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Un Siglo de Borges
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Un Siglo de Borges
 

 

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Un Siglo de Borges Garay y Jujuy
Un Siglo de Borges Constitución
Un Siglo de Borges Balvanera
Un Siglo de Borges Estación Retiro
Un Siglo de Borges Plaza Hotel
Un Siglo de Borges El Puerto
Un Siglo de Borges Córdoba y Riobamba
Un Siglo de Borges Penitenciaria de Las Heras
Un Siglo de Borges Sótano de la calle México
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Borges, explícita o secretamente, tomó para su obra algunos rincones de la geografía porteña. Aunque con intencionados y singulares desplazamientos.
A continuación, se incluyen los más llamativos de esos espacios superpuestos,
o que muestran confluencia entre la fantasía y la realidad. Una especie singular de imaginarios puentes tendidos como sensibles voces de los ensueños,
ante crudas realidades cotidianas. Reconocerlos es acercarse a la literatura
de este genio del siglo XX.

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Garay y Jujuy
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Jujuy y Garay, donde se cruzan dos dimensiones.

 

En 1949 aparece El Aleph. Para el personaje de Beatriz Viterbo se inspiró en Estela Canto, a quien dedicó y regaló el original del cuento.

ESTILO. "Yo estaba enamorado de Beatriz Viterbo, pero ella murió y decidí usarla en el cuento. Vivía realmente en la calle Jujuy, muy cerca de Once. Para el cuento hice que se muriera en la calle Garay, muy cerca de Constitución... busqué el modo de no cambiar del todo las circunstancias, y por eso son dos calles parecidas de dos barrios parecidos. Cambié el vocabulario, y ligeramente las circunstancias".

Borges, en 1953, dijo que reconocer como habla un personaje es saber quién es. Y cuando se reconoce una voz, una entonación o una particular sintaxis, es haber descubierto un destino.

 

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Constitución
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Un Siglo de Borges

 

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Un Siglo de Borges

 

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Un Siglo de Borges

 

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Un Siglo de Borges

 

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Cúpula de la estación de trenes de Constitución.

 

La estación de trenes, de antigua construcción, con ramales que se extienden hacia el remoto sur de la Patagonia, aparece recurrentemente en la obra borgeana. El hombre de carne y hueso, el terrenal escritor, con sus ilusiones y desdichas de amor, paseó más de una vez por este sector de la ciudad, junto a un cruce de autopistas, no muy lejos del Riachuelo, Barracas y el barrio de La Boca. Y partió, innumerables veces, de estos mismos andenes de Constitución, para ir a pasar algunos días de vacaciones. En su infancia, hasta un Hotel de Adrogué, con su familia más tarde, hasta el balneario de Mar del Plata. Para un personaje del cuento El congreso se inspiró en un empleado de esa línea de trenes quien además le perfeccionó su inglés.

MATEO, XXV, 30. En este poema dice: El primer puente de Constitución y a mis pies / Fragor de trenes que tejían laberintos de hierro. / Humo y silbatos escalaban la noche.". Estos versos, confesó Borges, surgieron una mañana cuando salió a caminar por Constitución, "afligido porque lo había dejado una mujer" Al puente se puede acceder desde la calle Lima Este.

El puente de Constitución.

 

EL ALEPH. También la zona de la estación de Constitución aparece en el comienzo de El Aleph. Es aquí en donde el protagonista advierte el cambio de un cartel que anunciaba una marca de cigarrillos y en esa percepción, "La candente mañana en que Beatriz Viterbo murió", asume que "el incesante universo ya se separaba de ella...".



Portada de El Aleph.

 

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Balvanera
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MILONGA. Un día yo iba caminando por la calle Perú y de pronto supe que algo me sucedía. Y me sucedió la milonga de Jacinto Chiclana. Esta milonga, que le rinde homenaje a un "hombre valiente", fue cantada y grabada por Edmundo Rivero: "Me acuerdo, fue en Balvanera/ En una noche lejana/ Que alguien dejó caer el nombre/ de un tal Jacinto Chiclana...".

FAMA. Este barrio, que abarca sectores de la ciudad como el Once, Congreso y hasta Almagro, era considerado un "barrio bravo" por la violencia que caracterizaba a las contiendas electorales. Borges recuerda que en una oportunidad le preguntó a Macedonio Fernández qué había de cierto en aquellas historia de las elecciones disputadas a punta de cuchillo y tiros, y éste le respondió: "Es verdad, che, todos nos hemos muerto en esas elecciones tan bravas".

 

Un Siglo de Borges

Página del diario Clarín.

 

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Estación Retiro
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listia.gif (55 bytes) LUGONES. "Es Lugones, mirando por la ventanilla del tren las jornadas que se pierden, y pensando que ya no lo abruma el deber de traducirlas para siempre en palabras." Borges decía que la alusión tenía que ver con el último viaje que realizó el poeta Leopoldo Lugones desde la estación Retiro hacia el Delta del Tigre, en la provincia de Buenos Aires, en donde se suicidó. En la actualidad es un lugar de descanso abierto al público.

 

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Plaza Hotel
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Borges explicó que en La muerte y la brújula, el Hotel du Nord, está inspirado, en parte, en el Plaza Hotel, "ese alto prisma que domina el estuario, cuyas aguas tienen el color del desierto". En el bar del subsuelo de este aristocrático hotel de Buenos Aires, se reunían habitualmente intelectuales extranjeros, corresponsales y escritores nativos. En tanto que Liverpool House, en la rue de Toulon- "esa calle salobre en la que conviven el cosmorama y la lechería, el burdel y los vendedores de Biblias" corresponde a la avenida Paseo Colón, con sus antiguos restaurantes, garitos y ambiente portuario, donde el razonador personaje del relato, Erik Lönnrot, apresó al hermano del malhechor buscado.

"Cuando me propusieron hacer un film con mi cuento La muerte y la brújula, donde, misteriosamente, el asesino y el asesinado se confunden hasta en los nombres, pensé que si llevábamos eso al cinematógrafo convenía que un actor hiciera los dos papeles, para que se notara que en cierto modo, había no sólo un asesinato sino un suicidio".

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Plaza Hotel

 

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El Puerto
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La ciudad desde el río.

Con su familia zarpó del puerto de Buenos Aires el 3 de febrero de 1914, rumbo a Europa. Pasaron por París, y se instalaron en Ginebra. Estudios en el Colegio Calvino. Borges recuerda que al regresar de Europa los esperaba en la Dársena Norte Macedonio Fernández, abogado que nunca ejerció, gran conversador y escritor amigo de su padre.

BARRIO INFAME. En la frontera con la zona del puerto, El Paseo de Julio, ahora Leandro Alem, Borges recuerda que "era un barrio infame. Los chicos íbamos como en secreto, a ese barrio que nos daba un poco de miedo, que nos atraía... pero ahora es un lugar muy decente, poco infernal...... los prostíbulos, estaban antes en la bajada del Temple (Viamonte y Leandro Alem).

EMMA ZUNZ. Al puerto es a dónde llega el trágico personaje femenino de Emma Zunz cuando busca tener relaciones con cualquier hombre para después justificar su asesinato fingiendo haber sido violada. Borges reconoció que Cecilia Ingenieros, de quien había estado enamorado, fue a la que se le ocurrió la historia que él escribió.

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Paseo Colón.

 

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Córdoba y Riobamba
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Miedo

MIEDO. "Uno cree todo. A mí me habían hecho creer que el Palacio de las Aguas Corrientes, así lo llamaban antes, estaba lleno de agua. Yo creí entonces que era un gran tanque y tenía miedo que se inundara toda la ciudad si llegaba a romperse. Evidentemente no es un tanque de agua, pero yo tenía miedo que ocurriera eso. Tenía cinco años, claro".

EL CONGRESO. En este cuento utiliza al viejo edificio de estilo neogótico germano, para componer una imagen "imposible de la llanura santafecina y el Palacio de las Aguas Corrientes".



El Palacio de las Aguas Corrientes.

 

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Penitenciaria de Las Heras
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Aquí, en la celda 273, "residía", por error, Isidro Parodi, quien en 1942 fue personaje central de curiosos cuentos policiales, otra de las pasiones de Borges, quien incluso seleccionó los primeros volúmenes de la colección El séptimo círculo. En un libro de relatos, publicado bajo el común seudónimo de H. Bustos Domecq, Borges y Bioy Casares se lee la divisa literaria que los hermanaba: "La simplicidad de la escritura hace, sin embargo, de lo complejo y último su signo insoslayable".

En la actualidad, el lugar que ocupaba la antigua penitenciaría es el parque de Las Heras y Coronel Díaz. El peatón atento puede descubrir un sector del antiguo muro de ladrillos identificado con una placa de mármol.

Antigua penitenciaría de la avenida Las Heras y Coronel Díaz.

 

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Sótano de la calle México
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El libro de arena es un cuento sobre un extraño volumen impreso a dos columnas, y de un modo parecido a las Biblias, que tiene la sobrecogedora particularidad que, cuando se mira una vez sus ilustraciones, desaparecen de la página donde estaban impresas y no se las vuelve a encontrar. Y, como la arena, todo se pierde y no se puede hallar ni el principio, la primer página, ni el fin del libro, su última página. El narrador, entusiasmado, obtiene el fantástico libro, canjeándolo por el monto de su jubilación y un antiguo ejemplar de la Biblia de Wiclif, en letra gótica. A partir de ese momento, el libro de arena se convierte en una obsesión de su nuevo dueño que desea comprobar si es realmente tan misterioso como parece. Piensa en librarse de él quemándolo, pero advierte que su combustión sería igualmente eterna, y su humareda acabaría con la vida en el planeta. Por lo que, desesperado, opta por abandonarlo en un húmedo sótano, junto a periódicos y mapas, perdido entre los novecientos mil libros, dice, que cobijaban entonces la Biblioteca Nacional, de la calle México, en donde hasta ese momento había trabajado.