazadores, víctimas,

      para ambos, la caza
como disgusto, el herir de unos
necesitado del restañar de los otros,
     a merced, ambos,
de idénticas noticias,
        pues, ¿les mandará la muerte
a decirles cuánto es amiga, consolarlos?,
        ¿les transmitirá
lo que cazadores, presas, quisieran,
bajo forma de mantras, plegarias, máximas
        que mejor entre los mejores
tiradores es quien sabe cada vez
no más que rozar la vida de sus presas?

(1993)




del libro "Juegos alegóricos", de Alberto Girri. Publicado por Editorial Fraterna, 1993. ©