ANTONIO DI BENEDETTO

 

Habla Antonio Di Benedetto

sobre "Zama"

    "De Zama primero tuve claramente el final. Pensé: ¿Y ahora qué le pongo adelante? Me dije: este final es la consecuencia de algo... Tengo que descubrir lo que hay adelante. Adelante estaba yo o el que creía ser yo o el imaginado yo. El yo que estaba descubierto era e hombre angustiado. en una espera desesperada. A ese hombre lo mandé al pasado. para representar la sensación de nada y de vacío. Ya tenía el libro necesitaba concentrarme ponerme a pensar. Pedí licencia en el diario. Veintiún días. me encerré. Escribía todo el día Terminé dos capítulos de la novela. Pero me faltaba el tercero. Pedí a "Los Andes" ocho días más y en una oficinita arrinconada terminé el libro. En el último tramo usted verá un cambio de estilo. Los primeros capítulos son de frases amplias; el último de frases breves, escrito muy rápidamente. Así nació. Así hice Zama."

sobre la muerte

   "Un sueño persistente que tengo es este: yo subo escaleras. En cierto momento me detengo, pero no tengo la posibilidad de descender. Tengo que seguir adelante. Adelante está el vacío. Me lanzo. Me lanzo y me toma el agua, y el agua me envuelve. Es un agua dibujada, transparente: desde abajo tiene vegetación que sube. Es un agua que me invita. Yo no sé si estoy ahogado o por ahogarme. Cuando yo pienso en ese sueño veo que esa agua es el símbolo de la vida. Cada vez que me caigo me toma, lo que me toma es la vida, porque vuelvo a subir escaleras y a caer y a subir."

   "...Creo que la muerte, es una gran serenidad... porque en la vida andamos descompuestos."

sobre el hombre

   "Funcionamos a base de nuestra trituración diaria y quizá lo que damos a la humanidad son esos gestos compasivos que nosotros ejercitamos como esperando la compasión de los demás. Ahora me pregunto: ¿Hasta qué punto me estimo a mí mismo como para pretender ser estimado por los demás? Porque no se es bueno en cada gesto, porque la bondad casi siempre nace de una poderosa lucha para retar el mal, el egoísmo y la envidia a los más oscuros reductos .
   "Porque de todos los ángeles, parece que la mayoría somos ángeles de la destrucción. Yo invito a cada ser, a cada hombre, a que grabe sus palabras y sus pensamientos, desde que su mente se despeja por la mañana hasta que se reposa. Invito a que se vigile, se analice. Verá cuántas maldades, juegos, intereses ha puesto en acción para sobrevivir ese día, es decir, no la eternidad sino una miseria de 24 horas.Y esto es así porque para vivir basta acumular la sobrevivencia de instante en instante, con consagrar todas las fuerzas, como debiera suceder o por lo menos una, la más escondida, la más económica, en algo que sea útil a los demás, para tratar, de ese modo, con esos actos, de dejar de mordernos las entrañas con tanta ferocidad, como ocurre en esta aparente convivencia que es la de los seres humanos. No sé si esto que digo es una maldad...
   "...Lo que más nos asola es la impureza del prójimo, pero resulta que nosotros, para el otro, somos el prójimo. ¿Cómo se cura eso? Yo no soy predicador ni moralista. ¿Pretendo una transformación de la sociedad desde el punto de vista moral? Lo que pretendo es una libertad de los sentimientos basada esencialmente en la pureza, no en la impureza, para que el amor sea un acto verdaderamente redentor y salvador, y cada hombre encuentre en la mujer que elige -y a la inversa- la garantía del goce pleno de la existencia."

sobre el suicidio

   "El suicidio es un gesto, puede ir a continuación del conocimiento. El suicidio creo existió como cosa frecuente en todas las épocas. Tal vez los guerreros al introducirse en las cruzadas eran suicidas, suicidas que buscaban la muerte por un medio indirecto ya que por religión no podían ejecutarla por la propia mano. Lo notable es que resulta raro que el suicidio se produzca por hambre. El hambriento más bien se mutila para pedir limosna. Lo que origina el suicidio son las grandes verguenzas, el sentido de la pérdida de la dignidad, el idealismo."

-La edad, el cansancio, ¿alimentan el suicidio?

"Lo único que no se pierde y se conserva con la edad es la necesidad de amar y ser amado. A lo mejor una gran idea ayuda a vivir a los demás, pero no a uno... uno se queda en el territorio del amor y de los sueños. Por eso creo que el gran gesto es el de borrar de una vez los sueños, borrando la causa, que es uno mismo. De ahí que uno reverencie a un tipo como Albert Camus que, aunque no se suicidó, estaba minado por la muerte y dispuesto a recibirla sin esperar el paliativo de la enfermedad. Tuvo la suerte que la carretera era deslizante... es la misma suerte que tuvieron, de algún modo Romeo y Julieta. que se murieron antes de que el amor se les gastara."

 

extractos de un reportaje de Rodolfo Braceli en "Gente", 1984

 

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