sobre
Nadar de noche

de Juan Forn



   Los personajes de Nadar de noche aparecen, a los ojos del lector, desplazándose por ese lugar impreciso que no es el principio pero tampoco el final de un recorrido. Corren con los ojos cerrados, chocan entre sí y buscan refugio en la engañosa geografía de una juventud que se les escapa cada vez que afrontan el fin del amor, las drogas, o el espanto de lo cotidiano ante el cine y las letras mágicas del rock & roll. Sin saber del todo la magnitud de las guerras íntimas que están librando en sus departamentos bien iluminados, apenas se animan a preguntarse si existirá realmente un lugar adonde llegar.
   Juan Forn se ha encargado de seguirlos como un fotógrafo impiadoso y, al mismo tiempo, inesperadamente comprensivo: fijando el foco en aquellos matices que nos los vuelven reconocibles, a veces patéticos, a veces conmovedores, en sus batallas y treguas y reincidencias de incierta estrategia y destino más incierto aún.


contratapa de "Nadar de noche", de Juan Forn. © 1991 Planeta.